Capítulo 12 - Parte II
Saltaron por sobre encima de los escombros, esquivando los pedazos voladores de concreto que aparecían cada vez que una bola azul colisionaba contra la pared.
Todos corrían lo más rápido que podían. Logan estaba que le pisaba los talones a los demás pero su respiración era irregular y sentía como el corazón se le iba a salir por el pecho. Era como si con cada respiración que daba, las fuerzas se le estuviesen acabando y retrocedía un paso hacia atrás.
Aspen se dio cuenta inmediatamente de que Logan estaba comenzando a sentirse mal. Pensaba que en cualquier momento se desvanecería y caería al piso. Corrió tras él, esquivando a April del camino.
— ¡Súbete a mi espalda! —Le ordenó.
Logan no protesto. Se subió de inmediato a la espalda de Aspen y éste salió disparado. April le dedico una mirada a Logan cuando éste paso a su lado y pudo ver que tenía sus ojos cerrados… pero aun respiraba. Eso era todo lo que quería saber.
Los disparos continuaban y el polvo comenzó a hacerse cada vez más denso. Era como estar en una neblina espesa o algo parecido.
El olor a cal era asqueroso y ninguno de los cuatro podía dejar de toser.
Sean se volteo para mirar hacia atrás y pudo ver como los guardias uniformados portaban mascaras de gas. Algo muy útil y que les daba una ventaja sobre ellos.
— ¡Solo síganme! —gritó Sean, volteando la mirada hacia el frente.
Doblaron por cuanto pasillo encontraron. April llegó a pensar que no se dirigían a ningún lado. Que todo era un plan de Sean para despistar a los guardias, y en parte lo era.
Todos excepto Sean estaban mareados, no sabían donde se encontraban ni mucho menos adónde iban.
Llego un momento en el que llegaron a un área en donde el pasillo central se dividía en cinco ramificaciones. Sean se detuvo de inmediato, observando cada uno de ellos.
— ¿Por dónde? —hablo Aspen.
— Elijan el que más les gusto —Y sin esperar respuesta, corrió hacia una de las ramificaciones.
— ¿Qué? ¡Espera! —Dijo April—. ¿Qué hay que hacer?
— ¡Hay que separarnos! —respondió Aspen y junto con Logan, corrieron por el cuarto pasillo.
April no sabía qué hacer. Estaba como en un estado de crisis. ¿Tomaba el camino de Sean o el de Aspen? ¿Qué hacía? Una explosión a sus espaldas la hizo volver en sí y tomo por el primer camino que vio.
Todos corrían, separados entre sí sin saber adónde se dirigían —con excepción de Sean.
April y Aspen temían hacer algo incorrecto y tomar por otro camino. Corrían por el central pero éste tenía varios derivados. ¿Qué pasaba si tenían que tomar uno de esos? ¿Cómo sabrían cual escoger? Pensaron que si Sean no les había dicho nada era porque simplemente tenía que seguir de largo… ¿pero si se había olvidado de algo?
El escuadrón de guardias armados se dividió en varios grupos para cubrir cada una de las cinco ramificaciones. No pensaban dejarlos escapar tan fácilmente.
Al final, para cuando April llego al final de su pasillo, se encontró en otra área amplia por dónde vio salir a Aspen, Logan y Sean.
Todos los pasillos conducían al mismo lugar… pero ¿Dónde estaban exactamente?
— ¿Por dónde? —Preguntó Aspen. Se le notaba bastante agitado. El cargar con Logan era un esfuerzo extra que tenía que hacer.
Sean le dio un pequeño vistazo al lugar, mientras su cerebro trabaja a toda máquina para recordar con exactitud dónde estaba la entrada al acceso. Sabía muy bien que no podía ir directamente allí porque los guardias se enterarían y lo utilizarían para atraparlos. Tenía que buscar una forma de distraerlos para que éstos no supieran adónde iban.
— El acceso queda entrando a una de los cuartos de limpieza…
— ¡Entonces vamos! —dijo echando a correr April.
— ¡No! —la tomo por el brazo, deteniéndola—. No podemos hacerlo tan fácil… hay que distraerlos primero.
— ¿Cómo? —pregunto Aspen, cargando aun con Logan.
Sean se quedo pensando unos segundos, trazando una ruta imaginaria por su mente. Sus ojos se movían como si estuviese leyendo algún libro o algo. Estaba sumamente sumergido en sus pensamientos que ni el ruido exterior podía volverlo a traer.
— Yo los distraigo —habló con firmeza una vez que volvió a tierra.
— ¿Qué? ¡No! —Protestó la joven.
— ¿Tenemos otra opción? Si les damos una ruta de escape falsa ellos jamás pensarán que utilizamos el corredor.
— Sean tiene razón —dijo Aspen.
Comenzaron a hacerse sonoros los pasos de los grupos de guardias que se venían acercando por los pasillos.
— ¡Rápido! No hay mucho tiempo que perder. El armario de limpieza está a tan solo un par de metros. Sigan por ese pasillo y luego doblen a la izquierda… el resto lo sabrán cuando lo vean.
— Okey —afirmó Aspen con la cabeza y salió disparado. April, por otra parte, se quedo al lado de Sean.
— ¡Ve! ¿Qué esperas?
— Ten mucho cuidado —dijo y antes de marcharse le dio un pequeño beso en la mejilla. El joven se quedo completamente inmóvil, anonadado por lo que había sucedido. Los ruidos de los guardias fueron los que lo trajeron de nuevo. Miro hacia un costado y corrió por un pasillo alterno, haciendo el mayor ruido posible. Los guardias inmediatamente salieron corriendo detrás de él. Lo perseguían aproximadamente unos veinte; todos muy bien armados.
Aspen y April corrían lo más rápido posible. Si quisiesen evitar hacer ruido, su respiración los delataría. Estaban sumamente agitados. Hacían el mismo ruido que uno hace cuando está atacado de los bronquios.
Comenzaron a correr por el pasillo que Sean les indico pero a medida que lo hacían se dieron cuenta de que éste tenía varias desviaciones a lo largo. ¿Cómo sabrían cual tomar? Muchas de esas estaban a la izquierda… ¿Cuál pasillo es el que deben tomar?
— ¿Por cuál? —pregunto April totalmente alterada.
— No lo sé… tomemos unos y vemos si hay algún cuarto de limpieza —dijo y se metió de lleno en uno, corriendo hasta el final. April lo siguió de cerca, solo para darse cuenta ella también de que allí no había nada. Volvieron al corredor principal y tomaron la siguiente desviación, buscando el maldito cuarto de limpieza.
Estaban a mitad de su búsqueda cuando ambos pudieron escuchar una fuerte explosión seguida de un grito.
— ¡Sean! —gritó April.
Aspen vio como la joven tenía intenciones de salir corriendo detrás de su amigo. Intento tomarla del brazo para evitar que se fuera pero le fue imposible. April se movió mucho más rápido y para cuando éste se giro para tomarla, ella ya iba lejos.
— ¡April! —grito desesperado.
Finalmente se decidió por ir detrás de ella. Estaba sumamente cansado por cargar a Logan tanto tiempo pero no dejaría que le hicieran daño a April.
April corría a toda prisa, tratando de llegar lo más rápido posible junto a Sean. Seguía el ruido de las explosiones que se escuchaban a poca distancia. Sabía que lo más probable era que estuviese detrás de aquellos guardias uniformados pero no había tiempo para pensar. Si Sean estaba en problemas ella los distraería.
Sean corría a toda prisa, tratando de esquivar los escombros que le caían encima. Trataba de mantener su mente en constante funcionamiento. Pensaba una y otra vez la ruta que debería tomar para despistar a los guardias y luego la que debería tomar para encontrarse con los demás.
Estaba tan concentrando en lo que hacía que nunca se dio cuenta de que alguien más venía por la intersección hasta que sus cuerpos colisionaron y cayeron al piso.
Rápidamente reacciono y se coloco de rodillas, viendo a Aspen y a Logan tirados en el suelo.
— ¡¿Qué diablos hacen aquí?!
— ¿Y tú qué crees? —dijo Aspen.
— ¿Dónde está April?
— ¡Adivina!
Sean se dio media vuelta, colocándose de pie para ver como detrás de los guardias, el cuerpo de la joven aparecía.
— Maldición… —se volteo para ver a los demás—. ¡Rápido! ¡Arriba!
El sonido de las armas al cargarse pudieron ser detectados por los oídos de los demás. Sean intento ayudar a parar al resto cuando se dio cuenta de que Aspen tenía el pie atorado en uno de los escombros.
— ¡Vamos! —dijo intentando mover aquel pedazo de piedra.
Logan, un tanto tambaleante, gateo hasta llegar a dónde ellos se encontraban e intento ayudarlos. April se dio cuenta de que estaban en problemas, así que tomo unos cuantos pedazos de escombros y se los lanzó a varios de los guardias.
— ¡Hey! ¡Oigan, idiotas!
Inmediatamente varios guardias se voltearon para verla y le apuntaron con sus armas.
— ¿Qué? ¿No tienes las suficientes agallas para dispararme?
Finalmente, todo aquel pequeño grupo de guardias se volteo para mirarla y a comenzaron a disparar a discreción. April rápidamente se ocultó detrás de una pared pero los guardias avanzaban y tuvo que echar a correr si no quería resultar herida.
