Capítulo 8 - Parte II
Las horas parecieron días. Todo pasaba tan lento para Ashley que ya comenzaba a aburrirse. No tenía absolutamente nada para hacer. Dean aun dormía y Sean seguía enfocado en la reunión de emergencia.
Tuvieron que pasar al menos dos horas para que Sean le informara a Ashley que alguien les había informado que otro experimento había escapado. El saber aquello hizo que Ashley sintiera como un escalofríos le recorría el cuerpo. Había sido su culpa el hecho de que Dean estuviese allí con ellos, y también el hecho de que ahora actuasen de una manera totalmente diferente.
Para cuando Dean despertó esperaron a que pasaran unos quince minutos para que éste asimilara dónde estaba y todo lo que había vivido en su última vida en sueños.
El virus de Sean era completamente fabuloso. Recordó absolutamente todo, incluyendo al Sean virtual que le explicó mas o menos de que se trataba Elysium.
Después de eso le explicaron absolutamente todo lo que sabían de ese lugar. Todo lo que se hacía con los que llegaban allí y sobre qué se trataba. A Dean le costó un poco asimilar toda la nueva información pero al ver las heridas en su cuerpo, y el recuerdo de su supuesta vida, fueron suficientes para que lo creyera.
Al igual que Ashley, Dean no podía recordar absolutamente nada de su verdadera vida. Ni siquiera sabía su nombre real, el último que recordaba era el que le habían dado en sus sueños, y ese había sido el de Aspen.
— Tú apareciste en mi sueño, y allí te llamaba Dean. ¿Cómo te gustaría que te dijera?
— ¿Dean? Preferiría que me llamaras Aspen. Por favor.
— Sí, claro.
Sean les informo a los dos que mañana por la mañana intentarían salir de aquel lugar. En la planta baja, dónde se encontraba el estacionamiento había varios autos y camionetas que podrían utilizar para salir con éxito.
Elysium se encontraba en la parte alta de una montaña, rodeada de un inmenso bosque. Había tres rutas de las cuales solo dos eran las más usadas. Ellos deberían utilizar la tercera para así poder irse sin que nadie los viera. Una vez que llegaran a la autopista, el GPS los guiaría.
Planearon todo con absoluto cuidado, teniendo en cuenta las nuevas trabas que Elysium les había puesto. Nada podía salir mal si seguían el plan al pie de la letra.
Ashley se comprometió a no desobedecer. Se concentraría en el plan y no haría nada malo para arruinarlo.
La noche se hizo presente. Habían dejado que Aspen durmiera en la cama debido a que sus heridas dolían mucho más que las de Ashley —tenía que pasar un tiempo para acostumbrarse.
Sean hacia un tiempo había terminado de acomodar todo lo necesario para que temprano en la mañana pudiesen salir sin interrupciones. Una vez terminado eso se recostó en su cama improvisada del suelo, la cual quedaba junto a la de Ashley. Se suponía que ella ya debería de estar dormida, después de todo él demoró unas dos horas en hacer todo lo que tenía planeado. Pero definitivamente ella no lo estaba. Solo podía pensar en que si todo salía bien, volvería a casa con su verdadera familia. Pero en lo que no podía dejar de pensar era en Logan.
Logan. ¿Qué era de él? ¿Dónde estaba? ¿Se sorprendería al verla? ¿La perdonaría? Tenía un millón de preguntas en su mente y no tenía manera de que alguien se las contestara. Sabía que posiblemente Sean sabía algo de él, después de todo, tomó aspectos determinados de la personalidad de Logan. Pero tenía miedo de preguntarle. Él estaba enojado con ella y sabía que se negaría a decirle. Le había negado la posibilidad de ver su archivo, ¿Por qué habría de decirle algo sobre Logan? La persona que ella más ama en el mundo.
Se dio media vuelta y observó el rostro dormido de Sean. Se lo quedó observando por un par de segundos hasta que vio como sus labios se movieron.
— ¿No deberías estar dormida?
Se sorprendió porque no esperaba que él estuviese despierto. Hoy se veía muy cansado y era ilógico pensar que no podría dormir.
— No puedo hacerlo.
— ¿Por qué? —abrió sus ojos y la miró—. ¿Te preocupa lo de mañana?
