Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

Capítulo 3

El grito que Ashley pego cuando sintió aquella mano sobre su hombro fue aterrador. Al voltearse no había nadie detrás de ella.

Intento salir corriendo por la puerta principal pero fue inútil, estaba cerrada.

Las luces parpadeaban con más fuerza y  fue entonces cuando los grandes ventanales de la biblioteca se abrieron de par en par dejando entrar un fuerte viento destructor.

Los papeles revoloteaban por todo el lugar, las plantas y demás objetos pesados como los libros caían al suelo causando grandes estruendos.

No habían más salidas. Estaba atrapada.

Intento esconderse debajo de las mesas pero sentía las pisadas de alguien sobre la misma y la necesidad de huir se hicieron presentes. Salió inmediatamente de debajo de la mesa, sin mirar atrás y se escondió detrás de una estantería.

El corazón le martilleaba fuerte el pecho, se podía ver a simple vista.

¿Qué estaba sucediendo? ¿Quién intentaba asustarla? ¿Por qué se lo hacían?

Fue entonces cuando los libros de la estantería de enfrente comenzaron a salir disparados en su dirección, golpeándola. Ashley se protegía el rostro con sus manos, acurrucándose aun más contra la estantería. Aquellos libros sí que dolían.

Cuando finalmente estos dejaron de golpearla, aparto sus brazos del rostro y pudo ver como los libros se habían acomodado de tal forma que formaban una sola palabra.

DESPIERTA

Sintió pánico. ¿Despertar? ¿De dónde? Ella ya estaba despierta. Y fue en ese preciso momento que sintió como su propio cuerpo le daba una descarga eléctrica, quitándole el aire de sus pulmones. Al abrir los ojos, se sentó derecha en su silla de un salto y pudo ver el rostro preocupado de Dean a su lado.

— ¡Dean! —dijo saltando a sus brazos.

— ¿Estás bien? —le pegunto abrazándola.

— ¡Fue lo peor! ¡La peor pesadilla de mi vida! —se separo de él.

— Creo que te haría bien irte a tu casa. Te ves un tanto pálida.

Ella simplemente asintió y comenzó a recoger todas sus cosas. Dean hizo lo mismo y luego la acompaño a la salida de la biblioteca. Se notaba un tanto alterada. Le preocupaba el estado de su amiga.

— Ahora ve a tu casa, toma una ducha caliente y acuéstate a dormir, ¿Quieres?

— Sí, creo que será lo mejor.

Dean abrió la puerta y fue en ese instante en que se escucho como alguien se quejó, haciendo eco sobre un golpe hueco.  Ashley se apresuro a salir y vio como a alguien se le iban a caer unos libros que llevaba. Se apresuro a ayudarlo y al hacerlo, sintió como una chispa eléctrica le recorrió todo su cuerpo hasta llegar a su cerebro.

Imágenes. Imágenes claras y concisas comenzaron a pasar ante sus ojos.

Dos niños, mejores amigos compartían absolutamente todo. Él ocho, ella siete.

La niña volvía de comprar chocolatada, el niño le gritó mientras cruzaba la calle, ella se volteo y fue entonces cuando el desastre sucedió. Un auto atropello a aquel joven, dejando su rostro lleno de moretones y rasguños.

El nombre Logan resonó en su mente. Aquel niño se llamaba Logan. Aquella niña era ella y había perdido a su mejor amigo a los 7 años después de regresar de un campamento.

El rostro de aquel niño apareció ante sus ojos y a medida que las imágenes iban desapareciendo de su cerebro, su campo visual capto el rostro de aquel joven de ojos azules y cabello castaño.

Aquel niño que había muerto a los ocho años… estaba parado justo en frente de ella.

— ¿Tú?

— ¿Disculpa? —preguntó confundido.

Ashley lo miro con ojos de terror, apartando su mano de la de él. Le parecía aterrador estar tocando a algo que no debería de existir.

