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Hooola les traigo un nuevo capítulo ❤️
Espero que lo disfruten muchísimo y gracias a todos por votar y dejar sus lindos comentarios ❤️🍭
Eren se despertó a las tres de la madrugada. Estaba cubierto por sus sábanas y podía oír el ventilador pequeño que habían colocado en un rincón de la habitación.
Se sentó en la cama después de buscar con sus manos el cuerpo de sus padres a su lado, asustado y con el corazón a punto de salirse de su pecho observó a su alrededor. Se levantó y sus pies descalzos rozaron el suelo, miró por debajo de la cama y al no encontrarlos escondidos corrió hacia la puerta.
Estaba todo demasiado oscuro y empezó a sentir que le faltaba el aire, revisó la habitación continua y al no encontrar absolutamente nada se dirigió a la que seguía. Abrió la puerta con desesperación y encontró a sus padres durmiendo sobre un colchón grande. Se acercó a pasos presurosos y sacudió con fuerza el hombro de su madre.
—¿Mmm? ¿Eren?
—¡Mamá, mamá!
—¿Qué pasa? ¿Tienes miedo?
—Mamá.
—Está bien, ven, acuéstate aquí.
La mujer hizo lugar donde antes había estado durmiendo y fue un poco más hacia el medio, casi pegando su cuerpo al de su marido. Eren se acostó de inmediato y abrazó a su madre, Carla le acarició la cabeza suavemente y luego susurró.
—¿Qué pasó? Dijiste que te gustaba tu habitación.
—Habitación sí, linda, no estaban.
—No, porque es tu habitación ahora, solo tuya.
—¿Papá y mamá no?
—No, solo tú.
Eren se removió entre sus brazos, aún así no dejó de abrazarla.
—Hoy aquí duermo. Mañana habitación mía.
Carla sonrió y besó sus cabellos.
—Sí, en tu habitación. Mañana llevaremos al señor Bonnie y dormirás con él.
—Sí amigo Bonnie, sí.
Terminaron durmiendo bastante apretados sobre el colchón que tenían esa noche. A la mañana siguiente Eren fue el segundo en despertar, Grisha ya se encontraba tomando su desayuno y al verlo bajar a medio vestir le sonrió con cariño.
—Ven, te daré el desayuno.
Eren asintió y terminó sentado alrededor de una mesita pequeña que habían improvisado, miraba los movimientos de su padre mientras le acercaba unas tostadas con mermelada y un café.
—Azúcar— pidió entonces cuando probó el líquido caliente.
—Aquí tienes—. Lo observó mientras se echaba cerca de seis cucharadas y le sonrió —Menos azúcar.
—Dulce, me gusta dulce.
Carla los siguió unos minutos después y una hora más tarde Grisha se despedía de ambos para irse al trabajo.
—Bien, ¿Me ayudas con la vajilla y a desempacar?
No tuvo que esperar una respuesta para ver al castaño tomar todo lo que habían dejado sobre la mesita donde habían desayunado y pronto comenzar a lavarlos en el fregadero.
Carla fue en busca de algunas cajas y empezó a ordenar el comedor, cuando Eren llegó a su lado, venía con una enorme sonrisa y se veía un poco ansioso.
—¿Por dónde quieres empezar?
—Habitación, mía.
Carla asintió y le acercó una de las cajas, Grisha antes de irse había terminado de acomodar un poco los muebles y le había dejado el espacio libre para que Eren pudiese colocar lo restante.
—Bien esto es tuyo, ¿Puedes solo?
—Petra dijo que Eren ya grande, puedo solo.
—Bien, sube con cuidado.
Eren levantó la caja, le resultaba pesada pero quería hacerlo solo, así que caminó con cuidado, en las escaleras se detuvo un rato y pensó en cómo las subiría sin sostenerse de la baranda, no quería que su madre se enfadara. Aún así, terminó por pisar el primer escalón, avanzando lentamente con el ceño fruncido y la punta de su lengua sobresaliendo de sus labios. Fueron unos largos minutos lo que le llevó aquella acción, sin embargo se sintió bastante satisfecho al poder subirla por completo.
Llegó a su habitación y dejó la caja sobre la cama, abriéndola con apuro y torpeza, pronto pudo ver lo que había en su interior.
Sacó con cuidado los cuentos que tenía apilados a un costado y los llevó hacia su escritorio donde comenzó a acomodarlos desde el que menos le gustaba hasta el mejor. Luego continuó con sus cd's arreglándolos de la misma manera. Tomó la pizarra que le habían regalado en su cumpleaños y en las que dibujaba muchísimo y la dejó sobre su mesita de luz. Estaba también su reloj despertador y su peluche Bonnie el cual terminó descansando en su cama apoyado sobre las almohadas.
Carla llegó poco después con otra caja y quedó sorprendida ante lo ordenada que había quedado la habitación, Eren estaba colocando los últimos peluches sobre la repisa que tenía en una de las paredes y un portarretrato con una fotografía de él y sus padres a un lado.
—¡Vaya! Qué bonita ha quedado.