Sean finalmente logró liberar a Aspen y prácticamente que lo empujo para que saliera de allí. Logan, por otra parte, observo lo que estaba sucediendo y se alarmó al ver cómo aquellos guardias le disparaban a April sin piedad.
— ¡Nooooo! —gritó con desesperación.
En ninguno momento pensó que uno de los guardias se daría vuelta y le apuntaría a la cabeza con el arma.
— El triple seis —susurró aquel hombre armado y de inmediato disparó.
Sean se coloco delante de Logan. Prácticamente voló por encima de él para que no lo lastimasen. Lo cubrió con sus manos y lo hizo agacharse hasta que su cara roso los escombros del suelo. El disparo colisionó contra la ya agujereada pared de concreto y más escombros salieron volando.
Sean hizo que Logan se parara de inmediato y, al igual que a Aspen, lo empujo para que saliera de allí antes de que el segundo disparo lo lastimara.
Logan no sintió ninguna explosión pero eso poco le importó, necesitaba encontrar a April y ahora, gracias a él, un grupo de guardias se separó del pelotón principal y comenzó a perseguir a los tres chicos.
Logan había logrado juntar algo de fuerzas mientras había permanecido en la espalda de Aspen, pero para su desgracia no eran suficientes. Aun era algo lento al correr y, en aquellos momentos no podía darse ese lujo. Guardias armados estaban persiguiéndolos y necesitaban escapar pronto.
Aspen le sugirió a Logan que se subiera a su espalda para agilizar la situación pero éste se negó. No quería ser una carga para el pobre.
— ¡Logan deja tu orgullo de lado! —le gritó Sean mientras corrían—. Súbete a la espalda de Aspen y vayan por aquel pasillo —les indico con el dedo—. ¡Yo los distraigo!
Logan hizo caso a la orden de Sean y se subió a la espalda de Aspen.
Dieron varias vueltas para tratar de dejar a los guardias atrás y que estos no vieran cuando Logan y Aspen se separasen de Sean. Afortunadamente su plan funciono y éstos no los vieron irse y tampoco supieron adónde se habían ido.
Ahora Sean tenía que tratar de encontrar a April. No sabía dónde estaba ni tampoco que rutas había tomado.
“¿Por qué siempre tienes que desobedecerme?” pensó el joven.
A medida que corría encontró un atajo que le sirvió para perder a los guardias de vista. Ahora sí podía meterse de lleno en buscar a April sin tener que preocuparse de que lo seguían.
Intento hacer un mapa mental de las posibles rutas que April podía haber utilizado. Tenía varias opciones pero no iría por el pasillo en dónde se encontraba el corredor. No sería tan estúpida como para dejarlos en evidencia. Eso solo le dejaba dos opciones… y contando el tiempo que le quedaba para encontrarla sana y salva… espera elegir el camino correcto.
April corría lo más rápido que podía. No podía ver a los guardias pero definitivamente los escuchaba muy cerca. El sonido de sus armas y sus pies al correr los delataba.
Sentía como si estuviese entrando en un cuadro de estrés. La cabeza iba a explotarle y sus piernas parecían gelatina. No levantaba los pies, los arrastraba.
Miraba a todas partes y no conocía absolutamente nada. Estaba perdida, no sabía por dónde agarrar y llegar adonde tenía que ir.
Echo un vistazo hacia atrás cuando de pronto, al doblar por un pasillo sintió como su cuerpo se pechó contra algo duro y cayó al piso. Sacudió su cabeza y abrió sus ojos para encontrarse con Sean, poniéndose de pie de un salto.
— ¡Muévete! —la tomo entre sus brazos y la ayudo a ponerse de pie.
Inmediatamente April pudo ver como Sean tomaba su pase y lo pasaba por la rendija de una puerta. Ésta se abrió de inmediato y entraron lo más rápido posible. Para cuando la puerta se cerró, los guardias siguieron de largo.
Se creó un silencio mortífero. Lo único que se escuchaba era el ruido de sus respiraciones, agitadas por todo lo que había sucedido.
Pasaron un par de minutos antes de que Sean volviera a abrir la puerta. Se aseguro de que no estuviese nadie cerca y de inmediato salieron corriendo, volviendo al inicio para encontrarse con Logan y Aspen.
Ni bien entraron al cuarto de limpieza, Logan se abalanzo sobre April, abrazándola con todas sus fuerzas.
— Creí que te habían atrapado —dijo con voz dolida.
— No voy a dejarte…
Sean estaba recargado sobre la puerta. Sentía como el corazón le martilleaba el pecho con fuerza y su garganta le pedía a gritos un poco de agua. Estaba completamente seca debido a que constantemente respiraba por la boca.
— Tenemos que movernos.
Logan y April se separaron, algo avergonzados por la situación.
— ¿Dónde es la entrada? —preguntó Aspen.
Sean camino hasta llegar a un estante de metal. Le pidió a Aspen que lo ayudara a moverlo y una vez hecho, detrás de éste todos pudieron ver una saliente en la pared.
Sean hizo un poco de presión sobre la misma y de inmediato, un pedazo de pared de forma cuadrada se abrió como una compuerta.
— ¡Rápido, entren! —dijo Sean.
Todos entraron deprisa y se encontraron dentro de un gran corredor, al principio oscuro, pero ni bien dieron un paso las luces fluorescentes del techo se encendieron en cadena.
Sean se aseguro de cerrar bien la puerta y de inmediato tomó la delantera.
— Tendremos que bajar varios escalones y caminar largos trechos… Si te sientes mal —dijo observando a Logan—, existen habitaciones que podemos usar para parar y descansar.
— ¿Cuánto tiempo estará así? —pregunto April.
— Son alrededor de unas ocho horas. ¿A qué hora lo desconectaste?
— Como a las tres de la madrugada.
Sean se fijo en su reloj y vio que recién eran las nueve y diez de la mañana.
— Aun le quedan unas dos horas.
Estaban a punto de comenzar su recorrido cuando de pronto, Sean soltó un gruñido y cayó de rodillas al piso. April inmediatamente se abalanzó sobre él para ver qué era lo que le sucedía. Aspen le quito la pesada mochila de los hombres para que pudiese recostarse sobre la pared. April le hizo un rápido chequeo con la mirada hasta que sus ojos se concentraron sobre un costado de su abdomen.
Sintió como el corazón se le detuvo y las ganas de vomitar aparecieron de inmediato.
Aquella herida era sumamente desagradaba y peligrosa. Parecía como si le hubiesen puesto una antorcha sobre la piel. Ésta estaba carbonizada, con ampollas de todos los tamaños. Había pus y sangre por todas partes.
Todos estaban apreciando por primera vez en su vida una herida por quemadura de tercer grado.
— S…Se…Sean… —sintió como el nudo en su garganta le impedía hablar.
Sean, por otra parte estaba comenzando a experimentar los primeros síntomas.
Sentía el sudor recorrer su rostro, el fuego abrazador sobre la herida que le quitaban las ganas de respirar. La cabeza le daba vueltas como un trompo. Se sentía desfallecer. La fiebre aumentaba a cada minuto.
April le dio una mirada a su rostro y pudo ver como el joven tenía sus ojos cerrados.
— ¿Sean? —Coloco sus manos sobre su rostro—. ¡Sean! —comenzó a sacudirlo hasta que éste entreabrió sus ojos.
— ¡La medicina! —habló rápidamente Logan.
Aspen inmediatamente busco en la mochila de Sean aquellos pequeños frascos plateados. Rápidamente tomo uno de ellos y lo vacio sobre la herida.
Sean se retorció de dolor al sentir aquel ardor sobre su piel quemada. April le tomo la mano para que sintiera que tenía un apoyo.
Todos esperaron pacientemente a que la herida sanara como lo había hecho la de April pero no fue así. Si por alguna razón había habido una mejora no se notaba en lo absoluto.
— No funcionará… —dijo entre bocanadas de aire Sean.
— Son muy pequeños —dedujo finalmente April—. Necesitamos los grandes.
— ¿Y de dónde los sacamos? —Preguntó Aspen. Se le veía bastante preocupado.
—Quizás… quizás en otro… en otro laboratorio.
— ¡Entonces vamos! —Dijo April—. No lo podemos dejar morir.
April se iba a colocar de pie cuando sintió como algo la cinchaba hacia abajo.
— ¿Quieres hacer algo? —habló Sean—. Entonces larguémonos de aquí.
— En este laboratorio no los encontramos, quizás en el piso de abajo haya— Sugirió Aspen, haciendo caso omiso de lo que Sean decía.
— ¿Qué pasa si no? —dijo con un dejo de tristeza la joven.
— Tenemos que ser positivos.
Aspen se coloco de pie e inmediatamente cargo a Sean de la mejor manera posible. No quería que pasara más dolor del que tenía.
— Andando —habló Aspen y comenzó a avanzar.
April lo siguió de cerca mientras que Logan se mantuvo a una distancia prudencial. No podía creer que la única persona que podía sacarlos de allí estaba con riesgo de morir… Y todo porque él era un idiota que no podía valerse por sí mismo.
Aquel disparo era para Logan, no para Sean.
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