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Capítulo 43: Una última vez

Capítulo 43: Una última vez


-No te quites la venda -le recordó Seth al tiempo que la guiaba por los hombros.

-He esperado bastante; ¿ya me puedes decir a dónde me llevas?


A decir verdad, Emily tenía una vaga idea de dónde se encontraban; sin embargo, se estaba conteniendo hasta que él le revelase su ubicación.

Podía sentir la leve brisa que generaban las demás personas al pasar junto a ella, casi corriendo de emoción. Cosa que le daba otra pista del lugar. Claramente era capaz de escuchar las divertidas risas que brotaban en lugares espontáneos.


Seth continuó marcándole el camino a paso calmado, puesto que la condición de la chica no era la mejor del mundo. Era cierto que estaba mejor que antes, pero de todas formas sus piernas flaqueaban si se les exigía velocidad.

-Ya casi...


Emily sonrió con todo y la venda alrededor de sus ojos. La llenaba de emoción el hecho de que por primera vez en toda su relación, salía como pareja en una cita.


De repente, Seth desanudó la venda y le permitió averiguar el dichoso parque de diversiones. Justamente ahí habían hecho algo juntos que no fuera el gimnasio. Y había sido gracias a que Brook la había incitado a ir. Aunque en aquellos días le relación entre Seth y Emily no fuese del todo buena.


Fue tanta su alegría que los ojos se le llenaron de lágrimas. No era un simple parque de diversiones, sino el lugar donde Seth le había hecho saber un poco de sus intenciones y sentimientos. Dio media vuelta hacia él y le sonrió con infinito cariño, recordando cada travesía por la que habían pasado uno junto al otro.


Fundió su cabeza en el pecho de su prometido.

-Gracias. Significa mucho -musitó.

Él le devolvió la sonrisa y la animó a entrar.


Se encaminaron a la entrada sin prisa alguna, y en cuestión de minutos ya se encontraban en el interior del parque.

-Creí que tu papá no te dejaría venir... -comentó Seth mientras andaban hasta el carrusel.

-Me costó trabajo convencerlo, incluso tuve que prometerle que volvería a las diez.

-Pues más vale no hacerlo esperar.


Seth divisó de reojo el orgulloso anillo en el esquelético dedo de Emily, y sonrío hacia su interior al ver que no se lo había retirado. De pronto se imaginó que un chico volteaba a ver Emily con segundas intenciones, pero él le mostraba el anillo en la mano de su prometida... y el chico terminaba por marcharse.

-¿Seth? -repitió Emily.

Él parpadeó antes de prestarle toda su atención.

-¿Cuándo nos casaremos?

-Tan pronto como salgas de las terapias -le aseguró.

Emily se mordió el labio entre su sonrisa.

-¿Y cuántos hijos tendremos? -formuló con una pizca de broma.

-No sé... pero no me molestaría intentar tenerlos cuantas veces quieras...

-¡Ey! -y le dio un suave empujón. Ambos rieron.


Pronto llegaron a su destino y traspasaron la fila de barrotes para subir a alguno de los caballitos del carrusel.

-No se me da bien esperar -añadió Seth poco antes de que el juego arrancara.


Emily ocupó una figura metálica enfrente a la de Seth, pues las demás estaban ocupadas por niños...

-¿No crees que eres muy grande para este juego? -dijo una voz infantil junto a Seth.

Se trataba de un niño de rasgos asiáticos que cargaba con un helado que chorreaba copiosamente.

-No -atajó Seth.

La base debajo de ellos rotó en su eje a buen ritmo. Entonces Emily giró su cabeza hacia él, cosa que lo llevó a tener la idea de intercambiarle el asiento a la niña que ocupaba el corcel junto a su prometida.

-Oye, niña -alzó la voz.

El infante lo miró con confusión.

-Me llamo Nadia, ¿si? -y regresó su cabeza al frente.


Emily le preguntó con la pura mirada qué trataba de hacer.

-¿Me cambias el asiento, Nadia?

-No gracias. Me gusta más el mío.

-Oiga anciano, deje a mi hermana en paz, ¿quiere? -le advirtió el chiquillo de rasgos asiáticos.

-Déjalo así, Seth -dijo Emily al tiempo que sonría.

-Sólo quiero que me dé su asiento. Yo le daré el mío. ¿Qué tiene de complicado?


El carrusel iba por la quinta vuelta cuando él tomó la iniciativa de ponerse de pie para llegar hasta la tal Nadia.

-Señor, no debe ponerse de pie -exclamó el encargado del juego.

El muchacho hizo caso omiso.

-Mira, niña, nada más te estoy pidiendo que me cambies el lugar.

La pequeña se quedó sin habla al tenerlo tan cerca en medio de un juego en movimiento.

-¡Señor! -repitió el hombre.

-Vete a sentar -dijo Emily al ver que el empleado los seguía por fuera.


Entre tanto alboroto, Seth levantó a la niña por las axilas. Pero antes de que pudiera siquiera moverse, Nadia comenzó a llorar tan fuerte que alertó a todo el público cercano.

-No, no. Está bien, no pasa nada -se apresuró a decir Seth a la vez que la devolvía a su asiento.