Ella meneo la cabeza.
— Hay algo en mi cabeza que desde hace tiempo está dando vueltas y no encuentro una manera de saber qué es lo que sucede.
— ¿Y qué cosa es?
— Necesito saber sobre Logan.
El rostro de Sean se congeló. No hizo absolutamente ninguna mueca, siquiera parpadeo.
— No te pido que me contestes todo, me basta con una palabra. Bien, mal, regular. ¡Algo para saber que ha sido de su vida!... Necesito saberlo.
Sean se la quedó observando un momento. Su rostro estaba lleno de angustia y desesperación. En verdad estaba preocupada por aquel muchacho.
— Él está bien —dijo con una leve sonrisa.
Ashley le sonrió. El saber eso hizo que se sintiera muchísimo mejor.
— Gracias —dijo y se dio media vuelta.
— ¿No me vas a preguntar más nada? —pregunto intrigado.
Ashley se volvió a girar.
— Solo te pedí una cosa, no te pediré más nada.
Sean se la quedó viendo, mientras que ella simplemente se volteaba para intentar dormir.
Eran las cinco de la mañana cuando Sean sacudió a Ashley para que se despertara.
— ¿Qué sucede? —preguntó adormilada.
— Levántate, tienes que vestirte.
Al abrir más los ojos, Ashley pudo ver como Sean estaba ya vestido y Aspen termina de colocarse su remera gris.
Se froto los ojos, dejo salir un gran bostezo y a continuación se levantó. Se vistió lo más rápido que pudo para no hacerlos demorar. Se coloco unos jeans, zapatillas negras y la misma blusa con tiras y encaje negro.
Al salir del vestidor cepillo sus cabellos rubios con sus dedos. Bastante superficial, simplemente para evitar los nudos.
Observó como Sean guardaba un montón de aparatos en una mochila y luego tomó la pequeña caja rectangular con las memorias dentro.
— Toma —dijo entregándoselo a Aspen—. Cuídalas con tu vida.
Él asintió e inmediatamente tomo la caja y comenzó a quitarle las memorias. Cada memoria podía desarmarse y extraer una más pequeña del interior. Esa pequeña cosa de no más de un centímetro de largo contenía absolutamente toda la documentación necesaria como para acabar con Elysium de una vez por todas.
Ashley no tiene ni idea de dónde Aspen guardaría aquellas memorias, solo sabe que Sean le confió algo sumamente importante a alguien que apenas conoce. Definitivamente había perdido la confianza con ella. Eso sin duda hizo que Ashley se sintiera mal.
— ¿Listos? —pregunto Sean, acomodándose la mochila en los hombros—. Los guardias vienen a las siete. Tenemos que lograr que para entonces ustedes estén fuera de aquí.
Inmediatamente todos se pusieron en marcha.
Sean, como siempre, dejo su programa encendido para que las cámaras de seguridad no los pudiesen captar. Aquel lugar estaba absolutamente rodeado de cámaras. Adonde quieras que miraras podías ver una.
Caminaban a toda velocidad por los pasillos. Sean quería llegar lo más pronto posible al estacionamiento de la plantaba baja. ¿El problema? Que había más personal de lo normal. Era como si todos los que trabajasen allí estuviesen caminando por todos lados en busca de los proyectos perdidos.
El hecho de que fuesen dos los desaparecidos hizo que la seguridad se duplicara.
— Si todos ellos están aquí —preguntó Ashley desde el escondite—. ¿Qué hacen con los demás?
— ¿Los proyectos? Nada. En estos momentos tienen sueño libre.
— ¿Qué cosa es eso? —preguntó Aspen.
— Es cuando puedes hacer lo que se te antoje. Básicamente no sufres. Es la gloria para los proyectos.
— ¿Y cómo se supone que saldremos de aquí si este lugar está infectado de personas?
— Encontraremos la forma.
En ningún momento Sean había dejado de observar el panorama. Los tres estaban escondidos detrás de una pared y Sean era el único que podía ver a los demás.
Cuando finalmente observo que el lugar estaba despejado, les hizo seña a los demás y continuaron avanzando. Caminaron sin parar tratando de ocultarse de las personas que caminaban por los pasillos. Ashley observaba todo a su alrededor y no podía dejar de pensar que detrás de aquellas puertas habían personas inocentes. Personas que fueron puestas allí contra su voluntad y habían dejado de vivir su vida para someterse a las crueldades de Elysium.