— ¡Discúlpala! —agrego Dean rápidamente—. Esta algo cansada y enferma, no sabe lo que hace.

— Oh, sí, está bien. Deberías dormir un poco, te ves algo pálida.

“¿Será por qué estoy viendo a alguien que debe estar bajo tierra?” pensó.

— Gusto en conocerte… —Apretó sus labios al ver que no recordaba su nombre.

— ¡Logan! —Agregó rápidamente con una sonrisa—. Logan Lerman.

El rostro de Ashley empalideció aun más. Aquel definitivamente era el nombre de su mejor amigo.

Cincho la cadenita militar de Dean (un decorativo que adoraba usar aunque no fuese del ejercito) y él rápidamente comprendió y se la llevo de aquel lugar.

Termino de colocarse su pijama después de haberse dado una ducha caliente. Estaba tan cansada que lo único que quería hacer era acostarse a dormir y pensar que lo que había vivido aquel día había sido una completa pesadilla.

Los muertos no pueden volver a la vida, es algo ilógico.

Se disponía a acostarse en su cama cuando un ruido a cacerolas la puso en alerta. No había nadie en su casa por lo que cualquier ruido extraño que apareciese no era obra de sus padres.

Bajo lentamente las escaleras hasta llegar a la cocina. Todo estaba en perfecta calma y parecía no haber nadie allí. Igualmente, prefirió tomar precauciones y tomo un cuchillo de dentro de uno de los cajones.

La ventana de arriba del lavabo estaba abierta, por lo que el viento podía entrar y mover los sartenes que estaban colgados sobre la isla.

Tenía miedo de que alguien pudiese haber entrado por allí pero lo cierto es que tendría que haber quitado el mosquitero y haber tenido que contorsionarse un poco.

Cerró y tranco la ventana, ya más tranquila que antes. Se dio media vuelta como para salir de allí cuando dejo escapar un grito ahogado.

Allí, parado frente a ella estaba aquel chico misterioso con la capucha puesta.

Aferro su mano al mango del cuchillo y se lo enseño. Quería parecer valiente pero la realidad era que las manos le temblaban.

— ¡¿Quién eres?! ¿Qué es lo que quieres de mí?

Él levanto sus manos. Ashley le apunto con el cuchillo y él comenzó a hacer los movimientos más lentos. Coloco sus manos sobre su capucha y la fue deslizando lentamente hasta develar su rostro por completo.

Era un chico, no tendría más de 19 años. Cabello corto y castaño, con unos hermosos ojos verde vivo.

— Tranquila —dijo por primera vez, colocando sus manos en señal de alto—. No te haré daño.

— ¿Cómo sé que eso es verdad?

— Porque vengo a ayudarte.

— ¿Ayudarme? ¿Con que puedes ayudarme?

— Con tu amigo Logan.

Los ojos de Ashley se abrieron de par en par.

— ¿Qué sabes sobre él?

— Sé más de lo que te imaginas. Y yo te ayudaré a descifrar el misterio.

Las manos le temblaban aun más, la respiración era acelerada pero aun así, a pesar del miedo que sentía corriendo por sus venas, bajo el cuchillo.

— ¿Cómo te llamas?

— Sean. Sean Anderson.

— Yo me llamo Ashley.

— Lo sé. Conozco mucho acerca de ti.

Ella entrecerró los ojos.

— ¿Eres un acosador?

Él rio, tratando de no carcajearse.

— No, no lo soy. Estoy aquí por algo más importante. Y si te calmas y abres tu mente, te lo explicaré.

— ¿Tú eres el que causa mis alucinaciones?

El meneo la cabeza.

— No… pero si me dejas explicártelo lo entenderás.

Finalmente, Ashley acepto a confiar en un completo extraño.

— ¿Crees en la reencarnación? —le pregunto Sean a Ashley.