Para su mala suerte, una bola de helado lo golpeó en la espalda.

-¡Que dejes a mi hermana! -vociferó el mocoso.

-¡Regrese a su sitio, señor! -exclamó el empleado al tiempo que corría en círculos a la velocidad del juego mecánico.


Por su parte, Emily no sabía si reírse o sentirse asustada por tanto jaleo.

-¡Detengan el juego! -gritó la que parecía ser la madre de ambos.


~*~


Minutos después, Seth y Emily caminaban lejos de la problemática chiquilla y su hermano lanza helado. Era la primera vez que Seth recibía una amenaza de demanda...

-Creo que si somos un poco grandes para algunos juegos -concluyó ella.

-Me llamó anciano...

-Por lo menos su madre no te tomó por un pederasta...

Seth peló los ojos en su dirección.

-Perdón -dijo con una risilla -. Pero debes admitir que fue una buena manera de comenzar nuestra primera cita.

-En eso estoy de acuerdo.


Fue cuando la visión de Emily se tornó nublada y sus pies dejaron de apoyarse adecuadamente en el suelo. De un momento a otro tuvo que recargarse de en Seth para no terminar en el piso.

Él reaccionó de inmediato, devolviéndole la estabilidad con sus brazos.

-¿Podemos descansar un rato? -musitó ella.


Seth calculó cuanto les faltaba para llegar al circuito de Go-Kart.

-Ya casi llegamos -la animó.

Dieron paso por paso hasta alcanzar la entrada del circuito. Y una vez ahí, subieron al segundo piso de la plataforma desde donde se tenía una vista de toda la pista. Los pequeños autos rugían allá abajo, correteándose sin cansancio.


Seth se encargó de que se sentaran en la misma mesa donde él le había mostrado su libreta con decenas de bocetas de ella. Pero Emily no pareció darse cuenta de sus detalles, puesto que estaba concentrada en volver a la normalidad. Mantuvo los ojos cerrados mientras inspiraba hondo y dejaba que el viento se encargara de refrescarla.

-¿Te sientes mejor?

Ella asintió y poco después abrió los ojos. Se encontró con Seth muy cerca de ella, justo como aquella vez. Emily no puedo evitar reírse y sonrojarse con ironía. Que él le generara tantos nervios no tenía fundamento alguno.


Seth le rozó los labios con los suyos, como si quisiera probar el territorio antes de poner su bandera en él. Y juntaron sus labios atraídos por la esencia del otro. Por el momento, no había necesidad de avanzar en su acto, pues los simples y cuidadoso besos les bastaban.


Pero a final de cuentas, el calor se elevó en ellos como el interior de un termómetro en un día de verano. Seth pasó su mano por detrás del cuello de la chica y la atrajo aún más a él, mientras que Emily le sostenía el rostro.


Los autos miniatura corrían a lo lejos de ellos, ajenos a su prueba de amor. Tan indiferentes que hacían sonar el rugido de su motor a todo lo alto posible. Pero por mucho ruido que generan, la pareja se tenía mutua atención. Por unos cuantos segundos no existió nadie más.


Se enfocaron en disfrutar del otro porque tenían presente que eso no se extendería por mucho. Ambos lo sabían, pero ninguno lo comentaba. Su cita representaba un último respiro para Emily antes de que iniciaran con la más dura de las fases. Los dos preferían detener el tiempo, o por lo menos fingir que esa variable no existía.


Entonces una gota de llanto creada por Emily se mezcló con su beso, seguida de otra que resbaló por su mejilla y llenó de sabor salado ambas bocas. Seth tuvo el impulso de retirarse para ver que sucedía, pero ella lo estrujó aún más, casi desesperadamente.

-Prométeme que no te irás. Por muy difícil que pueda parecer la situación -musitó Emily mientras lo abrazaba.

Seth sintió que su estómago se encogía con esas palabras, porque su petición no era otra cosa que prevención para los dos sobre lo que les esperaba a la vuelta de la esquina.

-No me iré, mi amor -le susurró.


Ella volvió a abrazarlo con todas sus fuerzas al tiempo que daba rinda suelta a un doloroso llanto.


Aquel día, Seth también se le unió con sus propias lágrimas, esperando que el agua que emana de los ojos pudiera llevarse su pesar.

~*~

Hola a todos (: quería darles mis sinceros agradecimientos por haber llegado hasta este punto de la novela conmigo. Aprovecho para recordarles que estamos cada vez más cerca del final. Cabe mencionar que ya tengo casi todo listo, y creo que les gustará tanto como a mí.

Con el motivo de dicho final, quería hacerles una pequeña petición: encontrar una canción que represente, por llamarlo de alguna forma, la novela, más específicamente, a Emily y Seth :*)

No hace falta que me la digan de inmediato. Llevo buscando esa canción tres meses y no me hará daño esperar algunas semanas más. Lo que quiero lograr con esto es que al escuchar la canción, ustedes y yo podamos recordar lo que he plasmado en esta novela cuando todo haya terminado (:

Y había pensado colocar esa canción en el último capítulo... o algo por el estilo.

Nuevamente, gracias. Que tengan una buena semana!

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