Capítulo 7 - Parte II
Fue fácil ingresar al Ala XY, después de todo, ambos tenían pases.
Una vez allí dentro, Sean abrió su bata y de dentro de sus ropas saco una caja plateada rectangular. La abrió como si se tratase de un estuche y una pequeña pantalla se iluminó. En la parte baja había un pequeño teclado y Sean no duro ni un segundo en tocarlo. A los costados había dos puntas de cables (una roja, la otra amarilla). Los saco y estiró al máximo y los incrustó en unos pequeños agujeros que la puerta de la bóveda tenía.
Mientras Sean buscaba la forma de abrir esa gran compuerta, Ashley investigaba las enormes bibliotecas, las cuales resultaron no tener libros… o algo así. Aquello que se veía desde afuera y desde allí dentro no eran libros, sino que eso era solo la cubierta. Dentro de estos ahuecados libros había un grueso expediente, en dónde se explicaba absolutamente todo sobre algún experimento, etc.
Ashley tenía la tarea de investigar algunos expedientes y encontrar alguna otra información que refutara lo que el contrato estipulaba.
Tomaba de a varios libros y los investigaba uno por uno. Leyendo aproximadamente lo que las páginas decían. Le resulto muy gracioso el hecho de que si están en un país tan futurista, ¿Por qué usan papel? Pero Sean rápidamente aclaró su duda respondiendo con una palabra muy sencilla: Hacker. Si por alguna razón hacían todo tecnológico, sería pan comido para los Hackers o cualquier otra persona con conocimientos tecnológicos, copiar toda la información. En cambio, si toda la información estaba organizada por carpetas e impresa en papeles, es muchísimo más difícil obtener la información.
Ashley había obtenido algunas hojas en dónde se reafirmaban teorías e hipótesis sobre lo que allí planeaban o sobre las sustancias que utilizaban. Obviamente no entendía absolutamente nada.
¿Qué diablos era el Neux? ¿O el Ilux? Sustancias que jamás conocería en la vida pero que probablemente había tenido en su sistema.
Tal vez todo estaba organizado en papeles, pero éstos eran sumamente hermosos. La hoja era absolutamente blanca y tenía un destello plateado, él cual pertenecía a la marca de agua. Ésta era una estrella de cinco puntas dentro de un círculo (según Sean, era el escudo de Elysium) y tenía el nombre de Elysium en medio.
Tenía sellos extraños. Parecían más bien como electrónicos o chips, ya que éstos eran en 3D.
Todo lo que en aquellos documentos decía era sumamente importante. Ashley iba aprendiendo cada vez más sobre lo que era ese lugar.
A medida que iba recaudando información, guardaba los libros en su lugar para no levantar sospechas. Estaba recolectando algunos otros cuando de pronto le llamó la atención como la cubierta de uno de éstos era sumamente roja y tenía grabado en el lomo:
PY 666
“¿Qué es esa cosa?” se preguntó a sí misma.
Tomo sin dudar aquel ‘libro’ y se sentó en el suelo, dejando a un lado los otros.
Todas las hojas de los documentos anteriores eran de colores blancos, plateados y diferentes gamas de celestes. Pero estas… estas eran diferentes. Las hojas sí eran blancas, pero los logos, las palabras, incluso las letras resaltadas estaban hechas con diferentes tonalidades de rojo.
Definitivamente aquello le llamó la atención a Ashley. ¿Por qué esto era diferente? ¿Qué había de extraño?
Paso un par de hojas al azar y una pequeña nota amarilla cayó sobre su regazo. La deslizó sobre la hoja para dejarla nuevamente en su lugar, pero el contenido de ésta hizo que Ashley sintiera intriga sobre el contenido de aquel archivo.
Tenemos que encontrar una manera de hacer que vivan más.
¿Qué vivan más? ¿Qué cosas tenían que vivir más? Obviamente suponía que debían de estar hablando de personas —de ahí el PY de proyecto— pero, ¿Por qué habrían de correr peligro de muerte? Sean le había dicho que nuestros cuerpos seguían creciendo a medida que pasaban los años, y la única forma de salir de éste lugar era cuando moríamos físicamente —que se nos detuviera nuestro corazón verdadero.
Pero esto era diferente. Era como si quisiesen alargar la vida de alguien más, pero ¿Por qué?
— Sean… —preguntó Ashley con suavidad.
— ¿Qué pasa? —preguntó sin despegar la vista de la pequeña pantalla.
— ¿Qué cosa es… —leyó la parte delantera del folio—, el Proyecto 666?
La cabeza de Sean se volteo para verla inmediatamente. Sus ojos estaban bien abiertos y su mirada irradiaba sorpresa.
Se acercó a Ashley rápidamente y le quitó de las manos el archivo.
