Capítulo 15 - Parte II
— Si me dejan ayudarlos, les diré como pueden hacer diversas máquinas para poner a una familia completa a dormir. ¡A toda una manzana! No más búsquedas, no más drogas para la memoria, no más nada. Con un solo click pueden controlar a toda la población si es necesario… Incluyendo a los del Parlamento.
— ¿Sean que estás haciendo? —Dijo April, separándose de Logan para acercarse a los barrotes de la entrada.
— No será necesario estar en Elysium para ser controlado— Prosiguió, haciendo caso omiso de la joven—. Solo con estar en el living de tu casa será suficiente.
>> Tendrán a más de un triple seis, aumentando la producción. En menos de lo que canta un gallo tendrán todas sus emociones contraladas y listas para ser utilizadas.
Sin nadie que los detenga… Podrán controlarlo todo.
— ¡No! —Se quejó April—. ¡No! ¿Qué estás haciendo? ¡No puedes hacerles daño a todas esas personas!
— Sean, esto no es lo que hablamos. —Dijo Logan. Caminó hacia la esquina que formaba su celda con la de April, solo para tener una mejor panorámica de Sean.
— ¡Lo lamento pero no pienso pasar mi vida como el triple seis! Soy más valioso vivo que unido a una maldita maquina.
— ¡Eres un desgraciado! —Golpeo con violencia los barrotes.
— ¡Silencio! —Gritó John—. ¿Qué no se dan cuenta de que su amigo es muy inteligente?
— ¿Inteligente? ¡Hará sufrir a un montón de gente!
— Si esa gente pertenece al parlamento, bienvenidos sean.
— ¡Sean! —sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.
— Lo lamento April... Pero yo no deseo morir en una camilla.
— ¡¿Y NOS DEJARÁS PUDIERONDONOS A NOSOTROS AQUÍ DENTRO?!
Sean apartó la mirada del rostro humedecido por las lágrimas de la joven. No podía verla siquiera a los ojos, no después de lo que les hizo.
— Tranquilo amigo, ya pasará. Verás que a la larga el haberlos traicionada funcionó. Tendrás una magnifica vida, y con los avances que tú nos ayudarás a hacer, dejarás de sentir culpa.
— Eres un desgraciado. —Maldijo entre dientres.
Ya no podía más, ya no lo soportaba. El pensar que tendría que estar allí hasta el día de su muerte era algo que no podía tolerar.
¡No quería volver a ese lugar! No quería que volvieran a drogarla y arrebatarle todos sus recuerdos.
— ¡Oh, vamos! —Se quejó John—. ¿En serio vas a llorar?
— ¡Cállese! —Le soltó Logan con desprecio.
John soltó una risa.
— Ni tu ni nadie me podrá hacer enojar. —Se volteo para ver a Sean—. Ahora dime, ¿dónde están el contrato y lo demás documentos?
— Él los tiene. —Dijo señalando a Aspen—. En su collar.
Aspen lo miro sorprendido. Era increíble que los hubiera vendido de aquella manera.
— ¿Cómo te atreves? —Dijo llevándose las manos al collar—. No dejare que nadie me quite esto.
— ¡Solo dáselo, Aspen!
— ¡NO! No pasamos por lo que tuvimos que pasar como para que alguien como tú lo arruine todo.
— Si no se los das te matarán y te lo quitaran de todos modos. Así que elige, ¿ser parte de Elysium o morir ahora mismo?
Aspen le dedico una mirada llenada de odio, casi que fulminante. Se coloco de pie y a regañadientes camino hasta la puerta de la celda, en dónde se encontró con la sonrisa burlona de John.
Ya estaba cansado de esa estúpida sonrisa, si pudiera se la borraría de inmediato.
— Aspen no lo hagas. —Le suplico April al ver como éste estaba a punto de darle el collar.
— Lo lamento… Pero no tengo otra alternativa.
— Eres un chico muy inteligente. —Sonrió maliciosamente, extendiendo su mano para recibir el collar.
— Si fuera por mí, jamás te lo daría… Pero no quiero morir, no ahora.
— Solo dame el maldito collar.
Aspen estaba a punto de darle el collar cuando de pronto, John desenfunda su arma y le apunta a la cabeza de Sean.
Todos quedaron inmobles, expectantes a lo que podría llegar a suceder.
Sean tenía una de sus manos sujeta a una de las arma que John cargaba en su cinturón. No había logrado quitársela a tiempo y ahora estaba a punto de que una bola azul le volara los sesos.
— Ten cuidado con lo que tocas amigo…
Sean tragó duro, asustado por lo que podría llegar a suceder.
— Suelta.
Y no fue necesario repetirlo dos veces, Sean soltó el arma, alzando ambos brazos en son de paz.
— Así me gusta. —Sonrió, y en ningún momento dejó de apuntarle con el arma—. Apuesto a que el jefe se enojará conmigo… ¿Pero qué mejor placer que enterarse de que tu hijo está muerto?
Sean abrió los ojos bien grande.
— ¡No! —Sollozó April.
— Di adiós… Sean Anderson.
Sean cerró los ojos, apretándolos con fuerza. No tenía intenciones de ver lo que sucedería a continuación.
— ¡Esto es por burlarte de mis amigos! —Gruñó Aspen.
