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ADVERTENCIA: ¡ALTO CONTENIDO SEXUAL! LEE BAJO TU PROPIA RESPONSABILIDAD

-Kylie P.O.V.-

Después de que Jason saliera de la habitación, me senté allí con los ojos cerrados. Sabiendo que pase lo que pase, no me iría a casa. Nunca volveré a ver a mis amigos y nunca podré abandonar este horrible lugar.

Me puse de pie, sintiendo un escalofrío recorrer mi espina dorsal teniendo en cuenta que el suelo estaba frío.

Di pequeños pasos hacia otra puerta, abrí y entré.

Encendí la luz y me encontré con un baño grande con espejos anchos y una enorme ducha.

Me giré y me miré durante varios minutos analizando todos mis defectos.

Mi cabello estaba enredado y rizado. El maquillaje corría por mis mejillas y tenía los ojos hinchados y rojos por el llanto.

Todavía estaba usando el mismo vestido negro y ajustado de la noche anterior.

Estaba realmente incómoda y deseé haber traído otra ropa para cambiarme.

Salí del baño y camine hacia la puerta que conducía al resto de su casa. Comencé a golpearla, gritando su nombre.

-¡JASON! - Grité.

Ninguna respuesta.

Continué golpeando y comencé a gritar aún más fuerte.

-¡JASON NECESITO UN FAVOR!

Pronto oí fuertes pisadas acercandose hacia la puerta y de repente se abrió, causando que cayera sobre el duro suelo.

-¿Por qué mierda estás gritando mi nombre?-gritó.

Inmediatamente me puse de pie y comencé a caminar hacia atrás. Su voz me asustó, así que busqué bien que palabras decir.

-Solo me preguntaba si podrías prestarme algo de ropa, estoy muy incómoda... - le pregunté.

No respondió, pero caminó hacia su cajón y sacó una camiseta blanca y un chándal.

Tirándolos hacia mí, los atrapé y camine hacia el baño.

Su voz me detuvo en seco.

-Deja la puerta abierta.

Lentamente giré mi cabeza.

-¿Q-qué ...? -Pregunté confundida.

-Dije, que dejes la maldita puerta abierta. - dijo con ojos oscuros.

No respondí y entré al gran baño, temblorosamente recogí mi pelo.

Al darme cuenta de que Jason se fue, traté de desabrochar mi vestido desde atrás. Me temblaban tanto las manos que casi no podia quitármelo. Además, no ayudaba mucho que la cremallera estuviera tan arriba.

Tomando una profunda respiración llamé a Jason otra vez.

-¡Jason!

Pacientemente esperé mientras escuchaba grandes pasos acercarse.

-¡Dios mío, qué demonios quieres de nuevo! -dijo con decepción e ira.

Miré hacia abajo

-No puedo desabrochar mi vestido...Y necesito a-ayuda...

Sus ojos se iluminaron levemente.

-Oh... ¿por qué no dijiste eso antes?

Se acercó y se puso detrás de mí, su gran figura se elevó sobre mí. Sentí como sus manos grandes y frías se situaron en mis hombros mientras me apartaba el pelo hacia un lado.

Se inclinó hacia abajo sintiendo su aliento caliente golpear mi cuello, enviando escalofríos por todo mi cuerpo.

Sonrió y dejo un ligero beso. Cerré los ojos y me alejé de él.

-Por favor... solo ayúdame a desabrochar mi vestido. - hablé.

Sus ojos cambiaron de un avellana claro a un negro como la tinta. Me agarró con fuerza de los brazos y tiró de mí hacia atrás.

Grité por el contundente movimiento, cerrando los ojos. Cogió la cremallera y la rompió.

-De nada. -fue todo lo que dijo antes de irse.

El vestido cayó sobre mis tobillos mientras algunas lágrimas se deslizaban por mis mejillas.

Miré hacia mi cuerpo magullado mientras temblaba de desilusión. Siempre he sido muy delgada, algo que he tratado de cambiar durante mucho tiempo.

Solía ​​estar acomplejada por eso, la gente me llamaba anoréxica, bulímica, suicida. Tal vez la mitad de eso era cierto, tal vez tuve algunos problemas personales.

Algunos de los cuales he enterrado en lo más profundo de mi ser, donde es casi imposible para mí sentirlos de nuevo.

Pero cuando vuelven y empiezo a sentirme como una mierda... es malo. La peor parte de todo, creo que está volviendo a suceder.

Siento que estoy cayendo de nuevo y no puedo volver a levantarme, como si todo mi mundo se estrellara sobre mí mientras lucho por resurgir. Todo es culpa del único e inigualable, Jason McCann al le encanta deja por los suelos a la gente.

El hombre que me quitó la vida. Apenas lo conozco, pero todo lo que sé es que él es el diablo en persona.