Doblaron por un pasillo y Sean camino directo hacia una puerta. Se parecía a las puertas de emergencia ya que esta no tenía picaporte, sino que una gran barra para empujar. Sean se acercó y empujo la puerta para abrirla pero ésta no se abrió.
— ¿Qué? —susurró y volvió a intentar.
Cada vez que empujaba la puerta lo hacía con más violencia al ver como esta no se abría.
— Imposible.
— ¿Qué sucede? —preguntó Aspen.
— Se supone que esta puerta tiene que estar abierta. ¡Siempre lo está!
— ¿Recuerdas que hay un par de experimentos sueltos? —Le recordó Ashley—. No creo que sean tan torpes de dejar las salidas abiertas.
— ¿Sabías de ésta puerta? —le preguntó Sean con tono despectivo.
Ashley simplemente negó con la cabeza.
— ¡Entonces no podrían escapar!
— ¡Basta! —dijo Aspen metiéndose entre medio—. Ya déjala, no es su culpa.
Sean bufó por el enojo. Estaba completamente furioso. Se suponía que esa puerta los llevaría mucho más rápido a su destino. Ahora tendría que buscar otra salida y rezar para que sea antes de que los guardias lleguen.
— ¿Conoces otra salida? —habló Aspen.
— Sí pero queda un piso más arriba.
— ¿Arriba? Se supone que queremos bajar, no subir —criticó Ashley.
— ¿Tienes otra mejor idea?
— Creo que no tienes ni la mínima idea de adónde vamos.
— ¿Disculpa?
— Nos estas dando vueltas por todas las instalaciones. Si no tienes un mapa, ¿Cómo sabes adónde ir?
Sean se acercó con violencia y arrincono a Ashley contra la pared. Aspen inmediatamente intento intervenir, tomando a Sean por los hombros y cinchando hacia atrás, pero por más que lo intentara no podía apartarlo. Solo podía mantenerlo alejado un par de centímetros.
— Conozco este lugar mejor de lo que crees. Si te crees capaz de guiarnos por un lugar que apenas conoces, bienvenida seas. ¡Guíanos a la perdición!
— ¡Basta! —gritó Aspen y lo apartó de un tirón.
Ashley quedo inmovilizada contra la pared. Aquello la había asustado. El tener los ojos de un demente clavados sobre los de ella era simplemente aterrador. Odiaba cuando Sean tenía esos ataques de ira.
— ¿Puedes dejarte de tonterías? —dijo Aspen, empujando a Sean por los hombros—. Estamos aquí para fundir este maldito lugar. ¡No es momento de pelear!
— ¡Dile a ella que deje de molestarme!
— ¿Yo? ¡Tú eres el que se enfada por todo!
— ¡Cállense!
Fue en ese momento en que todos pudieron escuchar como las voces de personas venían acercándose por el pasillo. Ashley inmediatamente intentó meterse por una de las puertas que encerraban a los experimento, pero Sean se lo impidió.
— ¡No! —La detuvo tomándola por el brazo—. Si hay gente ahí adentro es el fin.
Inmediatamente Sean salió corriendo por un pasillo alterno y todos lo siguieron. Desafortunadamente la ruta de escape que eligieron no poseía ninguna habitación, por lo que las personas que venían detrás de ellos seguían “persiguiéndolos”.
Ellos tampoco podían encontrar otro pasillo que los desviara. Tenían que continuar corriendo sin saber adónde acabarían. Finalmente doblaron por la esquila, y fue entonces cuando Sean se paró en seco. Aspen, quien venía detrás de él, choco contra el joven pero éste pareció no notarlo. Quiso preguntarle qué era lo que sucedía pero al levantar la vista lo vio con sus propios ojos.
Ashley dio un último vistazo hacia atrás y al volver la vista hacia adelante, sus ojos se encontraron con un enorme grupo de soldados muy bien uniformados.
Sus uniformes eran blancos, y bajo los tubos de luz parecían resplandecer. Utilizaban botas negras y la mayoría de ellos tenía una extraña arma futurista en el cinturón.
¿Acaso era una pistola? Pues si lo era, era muchísimo más gorda y cuadrada.