John inmediatamente coloco su brazo para oponer resistencia contra el de su oponente, pero Aspen fue más rápido y se impulsó hacia adelante, alargando su brazo y haciendo que su codo chocara contra el brazo de John, mientras que su mano blandía con libertad el cuchillo que le había robado de su cinturón hasta perforarle la carótida.
April apartó la vista de inmediato, asqueada por lo que acaba de suceder. Por otra parte, Logan no se sentía mal. Le daba un poco de repugnancia pero no le importaba ver a ese desgraciado muerto.
En menos de treinta segundos, John Delacourt cayó muerto al piso.
— ¿Ya pasó? —Pregunto la joven destapándose los oídos.
— Ya está hecho. —Le respondió Aspen.
April no se animaba a ver el cadáver muerto de un hombre, así que prefirió acercarse a Logan y que éste la abrazara.
— Está bien. —Dijo besando su frente—. Todo estará bien.
— ¡Vamos, Sean! Es tu turno.
— ¡Ya voy, ya voy! —Se quejó—. Estuve a punto de que me volaran la cabeza, perdona si ando un poco lento.
— ¡Te salvé la vida! Deberías ser un poco más amable.
— Lo que digas…
Sean se acerco al cuerpo sin vida del jefe de los guardias y lo arrastró hasta llegar al escáner de su celda. Tomo una de sus manos y la alzó hasta la pantalla del mismo.
— Ya me tenía harto con su sonrisa burlona. —Soltó Aspen.
— No eras el único. —Coincidió Logan.
El escáner hizo una luz verde por debajo de la palma de John y de inmediato la puerta de la celda se destrancó.
Sean salió victorioso, sorprendido de lo que habían logrado.
— ¡Más vale que no nos dejes aquí! —Le soltó April enojada—. Tu actuación fue muy convincente.
— ¿La mía? ¿Qué hay de la tuya? Me hiciste sentir culpable en serio. —Habló mientras abría su celda—. ¡Todos ustedes lo hicieron!
— Ya deja de hacerte la víctima. —Bromeo Aspen.
April inmediatamente salió de su celda y se coloco a un lado de Sean, quien arrastraba el cadáver de John para abrir las puertas.
— Sean… —dijo con voz tímida—. ¿Es verdad eso que dijiste sobre el virus?
La tranca de la celda de Aspen se abrió. Sean se quedo un momento observando el escáner en silencio. Finalmente apartó el cuerpo de John, manteniendo su mano aferrada a la de él.
— Todo científico sabe que sus experimentos pueden ser utilizados para bien o para mal, dependiendo de las manos en las que caiga. —Tragó duro—. Yo siempre supe, que si por algún motivo llegaban a tener en sus manos el programa… podrían utilizarlo para hacer del trance algo viral.
Aspen vio el malestar en el rostro de Sean, así que tomo a John por el brazo y se lo quito al joven, arrastrando el cadáver para abrir la celda de Logan.
— Ellos me quitaron mis cosas… Y el programa estaba dentro… Pero… —dio un gran suspiro—. Sin mí ellos no pueden hacer nada, al menos no por ahora. Demorarán un tiempo en encontrar la forma de revertir los efectos… Pero lo lograrán, así que hay que movernos rápidos si no queremos que todo el país termine formando parte de Elysium.
La celda de Logan se abrió y éste salió despidiendo un aire de decisión.
— Nadie tiene derecho a vivir lo que nosotros, y los demás que aun siguen aquí viven. Pelearemos… Y salvaremos a todas esas personas.
Todos asintieron, sintiendo como la adrenalina comenzaba a recorrer sus cuerpos. Se sentían héroes. Los únicos que podrían llegar a salvar a todas esas personas. Todo el peso de lo que eso conlleva caía sobre sus hombros. Era una responsabilidad sumamente importante, pero que estarían dispuestos a cumplir.
Podrían morir, pero preferían morir luchando que dándose por vencidos.
— Ahora… ¿por dónde está la salida de éste lugar? —Pregunto Logan.
Todos estaban decididos a salir lo más rápido posible de allí. No estaban dispuestos a ser capturados de nuevo, esta vez estaban decididos a escapar… Y acabar de una vez por todas con Elsyium.
Juntos lo lograrían.
— Por el ascensor. —Les indico Sean, y de inmediato todos se pusieron en marcha.
En menos de lo que canta un gallo, los cuatro finalmente llegaron a la planta baja.
Las puertas del ascensor se abrieron y todos lo abandonaron con rapidez. Había algunos guardias rondando cerca de allí, por lo que tuvieron que ser cuidadosos.
Sean los guio hasta un escondite en dónde podían ver con claridad todo el lugar.
Era simplemente enorme, y solo una pequeña puerta los sacaría de allí dentro.
Logan hizo amago de querer salir y correr hacia la puerta pero Sean lo detuvo por el hombro.
— Aun no… —Dijo y de inmediato se escabulló por un pasillo.
Todos se lo quedaron viendo extrañados pero aun así lo siguieron, intrigados por saber a dónde iba.
Al doblar por el pasillo lo siguieron hasta meterse dentro de una habitación, quedando completamente boquiabiertos.
Todo el lugar, del piso al techo estaba cubierto de armas. Todos los tipos de armas que uno pudiese imaginar estaban allí dentro.
— Necesitamos refuerzos.
La habitación que los derivaba al estacionamiento estaba casi vacía, por lo que no sería muy difícil acabar con los que allí había… El problema comenzaría cuando estuviesen fuera, en el jardín.
Necesitarían buenas armas con las que luchar.
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