Mis ojos viajan por toda la parte delantera de mi cuerpo, seleccionando cada falla.

Piernas y muñeca delgadas, tetas pequeñas, bolsas debajo de los ojos, pelo enredado, piernas cortas,¿debo continuar?

Comienzo a llorar aún más fuerte, pensando que tal vez a nadie le importaría si desapareciera. Tal vez Dios hizo que esto sucediera por una razón. Tal vez nadie se preocupó por mí al principio.

De repente, una figura en el rincón del espejo me llamó la atención. Salté en mi sitio, sosteniendo mi pecho y respirando con dificultad.

-¿Estuviste ahí todo el tiempo? - Jadeé.

Todo lo que Jason hizo fue asentir.

Mi cara se enrojeció al darme cuenta de que solo estaba en ropa interior pero gane la suficiente fuerza para hablar.

-¿Por qué me estás mirando?

-Bueno, me estaba yendo hasta que te oí llorar. Pensé que intentarías escapar, pero luego, cuando supe que no lo harías, decidí quedarme y mirar. - Habló.

Luego caminó hacia mí, lentamente.

Sintiéndome realmente consciente de mí misma, agarré la camisa blanca que me dio e intenté ponermelo rápidamente.

De repente, sentí un par de manos fuertes que me impedían deslizarla sobre mi cabeza.

Levanté la vista en estado de shock. Comenzó a sacarla de mi cuerpo y la tiró al piso.

-Mira. - habló. -Mírate en el espejo.

Al principio me negué a hacerlo, pero cuando sentí que sus uñas se apretaban contra mi brazo, abrí los ojos, llorando en silencio al verlo.

-P-por favor detente... No me hagas hacer esto... -lloriqueé.

-¿Por qué estás llorando? -Preguntó groseramente. Le miré a través del espejo negando con la cabeza, luego miré hacia abajo otra vez.

Suspiró. -Puedes decirme.

Rápidamente volteé y entrecerré los ojos para mirarlo.

-Nunca entenderás por lo que he pasado, y nunca, NUNCA me abriré a ti emocionalmente. -Escupí.

Me aparté de un tirón y comencé a caminar hacia su habitación. De repente, sentí un fuerte agarre en mis brazos y me di vuelta rápidamente.

-¿Que coño acabas de decir? - Jason gritó. Tenía la mirada menos reconfortante, casi recordándome la muerte.

Fui empujada contra la pared de su dormitorio otra vez, quedando acorralada.

-Traté de ser amable contigo, traté de dejarte hablar de tus problemas, te di MI ropa para que te la pusieras y ¿cómo me pagas? ¡Por ser la pechugona criatura que eres! - rugió dándome una bofetada.

Caí al suelo, sosteniendo mis mejillas mientras las lágrimas se derramaban casi al instante.

-P-por f... ¡Lo siento, Jason! -Supliqué.

Todo lo que Jason hizo fue reír, -Lo siento, no me vale, perra. Estás en mi mundo y si piensas por un segundo que alguna vez obtendrás un gramo de respeto por mí, estás equivocada. - Dijo.

Entonces sentí su bota entrar en contacto con mi estómago, haciéndome toser violentamente.

Obviamente, estar sufriendo causaba una gran alegría en los ojos de Jason ya que se estaba riendo de mi.

Me arrastré hacia su cama, tratando de subirme, pero me volvió a bajar por un tirón de pelo. Grité de dolor mientras caía a el piso, una vez más.

-No he terminado contigo todavía princesa, creo que mereces un castigo, ¿sí? -Preguntó con una sonrisa enfermiza.

Le miré con lágrimas en los ojos.

Se rió entre dientes y me dio una patada de nuevo, -Oh, no uses esa mierda, bebé, no funcionará conmigo.

-¡POR FAVOR PARA J-JASON! -Grité. -Haré cualquier cosa... solo por favor, por favor, déjame...

Comenzó a caminar de un lado a otro, pensando en un castigo. -¿Algo? ¿Eh?

-Sí, lo haré. - Me interrumpieron rápidamente.

-Ja, ¿por qué preguntas, incluso si no querías hacer algo que acabaría mal?

Mi estómago se retorció de una manera extraña, sabiendo que él me haría hacer cualquier cosa y todo lo que no quisiera hacer.

-Dime,mm... ¿Alguna vez has hecho algo con otro chico? -Preguntó.

Mis ojos se abrieron y sentí un nudo en mi garganta, -¿Q-qué quieres decir, como sexo...? -cuestioné

Se encogió de hombros, -No sé, tal vez. Estaba hablando más... ¿Mmm, vamos a tener sexo oral? -sonrió.

Comencé a llorar, -N-no... no lo he hecho.

La mirada en los ojos de Jason pasó de la oscuridad a la lujuria y deseo. No es el tipo de deseo que expresa "amor", si no el tipo de deseo que tendría un niño cuando mira porno.

Luego se sentó en el borde de la cama y movió un dedo hacia mí. -Vamos princesa.

Entonces me golpeó, él quiere que le dé sexo oral. Mi estómago dio demasiadas vueltas y lágrimas comenzaron a fluir por mi cara. Sacudí la cabeza y comencé a arrastrarme hacia atrás.

-No haría eso si fuera tu - habló con severidad. -Si tengo que hacerlo, te arrastraré por el cabello y te empujaré con mis propias manos.

Sabiendo que no tenía otra opción, me puse de rodillas y comencé a ponerme de pie.

-¡Espera! -me detuvo. -Quiero que te arrastres hacia mí. - dijo con una sonrisa maliciosa.

Lentamente pero segura de mi misma comencé a moverme.

Puse una mano en frente de otra, haciendo mi camino hacia sus rodillas.

Una vez que llegué allí, abrió las piernas, -bueno, esta polla no se va a chupar a sí misma, ¡adelante! - demandó.

Rápidamente salí de allí y desabroché su cinturón luego abrí la cremallera de sus jeans. Deslizándolos hacia abajo, mis ojos vieron a su amigo.

Tragué saliva cuando bajé sus calzoncillos y su amigo salió.

No sabía qué hacer, así que me quedé allí sentada, mirando con los ojos muy abiertos.

-¿Que mierda te está tomando tanto tiempo? ¿No has visto una polla antes?- Preguntó con fastidio.

Miré hacia abajo y negué con la cabeza.

Comencé a decir algo, pero cuando abrí la boca, me agarró la cabeza y me metió la polla en la boca.

Inmediatamente me amordacé, y cerré los ojos con fuerza.

Jason lanzó su cabeza hacia atrás con asombro por la sensación increíble que probablemente estaba sintiendo en este momento.

Luego, comenzó a mover la cabeza hacia arriba y hacia abajo. No estaba segura de qué hacer con las manos, así que las puse en sus muslos.

Una idea vino a mi mente. Tal vez si solo intentara complacerlo ahora, él no me usaría para favores sexuales otra vez.

No estoy tan segura con lo que estaba a punto de hacer, solo comencé a mover mi lengua hacia arriba y abajo de su largo miembro.

Su mano izquierda, agarrando un puñado de mi cabello mientras la otra agarraba el edredón.

Lentamente moví mi cabeza hacia arriba y hacia abajo, luego lamí alrededor de la cabeza, y besé su punta.

-Maldición.- Gimió.

Aspiré largo y tendido, sintiendo que se endurecía en mi boca. La respiración de Jason se aceleró mientras mi nombre escapaba de su boca.

Me trajo felicidad sabiendo que podía tenerlo en un estado tan vulnerable, prácticamente controlando cómo se sentía en ese momento.

De repente, su pene explotó en mi boca, enviando una cálida sustancia salada a la parte posterior de mi garganta. Rápidamente me la tragué y, para terminar, le di un beso en la punta una última vez.

Luego agarró mis brazos, jalándome sobre él mientras sus labios se encontraron con los míos.

No era un beso lo que quería. Fue forzado y duro. Es una especie de herida, que tan rápido como paso fui arrastrada hacia él.

Luego me empujó y se levantó, levantándose los pantalones.

-Maldición, no sabía que eras tan buena. Ahora sé para qué sirves.- Él guiñó un ojo y caminó hacia su baño cerrando la puerta.

Me sequé la boca y, de repente, me sentí mal del estómago al saber que mi plan no funcionaba.

Lágrimas se formaron en mis ojos pero ninguna cayó. No lloré o comencé a sollozar. Creo que solté todas mis lágrimas.

Terminé de llorar y seguía estando asustada. Este era mi cuerpo, mi vida y no iba a dejar que este chico al azar se aprovechara de mí.

Iba a comenzar a defenderme.

Solo con pensar en él, asomó la cabeza por la puerta del baño.

-Oh, sí. Y princesa, vístete porque conocerás al resto de la pandilla. - Habló.

-¿Vestirme? No tengo ropa para ponerme. -Interrogué con un tono sarcástico.

Dándose la vuelta, Jason respondió con el mismo tono. -Te di una maldita ropa, perra. -gritó. -Eres idiota.

Respiré hondo, -Está bien Kylie... no te asustes. Cuenta hasta diez y no hagas nada. -Te arrepentirás... -Hablé en voz baja para mí.

Sé que acabo de llegar, pero un día, voy a acabar con todo esto.

—•—

Buenas!

Me salté varios días, lo siento pero bueno ya estoy aquí. También disculpad si hay alguna falta o algo lo he acabado como he podido porque no puedo más con mi alma.

Disfrutad y nos vemos a la próxima.

-Tami💜

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