— No es nada importante, ¿entiendes? Olvídate de esto —volvió a guardarlo en su lugar.
— ¿Por qué? ¿Qué tiene de malo? Solo quiero saber.
— No te interesa. No estamos aquí para hablar de ese tema, ¡ahora busca cosas importantes!
— Eso se veía importante —se cruzó de brazos.
Sean rodó los ojos y volvió a concentrarse en lo que estaba haciendo. Ashley intentó no darle importancia al Proyecto 666 pero algo dentro suyo le decía a gritos que tenía que leer ese archivo.
La enorme puerta hizo un crack, como si se hubiese roto algo en su interior. Inmediatamente la puerta de la bóveda comenzó a abrirse.
Ashley se esperaba que dentro de ésta estuviese una enorme habitación y en el medio de ésta un soporte con una caja de cristal que contuviese el contrato, pero la verdad es que no se trataba de nada de eso.
Detrás de la bóveda se encontraba una pared de terciopelo azul. En medio de ésta se abría un gran rectángulo que poseía profundidad. Varios láseres de un azul intenso protegían de las manos de cualquiera el preciado contrato de Elysium.
Un bellísimo sobre de color marfil con el símbolo del escudo de Elysium y su nombre en medio. Tanto las letras como el escudo eran de un plateado brillante, que al verlo trasluz se notaban como diminutos canales y colores diversos. Un Chip.
Deberían de ser cuidadosos cuando intentaran sacar ese sobre de las instalaciones, ya que éste activaría todas las alarmas. Pero Sean se aseguraría de hallar la forma de desactivarlo.
— ¿Cómo lo sacamos de allí? —preguntó Ashley.
Sean sacó de uno de sus bolsillos un pequeño espejo de mano, el cual tenía el reverso adherible. Lo fue acercando con cuidado a una de las puntas de los láseres y cuando éste hizo interferencia, como fichas de dominó los láseres fueron desapareciendo hasta no quedar ninguno.
— wow —exclamó la joven.
Sean se adentró tomó el contrato como si se tratase de la cosa más preciada del mundo.
— Lo tengo… Finalmente lo tengo —mencionó completamente anonado, pero aun así una sonrisa se formó en sus labios.
— ¡Lo hiciste Sean! —le animó Ashley.
— Lo hicimos juntos —le sonrió—. Con lo que recolectaste y con esto, no habrá manera de impedir que Elysium desaparezca para siempre.
Ambos se sonrieron. Sentían la necesidad de gritar, saltar y correr. ¡Lo habían logrado! Pero aun les faltaba camino para lograrlo en verdad. Si querían salvar a todos los que allí estaban, deberían de salir primero de allí… Y esa sería la tarea de Ashley. Ella sería la encargada de llevar todos esos documentos a la presidencia.
Caminaban tranquilamente por los pasillos del Archivo nación de Elysium cuando repentinamente, una alarma se escuchó sonar. Las luces cambiaron a un rojo intenso y entre los pitidos de la alarma se escuchaba una voz robótica diciendo:
INVIDIDUO DESAPARECIDO. 21051
— ¡Esa eres tú! —chilló Sean—. ¡Ya lo saben!
Tomo a Ashley de la mano y se apresuraron a salir rápidamente de allí.
Sean quería llegar lo más rápido posible a su escondite, en donde podría espiar a los demás y ver qué es lo que hacían. Como actuaban ante tal sorpresa. Necesitaba saber cuál sería su procedimiento.
A medida que iban corriendo a toda prisa por los pasillos, Sean decidió tomar un atajo para llegar más rápido. Nadie los tomaría por sospechosos, después de todo la mayoría de las personas con las que se cruzaban corrían igual de apresurados que ellos. ¡Parecían locos! Uno de sus proyectos había escapado y tenían que recuperarlo.
Pasaron por entre medio de un montón de habitación de proyectos. Éstas eran diferentes a las habitaciones en dónde Ashley había estado anteriormente.
Según le había explicado Sean con anterioridad, a medida que los pisos iban ascendiendo, los tipos de habitaciones también. Pero lo que había dentro era exactamente lo mismo.
Las luces rojas hicieron que Ashley se sintiera como perdida. Y el nivel de ansiedad subió hasta llegar a las nubes. Todo parecía estar cubierto por una capa de sangre.
Sean corría delante de ella. Ashley intentaba alcanzarlo pero algo la hizo detenerse de inmediato. Retrocedió lentamente hasta quedar frente por frente a una puerta de acero, la cual poseía una ventana que reflejaba lo que se encontraba en el interior.
La puerta tenía en color plateado el número del individuo que allí dentro se encontraba: 29308
Sus azulados ojos cristalinos pudieron ver con asombro y desgarro a la persona que allí dentro se encontraba.
— Dean…
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