Ella se lo quedo mirando con cara de “¿hablas en serio?”, pero aun así él alzo sus cejas en busca de una respuesta.

— No lo sé, creo que sí. Pero si lo pienso es después de muchos años, tal vez siglos.

— ¿Y si te dijera que el Logan que viste es la reencarnación de tu mejor amigo?

Ashley se echo a reír. No le importaba que las personas que caminaban por el parque la escuchasen. Aquello que Sean decía era ilógico.

— ¡Contéstame!  —hablo en tono serio.

— ¡Okey, okey! —dijo finalmente cuando se calmó—. Te creo —menciono con una sonrisa en el rostro.

Sean giro los ojos. Sería más difícil de lo que pensaba.

— ¿Y si ahora te digo que Logan nunca murió?

La sonrisa burlesca de Ashley se desvaneció en el acto.

— ¿Cómo dices?

— ¿Qué tal si Logan nunca murió en ese accidente? ¿Qué tal si él siempre estuvo vivo pero sin poder recordarte?

— No… No, eso no te lo creo.

— Entonces dime, ¿Por qué lo olvidaste tú a él?

Ashley guardó silencio. Esa era una de las tantas preguntas que había estado evitando preguntarse.

— Fue traumático, no tienes idea de lo que fue para mí verlo así. Supongo que es normal bloquear esos recuerdos.

— Pero no el hecho de olvidarte de una persona —se acomodo en el banco—. Sé que todo lo que te rodeará de ahora en más será extraño… pero tienes que prometerme que no huiras.

— ¿Huir? —Sus ojos se abrieron como platos—. ¿De qué maldita cosa se trata todo esto? ¡Hemos estado aquí por más de una hora y no me dices nada!

— ¡Baja la maldita vos! —gruño—. Si te lo dijera no me creerías. Necesito que lo veas con tus propios ojos.

— ¿Qué m*erda está pasando? —la voz se le quebró al final.

Sean dejo escapar un suspiro. No sabía si decirle la verdad o no.

— No puedo decírtelo, ni siquiera yo lo sé con certeza —mintió—. De lo único que estoy seguro es de que Logan jamás murió y por alguna razón ni tú ni él se recuerdan. Es por eso que necesito que te juntes con él. Necesito que explores su mundo en busca de algún indicio que nos pueda explicar todo.

— Te tengo una pregunta.

— ¿Cuál?

— ¿Por qué estás aquí? dijiste que era para ayudarme pero sabes cosas que yo no. ¿Qué eres?

— Considérame como tu protector.

— ¿Protector de qué?

— ¡Cielos! Ya deja de hacer preguntas, ¿quieres? Estoy aquí para que sepas la verdad sobre Logan, ¿quieres mi ayuda o no?

Ashley asintió.

— Entonces mañana haz equipo con él en clase de historia.

— ¿Disculpa? ¿Cómo que equipo?

— Mañana su profesor les mandará una tarea, así que tu tarea para mí será que hagas equipo con él. Dile de ir a su casa y saca todo la información posible de allí.

Sean se sintió algo incomodo con la mirada que Ashley le dedico.

— Si vamos a saber la verdad necesito saberlo todo. Inclusive tareas de clase.

— Sean tengo miedo. ¿Qué tal si descubro algo que no quiero saber?

“Eso es lo que quiero que hagas” pensó.

— No te preocupes. Si algo así llega a pasar descubriremos la verdad. Yo estoy aquí para ayudarte… —tomo su mano—. No tengas duda de ello.

Ella lo miro con algo de desconfianza. Apenas lo conocía y él ya la trataba como si fuese una amiga o algo parecido.

¿Quién era ese tal Sean? ¿Qué quería de ella? Si Logan era un misterio, definitivamente Sean era el otro.

El timbre de salida sonó y todo el mundo se levanto, saliendo por la puerta como una avalancha.

