33🌟
Michael falleció dos años después de su llegada de Francia, había sufrido un ataque cardíaco mientras dormía. Fue un golpe duro, uno del cual Levi pudo sobrellevar con el correr del tiempo. Ahora, solía visitarlo una vez por semana en el cementerio local, a veces lo acompañaba Kenny y otras, Eren.
Fue en uno de esos días en el que había dejado las flores sobre la tumba y había hablado un poco cuando algo hizo que mirase el pasillo izquierdo.
Le habían sobrado algunos claveles, ya que se habían amontonado varias y había decidido esparcirlas por algunas tumbas en las que las flores estaban marchitas, siempre lo hacía. Esta vez, algo dentro suyo le había anunciado que ya era el momento de enfrentarlo, así que casi sin darse cuenta, caminó con las flores entre sus manos por el pasillo izquierdo.
Leyó los nombres, casi todos tenían un lindo epitafio, solo una estaba totalmente solitaria, con un mensaje que era típico de su tío, Kenny se había encargado de ello y no le había quedado demasiado bien.
Sostuvo las flores con fuerza y observó una vez más el nombre "Kuchel Ackerman" "siempre en mi corazón" se leía a continuación.
—Hola mamá—. Soltó después de unos largos minutos —te he traído flores, son claveles, recuerdo que te gustaban.
Largó un suspiro y dejó las flores sobre la tumba, miró una vez más la lápida y continuó.
—Te perdono, sé que no sabías lo que hacías, me arrepiento de no haberte podido ayudar como tanto lo necesitabas, pero quiero que sepas que aún así te extraño—. Miró a su alrededor y sonrió —Fuiste una buena madre en los momentos en los que estabas bien, fue nuestro error no haber prestado la atención suficiente que necesitabas, pero espero que ahora puedas estar en paz.
—¿Levi?
Levi se giró y observó la figura que se encontraba cerca de él, el más bajo sonrió y asintió en su dirección para hacerle saber que ya se iría.
—Vendré a verte más seguido esta vez—. Susurró antes de alejarse y acercarse a Eren.
—¿Estás bien?— preguntó una vez que se subieron al auto.
Levi asintió distraído y Eren se abstuvo de solamente conducir hacia la casa, hacía un año ya que estaban viviendo en la casa del azabache, juntos.
Dos horas después Levi se encontraba en la habitación que compartían, con una escalera y varias estrellas brillantes que Eren le había pedido que pegara, las anteriores ya no funcionaban y había mantenido aquella tradición desde que las primeras habían llegado a sus dieciséis años.
A su lado, el castaño lo observaba con entera concentración mientras apretaba entre sus manos a Bonnie. Ya demasiado viejo y con algunas costuras demás, lo había lavado hace poco y no había dejado de observar el lavarropas mientras aquel conejo de felpa giraba junto algunas de sus camisetas.
—¿Ya?— preguntó entonces.
—Ya falta poco— comentó despreocupado el más bajo.
Eren abrazó a Bonnie y sonrió, despacio casi en un susurro se atrevió a hablarle otra vez.
—Parece que estamos casados.
Levi terminó de pegar la última estrella y bajó la escalera en silencio, antes de salir de la habitación con ella entre sus manos, lo miró unos segundos.
—Sí, lo parecemos.
Eren abrió su boca para replicar justo en el momento que Levi desaparecía por la puerta, se quedó quieto unos segundos mirando hacia el techo de la habitación observando todo el trabajo terminado.
—¡Eren, traéme las llaves del auto que las dejé en el bolsillo de mi pantalón!
Eren miró a través de la habitación hasta que sus ojos llegaron al pantalón negro de trabajo que Levi tenía perfectamente doblado sobre una silla, lo había usado esa mañana y luego había llegado a casa casi desnudandose por completo por el calor abrasador que acompañaba aquellos días de verano que se estaban presentando.
Con torpeza caminó aún con Bonnie entre sus manos y rebuscó en los bolsillos del mismo.
Levi, había acomodado la escalera en un pequeño galpón que habían construido en el patio trasero, cuando volvió a entrar en la casa, Eren venía corriendo y llorando bajando las escaleras. Saltó a sus brazos en cuanto llegó a su lado y lloró un poco más fuerte en cuanto sus brazos lo envolvieron.
—¿Qué sucede?
Entonces lo vio, la pequeña cajita de terciopelo rojo que había quedado apresada entre la mano del castaño y el conejo.
Levi le sonrió y le susurró por lo bajo.
—Veo que ya la encontraste.
—Tonto— replicó aún sollozando un poco —así no se pide, tonto.
Separó su rostro por unos centímetros para observarlo con detenimiento, aún se notaba un leve puchero contenido y algunas lágrimas que seguían mojando sus mejillas.
—¿Eso es un sí? Ya sabes, pienso que deberíamos casarnos, así en nuestra luna de miel si alguien nos encuentra podré decir...
Eren cubrió con una de sus manos la boca del más bajo y asintió enérgicamente mientras sonreía un poco.
—Eren hará galletas, haré galletas para recompensar lo feliz que me siento.
Cuando su boca fue descubierta Levi se carcajeó un poco, y luego acercó su rostro mientras apresaba con ambas manos la cintura del más alto.
—Deberás hacer muchas entonces.
Depositó un pequeño beso en su mejilla y secó sus lágrimas.
—Te amo, Eren.
Esta vez besó sus labios, con ternura y delicadeza. Los besos de Eren eran dulces, así como todo de él. Dulce, como siempre lo había sido.
Su dulce favorito.
Fin.
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Si llegaron hasta acá, quiero agradecerles a todos por darles una oportunidad a esta historia ❤️
Realmente aprecio todos sus comentarios y el apoyo que me han dado, muchísimas gracias 😭❤️
Con amor: JamiaB
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