Ashley estaba segura de que aquello no disparaba balas, sino que algo mucho peor.
Afortunadamente para ellos, el grupo de guardias se encontraba dándoles la espalda. Se encontraban de cara al ascensor, esperando a que éste abriese.
Sean desvió la mirada de los guardias — los cuales por alguna razón no deberían de estar allí—, y pudo ver un pasillo alterno. Les hizo seña a los demás para que se movieran lentamente a su lado, tratando de no hacer ningún ruido que les llamara la atención. Comenzaron a moverse lentamente, pero no habían avanzado ni medio centímetro cuando las voces de aquellos que lo seguían volvieron a escucharse.
Los guardias inmediatamente se voltearon y pudieron ver como dos mujeres, vestidas con batas blancas y portapapeles en la mano entraban a una habitación. Fuera de eso, no había más nada allí.
Sean, Aspen y Ashley corrían a toda prisa por los pasillo iluminados con luz artificial.
— ¿Por qué están aquí? —pregunto Ashley mientras corrían.
— ¡No lo sé! —respondió Sean—. Se suponía que vendrían dentro de dos horas.
— ¡Somos fugitivos! —soltó Aspen—. ¿Qué esperabas? ¿Qué vinieran a las cinco para el té?
Doblaron por una esquina cuando Sean se detuvo de repente y empujo con violencia a los demás hacia atrás.
— ¿Ahora qué? —bufó Ashley.
— ¡Shhh! —Le hizo callar.
Se mantuvieron adheridos a la pared. Bien rectos y conteniendo la respiración —estaban algo agitados—. Un hombre pasó por su lado. Tenía bata blanca y un portapapeles en la mano. Ashley pudo ver que había varios números y nombres raros que no pudo descifrar. Entro por una puerta, la cual no era la que conducía directamente al experimento que allí dentro se encontraba, sino que entró por la de al lado, la cual lo derivaba a la sala de control. El lugar en donde manejaban absolutamente todos los sueños.
Sean exhalo con fuerza por la nariz. No le gustaba que hubiese tantas personas estorbándoles. Adonde quiera que vaya encontraba a alguien, y eso los retrasaba, sin mencionar que podían ser descubiertos.
El simple hecho de que los guardias también estuviesen allí lo alteraba aun más.
Alzo la muñeca y Ashley pudo ver un bello reloj negro, el cual al tocarle un botón desplegaba una intensa luz azul. Era muy parecido a ver como la luz sale de un cañón de proyección. Inmediatamente, ante sus ojos, Ashley y Aspen pudieron observar un perfecto holograma de las instalaciones de Elysium.
Aquel edificio era gigantesco. ¡Era prácticamente de vidrio! Tenía ventanas por todas partes, lo cual era ridículo porque allí no se veía nada. Pero según Sean le había contado, aquello simplemente era un vidrio pegado a la pared de concreto. Y tal como lo dijo él, Elysium se encontraba en lo alto de una montaña, rodeada de un bosque.
Automáticamente la imagen se agrando y pareció sumergirse en el interior del lugar. Hizo una imagen aérea y a continuación un puntito rojo comenzó a tintinear.
— Estamos aquí —dijo Sean marcando el punto rojo—. Y debemos de llegar aquí.
La imagen se movió y pareció haber bajado al menos unos once pisos antes de iluminar toda el área con una luz verde.
— Eso queda demasiado lejos —protesto Ashley.
— ¿No me digas? —se burló Sean—. Este maldito lugar tiene 20 pisos, estamos en el número quince y gracias a que la estúpida puerta no abrió debemos de subir al 16. Si hay alguien aquí que está desesperado por salir soy yo.
En esos momentos era cuando Ashley deseaba abofetearlo. ¿Quién diablos se creía que era?
Comenzaron a discutir, y Aspen se vio metido en medio de la discusión… literalmente. Él se encontraba en medio de los dos.
Ya estaba cansado de escucharlos pelear cuando de pronto, sus oídos pudieron captar como alguien se aproximaba.
— ¡Shhh! —dijo y abrió sus brazos para separarlos.
Inmediatamente ambos guardaron silencio y pudieron oír lo mismo que él.
— Corran —menciono Sean y todos se dieron a la fuga.
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