Eren le sonrió y asintió reiteradas veces.
—Ahora totalmente mía.
Carla asintió y se acercó con la otra caja.
—Aquí traje tu ropa. ¿Quieres que te ayude?
—No, no, puedo solo.
La mujer sonrió y se sintió sumamente satisfecha, esperaba que Eren aceptara a su nueva psicóloga y a su profesor. Ya que sabía que su hijo no tenía demasiado contacto con los demás y se aferraba demasiado a las personas que conocía. Había sido difícil explicarle que ya no vería a las mismas profesionales, pero eventualmente terminó por entenderlo.
Estaba bajando por las escaleras cuando la puerta fue golpeada reiteradas veces. Acomodando un poco su ropa y su cabello se acercó para abrirla y lo primero que vio, fue a una mujer delgada y de cabello negro con un pastel sobre sus manos bastante sonriente, junto a ella, un adolescente muy parecido a la mujer, con sus brazos cruzados y con su rostro totalmente impacible.
—Hola, lamento las molestias, venimos a saludar... somos sus vecinos, soy Kuchel y él es mi hijo Levi— habló la mujer acaloradamente mientras señalaba al muchacho que se encontraba a su lado.
—Carla, un gusto, pasen por favor lamento el desorden.
—Gracias y no te preocupes, las mudanzas siempre son pesadas—. Le extendió el pastel que llevaba y Carla lo recibió bastante gustosa —es de fresas y chocolate, espero que sea de su agrado.
—¡Oh por supuesto! Vengan tomen asiento, haré un poco de café.
Hicieron lo que la mujer les pedía, Carla estaba bastante entusiasmada al poder tener una conversación con alguien más, hacía años que no podía explayarse demasiado y sin embargo, aquella mujer le dio el pase libre de hacerlo, mientras tomaban el café entre risas y algunas noticias se escucharon los pasos pesados en la escalera y luego, en la entrada del comedor.
—Él es mi hijo Eren— dijo señalando al castaño que se había detenido al ver a los dos extraños —. Ven cariño a saludar.
Eren se acercó y tomó asiento a un lado de su madre y luego miró sus manos por un largo tiempo antes de hablar.
—Hola, Eren soy yo, Eren.
Kuchel le sonrió calidamente, ya que se había dado cuenta de inmediato que Eren tal vez, no fuera como su hijo, el caminar y la forma en la que hablaba lo delataban.
—Hola Eren, gusto en conocerte soy Kuchel y él es mi hijo Levi.
Eren sonrió y luego comentó animadamente.
—Levi, lindo.
El joven de cabellos negros alzó una de sus finas cejas pero no dijo nada, Carla parecía escandalizada.
—Es la primera vez que Eren conoce a alguien de su edad.
—¡Oh Levi eso es genial!— continuó Kuchel mientras le pellizcaba por debajo de la mesa el brazo —¿Por qué no hablas con Eren un rato?
—Ni lo sue...— esta vez su madre lo pateó y terminó con una mueca de dolor en su rostro —de acuerdo, de acuerdo.
—Bien, ¿Quieren ir al salón y poner un poco de televisión? Puedo llevarles el pastel que hizo tu madre— agregó Carla bastante entusiasmada con la idea de que Eren pudiese relacionarse con alguien de su edad como había dicho su psicóloga —llevaré jugo de frutas también.
—Sí, sí— dijo Eren ante la mención de la palabra "pastel" y "frutas".
—Ya que— susurró el más bajo mientras observaba al castaño —. Vamos, muéstrame donde está la tele.
Eren asintió y se levantó bastante emocionado, le mostraría su colección de películas para que pudiera elegir alguna, tomó la delantera y se dirigió directo al salón donde estaba la televisión.
Tomó la caja de películas y se la enseñó, aún no se animaba a hablarle, pero vio que el chico miraba el contenido, no se veía feliz, pero aún así terminó por elegir la de Toy Story. La cual Eren colocó casi inmediatamente.
Pasaron unos cuantos minutos en silencio, unos donde Carla apareció con los vasos de jugo y los platos con pastel.
Eren comió casi todo de inmediato, mientras que Levi no tomó ni una sola parte, parecía distraído mientras mantenía su mirada cargada de aburrimiento.
—Levi, comer pastel. ¿Vas a comer?
—¿Lo quieres?— preguntó entonces.
Eren asintió sonriente, en su mente solo podía pensar que la voz que tenía era demasiado suave, linda.
—Puedes comerlo entonces.
Eren lo hizo mientras Levi lo miraba de vez en cuando, escuchó un sonoro suspiro de parte del azabache y terminó concentrándose en él en lugar del pastel.
—Mira, mi madre no se detendrá hasta creer que vamos a tener una linda amistad, así que hablemos de algo para darle un poco de información y ella se quede satisfecha.
Eren no entendió muy bien lo que le había dicho, aún así asintió bastante contento al reconocer la palabra amistad. Petra le había enseñado muy bien lo que era, y esa, era otra de las cosas que le gustaban.
—Bien, Eren. Cuéntame sobre ti.
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