Ashley se apresuró a juntar sus libros y los guardo a la carrera en su mochila. No quería perder a Logan de vista si quería pedirle para ser pareja de proyecto.

Salió por la puerta una vez que el pelotón de gente se disipó y comenzó a girar sobre sí misma en busca de Logan. ¿Dónde diablos se supone que estaba?

— ¡Ash! —se escuchó decir.

Ashley se volteo y se encontró con que Dean corría hacia ella. Se alegro mucho al verlo, quizás él sabría en dónde estaba su amigo muerto-vivo.

Sean se encontraba escondido detrás de unos casilleros. A su derecha veía la figura de Logan guardando los libros de su casillero en su mochila. A su izquierda veía a su protegida hablando con alguien que no era Logan.

“¿Qué demonios crees que estás haciendo? Deja de hablar con ese imbécil y habla con Logan”.

Al voltearse nuevamente para ver a Logan se percató de que este ya se estaba yendo. La ansiedad creció en él al ver que Ashley no dejaba de hablar con su amigo.

“Me mataré por esto”.

La idea original era que nadie podía saber de su existencia más que Ashley, pero ya que ella lo estaba echando todo a perder, debía de romper su promesa.

— ¡Ashley!

Vio como ella dio un brinco de susto y se volteo en el acto. Su rostro fue de sorpresa, mientras que el de su amigo fue de confusión.

— ¿Sean?

— ¿Quién es él? —pregunto Dean.

— Él es un… —se quedo callada. ¿Qué se supone que era?

— Amigo —finalizó la frase al llega a su lado—. Amigos de la infancia.

— Jamás me hablaste de él —dijo extrañado.

— Sí bueno, nos separamos cuando teníamos seis, así que básicamente dejamos de ser “amigos” —dijo Sean con una sonrisa.

— Lo que él dijo —apuntó Ashley.

— Oye, Ashley —se volteo Sean para mirarla—. ¿Recuerdas que te dije que había algo muuuuuy importante que teníamos que hacer?

— Sí, pero no lo encuentro.

— ¿A quién? —pregunto Dean, pero su voz quedo opacada por la de Sean.

— Yo ya lo hice, y si no nos apuramos todo se echará a perder.

Ashley comprendió rápidamente. Se volteo para observar a Dean y se despidió con un beso en la mejilla. Sean simplemente le dijo adiós y ambos salieron corriendo lo más rápido que pudieron.

Por alguna razón Dean encontraba sospechosa la actitud de ambos jóvenes, pero poca importancia le dio. Ashley no se metería en cosas malas. ¿O sí?

Sean y Ashley caminaban a paso normal por el pasillo. Cuando doblaron por un pasillo alterno, y Sean se aseguró de que Dean ya no los estuviese viendo, tomo a Ashley por el brazo y la hizo caminar más rápido.

— ¡Apresúrate!

— ¡Oye! —se quejó.

— ¿Por qué estabas hablando con ese?

— ¡Es mi amigo!

Sean dejó escapar una risa.

— Amigo. Sí claro —murmuró.

Ashley frunció el ceño. Por alguna razón no le gustaba el comentario que había hecho el joven. ¿Quién se creía que era para cuestionar su amistad?

Se detuvo repentinamente y jaló su brazo, desprendiéndose del agarre de Sean.

— ¿Quién te crees que eres como para decir eso de Dean?

— ¡Por favor! ¿Amigos? —se rió—. Él ni siquiera… —fue cuando se detuvo repentinamente. Su sonrisa sarcástica se había esfumado para formar un rostro serio. Había estado a punto de revelar la verdad.

— ¿Él ni siquiera qué?

— Olvídalo, ¿quieres?

— ¡No! ¡Dímelo! ¿Sabes algo de él que yo no?

“Se mucho más de lo que tú crees” pensó.

— No. No sé nada. ¡Y ahora ya vámonos! —tomo a la joven por el brazo y la arrastro, sin importarle sus quejas.

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro