Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

Capítulo 8: Cerca del ataúd

Capítulo 8: Cerca del ataúd

La foto de perfil del chico que había conocido por azares del destino era uno de los principales signos de las religiones más profesadas en todo el mundo: un hombre atado por clavos a una cruz.
No le dio mucha importancia, por lo que bajó a desayunar en un domingo nublado y lluvioso. El clima estaba cada vez más loco.
Se respiraba un ambiente tenso en la casa, no había ni un ruido en el silencio, parecía que la misma casa expedia un aire tenebroso y solitario, en la cocina se escuchaba algunos platos siendo lavados por una sirvienta pero unos sollozos apagados atrajeron su atención sin poder llegar a la cocina, siguió los lamentos hasta el baño y cuando estuvo ahí, abrió la puerta lentamente.
La pequeña hermana de Matt, Renne yacía en una esquina del baño con la cara entre las piernas y sus brazos abrazando las extremidades, sus hombros cesaron las convulsiones y sus ojos se clavaron en Emily parada en la puerta.
-¿Qué quieres? -dijo la llorosa niña mientras se restregaba la cara con el dorso de su mano.
-¿Estas bien? ¿Te pegaste o algo? -preguntó Emily recordando los días en que el escondite era su único consuelo.
-Déjame sola -reclamó Renne apretando la mandíbula.
-¿Quieres que llame a Matt? -no podía dejarla sola como si nada pasara.
-¡Alejate! -gritó con lágrimas escurriendo.

Una mano se posó en su hombro y la alejó del baño.
-Emily... -Matt pronunció su nombre algo trabado.
Emily saltó hacia atrás ante la precencia de él, le inspiraba un miedo y una repulsión disgustante.
-Tu hermana te necesita -dijo Emily con frialdad alejándose de él.
-Lo se. Escucha...¿recuerdas que te dije que mi mamá estaba enferma?
No quería escuchar más. Esas palabras le llegaban al hígado, su simple tono de voz y forma de mirar le indicaban que algo andaba mal.
-El día de ayer -continuó Matt -, falleció.
-¿Qué? -dijo sintiendo una pena por la pobre Renne.
-Ella tenía diabetes y llegó el punto en el que... -no pudo seguir hablando.
Emily hizo un gesto negativo para ofrecerle la idea de no seguir hablando si no quería.
Matt tenía los ojos rojos y su rostro se desfiguraba de vez en cuando.
-Yo estaré bien. Pero ella no -dijo Matt señalando a su hermana menor que aún lloraba en silencio.

Emily podía sentir el dolor de ambos por la pérdida, pero lo que Renne sentía estaba muy por encima de Matt. Renne apenas era una preadolescentes a la que sin duda le haría falta una madre.
-¿Necesitas ayuda con algo? -se ofreció de corazón por Renne.
-Yo no, pero Renne si. Le vendría bien algo de compresión y amistad, por lo menos hasta que pase el de tiempo. Te entiendo si no lo haces, después de todo yo tendría la culpa.
Emily ignoró lo último, asintió y se acercó a la puerta del baño con cuidado.
-Hola -susurró sentándose en el frío suelo junto a Renne.
La niña la miró extrañada.
-No tienes que hacer esto si no quieres.
-El problema es que quiero hacerlo -le sonrió cálidamente y pasó un brazo por los flacos hombros de Renne.
De golpe, la niña se recargó en el pecho de Emily a vaciar sus penas con lágrimas.
-Aquí estoy -le susurró con tristeza por la pérdida de una madre.
Matt se acercó a ella y se arrodilló junto a la puerta, quedando a unos pasos de ellas.
-El velorio será en una hora.

**************************************
"Holy Cross Catholic Church" era el lugar donde se llevaría a cabo la ceremonia, una iglesia donde grande de color cantera con alargados ventanales y una cúpula detrás del altar.
La ceremonia duro varias horas, con el ataúd abierto y la madre de Renne y Matt a la vista de los presentes, acudió la familia de Matt todos de negro y sus rostros duros como roca, claro que no permanecieron así por mucho tiempo.
Los invitados dieron sus condolencias a la familia y la gente comenzó a retirarse.

Matt estaba junto al ataúd, iba bien trajeado y sus ojos no habían derramado una lágrima, a comparación de Renne, que era un torrente de agua silencioso.
Estaba sentada en una de las bancas de madera de la iglesia con su vestido negro de encaje.
Emily había decidido acompañar a la pequeña para estar a su lado mientras todo eso pasaba y ahí seguía, sentada junto a Renne en silencio.
-¿Ahora que voy a hacer? -musitó la niña -¿quién me llevara a la escuela, me ayudará con la tarea?
Emily tomó la mano de Renne entre la suya.

Después de seis horas de estar en la iglesia, tenía que ir baño y ya no aguantaba más, al principio se había negado a dejar sola a Renne pero esto ya era mucho.
-Ya vuelvo -dijo y se encaminó a los baños.

************************************************************

Cuando volvió de los sanitarios chocó con un cuerpo andante.
-Perdón, no te vi -dijo apresurada a pedir disculpas.
-¿Emily? -dijo una voz ronca.

Frente a ella estaba el adolescente del elevador. Seth.
-¿Qué haces aquí? ¿vienes al velorio? -inquirió con unas canastas en su mano.
-Si, hola. ¿Tu? -preguntó recordando la cruz en su foto de perfil.
-Trabajo aquí, es decir...no trabajar. Ayudo a las cosas de la iglesia y eso.
-Que bien.
Se hizo el silencio entre los dos.
-¿Eras familiar de... -dijo mirando el ataúd.
-No, no. Vine a acompañarlos, a la niña de ahí -comentó mirando a Renne -, era su madre.
Seth se quedó en silencio.
-Lo lamento.
Emily sólo asintió.
-Me dio gusto verte por aquí -dijo Emily por educación despidiéndose.
-Claro -soltó Seth volviendo a sus asuntos.

Regresó a su posición junto a Renne mientras observaba como el lugar se iba vaciando minuto tras minuto.
-¿Tienes hambre? -preguntó a Renne ofreciéndole una galletas que había cargado con ella.
Ella asintió y las tomo en silencio.
-No se puedo comer aquí -las sobresalto la voz de Seth desde la banca tresera.
Renne lo ignoró e introdujo la galleta sin más.

El adolescente se pasó a la banca de Emily y Renne para sentarse junto a ellas.
-¿Cuanto tiempo más crees que se queden? -dijo carente de emoción.
-No se -Matt estaba de pie frente a ataúd inmóvil.
Eran los únicos en la iglesia entera.
En ese momento sonó el teléfono de Emily y ella lo contestó mientas salía del lugar, dejando a Renne con Seth.
-Hola -dijo acercándose a Renne.
-Hola.
-¿Cómo estas?
Renne lo miró fijamente y se echó a llorar todavía más con una galleta en la boca.
-Tranquila -susurró -, no pasa nada.
-¡Me quede sin mamá! -exclamó a Seth en la cara.
Él la observó en silencio. Y se apartó unos centímetros de ella.
-¿Te cuento algo?
Renne no respondió.
-Mi mamá está muy enferma, y temo por su muerte tanto como tu temes por la pérdida de tu madre.
-Pero ¿por qué a mi? ¿qué no se pudo morir otra persona en lugar de mamá? -protestó llorosa.
Seth suspiró.
-Piensa esto: tu mamá está en el reino de los cielos, en la compañía del señor y te esta mirando preocupada porque no quiere que le llores. El que ella esté en ese ataúd era parte del plan de Dios para tu madre.
-Que planes tan feos tiene.
-A nosotros que somos simples mortales nos parecen así pero en realidad no lo son. Las cosas pasan porque Él lo quiere y tenemos que aprender a vivir con eso, esto que sientes sólo es algo pasajero y te aseguro que vas a estar bien. En esta vida tenemos que pelear contra los malos días para ganarnos los mejores días de nuestra vida. Dios llamó a tu madre junto a ella por alguna razón especial y tu formas parte de la razón, puede que Él te este preparando para algo más, una cosa si es segura, Dios sólo quiere tu bien y todo en esta vida tiene una razón.
Te fue dada la vida porque eres lo suficientemente fuerte para vivirla.

Cuando Seth terminó, Renne lo miraba con los ojos cargados de lágrimas y una sonrisa incondicional en sus labios.
La niña se lanzó a los brazos de Seth y lo abrazó en agradecimiento.
Seth tenía los ojos bien abiertos cuando Renne le rodeó el cuello con sus brazos y apoyó su cabeza en su hombro.
Renne se separó de él y sonrió.
-Dime más de él.
-¿De Dios?
Renne asintió enérgicamente.
-Mira -comenzó Seth, sacando un libro de bolsillo -, este es su libro y viene todo lo que él nos enseña. Ahora es tuyo.
Renne tomó el libro asombrada.
-Gracias.
-Si quieres saber más de él puedes venir a visitarlo los domingos en horario de misa -ofreció Seth con gesto serio habitual.
-¡Si! -exclamó haciendo eco en la estancia.
Segundos después regresó Emily con su teléfono.
-¿Qué sucede? -preguntó al ver que Renne ya no lloraba sino que tenía una sonrisa dibujada en el rostro.
-Nada -dijo Seth y salió del lugar por una puerta lateral.

*************************************************************************

Renne iba en el asiento trasero leyendo el mágico libro que el desconocido le había obsequiado. Sus ojos aún hincados recorrían la diminuta letra con una emoción única y eso estuvo haciendo hasta que llegaron a casa de Emily, su nueva casa.

***********************************************************************

Su celular vibró al recibir un mesaje de texto de su madre:

"¿Cómo están las cosas por allá?, llego en tres días y te llevo varios regalos.

¿Qué se suponía que debía contestar?

"Todo bien, gracias"

Le alegraba que Renne estuviera mejor pero la falta de una madre no era tan fácil de olvidar.

Se recostó en la cama y se quedó mirando como Renne cambiaba de página el libro de Seth, hoja tras hoja.
-¿Emily? -Renne hablo entre la lluvia de afuera -¿quién era el muchacho de la iglesia?
-Seth, así se llama.
-Es muy buena persona, ¿sabes? -dijo levantado la mirada de las letras para mirarla.
Se le hizo raro ese comentario.
-¿Por qué dices eso?
-Eso pienso. ¿Tu no crees eso?
-Apenas nos conocemos.

Renne volvió al libro sin agregar nada más.
-¿El domingo que viene me llevas a misa? -preguntó de repente.
-Si.
<Que extraño>

Emily la observó un rato más, la vio cabecear en el sillón hasta que sus ojos se cerraron y sus brazos estrujaron el libro en su pecho.
La cargó en brazo y la depositó con cuidado en la cama, cuando le quitó el libro leyó el título: "La sagrada Biblia"

Lo dejó en la mesa de noche y salió de la habitación.

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro