Capítulo 21: Después de todo
Capítulo 21: Después de todo
A la mañana siguiente, la ciudad estaba sumergida en agua de lluvia, las calles eran intransitable y había árboles caídos al lado del camino. Se mandó una alerta por noticias diciendo que era preferible no salir de casa si no había un buen motivo.
Emily despertó de golpe al no reconocer su cama. Abrió los ojos y recordó todo lo que había pasado la noche anterior, la intención de Seth con ella y las inundadas calles, además de la cena con la familia de Mason.
Antes de levantarse, estudió el entorno donde se encontraba; la sala en casa de Seth.
Debía volver a casa, seguro Brook y su mamá estaban preocupadas; bueno...quizás Liana no, pero tenía por seguro que Brook se preguntaba donde se había metido.
Retiró las cobijas y buscó sus zapatos, el problema era que sólo estaba el par de tacones y el húmedo vestido negro doblado a su lado.
Entonces se escucharon unos pasos detrás de ella, volteó la cabeza, alarmada.
Seth pasó por el pasillo y cuando la vio despierta, se detuvo; como un ciervo que escucha crujir una hoja cercana.
-Buenos días -habló él con voz adormilada.
-Hola.
Seth la miró desde el pasillo, paralizado.
-Gracias por dejarme pasar la noche; ya es hora de que vuelva a casa.
-No se sí eso sea posible.
-¿Por? -replicó, sintiendo un ataque nervioso en el estómago.
Seth le indicó que mirara por la ventana ubicada en su lado izquierdo, a unos pasos del sillón. Emily se levantó por completo, y se acercó a la ventana, al momento que sentía el helado piso debajo de ella, por ir descalza.
Retiró la cortina de un borde y vio que las calles se habían convertido en ríos de agua sucia, ya mezclada con los deshechos que se encontraban al arrasar los caminos.
El árbol de la casa vecina estaba tumbado peligrosamente sobre los cables.
-En las noticias piden que evites salir si no tienes una buena razón -dijo Seth reanudando su paso a la cocina.
-¿Ahora que? -susurró Emily a sí misma, alejándose de la ventana y alcanzado a Seth.
-¿Quieres café? -preguntó.
-No, gracias.
-¿Algo de comer?
-Estoy bien.
-Como quieras -finalizó al momento que se sentaba en la mesa localizada a mitad de cocina, era de madera y constaba de cuatro sillas.
Emily se sentó frente a él, pensando como podía volver a casa.
-¿Cómo dormiste?
Volteó a verlo, estaba más extraño que de costumbre, ¿de dónde provenían sus preguntas?
-Bien...gracias. ¿Tu?
-También.
Seth dio un sorbo a su café caliente, después se recargó en la silla, tomó unos recibos que había sobre la mesa y comenzó a revisarlos.
-¿Y tus papás? -interrogó Emily al imaginarse lo que podría decir la familia de él al verla ahí, con la ropa de Seth puesta.
Él lo negó y dijo:
-Sólo somos mi hermana y yo, mi mamá esta en el hospital por unos problemas.
Intuyó que Seth no quería hablar de su padre.
-¿Cómo se llama tu hermana?
-Chris -se limitó a decir.
Estaba seguro de que apenas se marchara Emily, su hermana lo interrogaría respecto a ella y porque había pasado la noche en casa.
Dejó las posibles respuesta para después, cuando su dormilona hermana despertara.
Se había planteado confesarle a Emily sus sentimientos la noche anterior, no había podido dormir de sólo pensar que diría ella, o en caso de que él no pudiera dirigirle la palabra.
Pues esa era su situación, no podía verla a los ojos sin quedarse fijos en ellos, ella lo notaría y se incomodaría más de lo que ya estaba, seguramente.
-Me gusta el olor cuando llueve -comentó Emily, sacándolo de sus reflexiones.
Él sonrió por dentro.
-Mi mamá siempre decía que el olor a tierra mojada es el olor de Dios.
Seth se quedó mudo por sus propias palabras, ¿por qué había dicho eso?
Seguramente eran los nervios.
-Nunca había escuchado eso -Emily soltó una risita después de hablar.
Comenzaba a creer que lo hacía a propósito, su forma de hablar, su olor, su mirada y las sonrisas e incluso sus movimientos; toda ella lo atraía de una manera extraña y que nunca antes había sentido. ¿Era correcto tocarla?
Tenía bien planteada la idea de llegar virgen al matrimonio, pero con Emily cerca, esos ideales se esfumaban; ni siquiera la había besado aún. Robert también practicaba eso y parecía que a él no se le dificultaba.
-¿Tenías planes hoy?
Ella negó con la cabeza.
<Bien, te puedes quedar todo el día conmigo> pensó.
Tenía miedo de poder llegar a hacerle daño a Emily, seguramente no tenía intenciones de acercarse a él.
¡Es que ya no aguantaba!
Dos oportunidades de besarla se habían ido a la...esquina de otra calle. No sabía hasta cuando le duraría el sólo verla y no tocarla ni un poco. Aunque debía tener bien presente las lecciones que su mamá solía darle cuando quisiera acercarse a una mujer.
-Ya vuelvo -dijo y se retiro a su habitación.
Emily se quedó sentada a la mesa, Seth actuaba diferente a lo normal, se le veía muy pensativo en cualquier momento que lo mirase.
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Quiso subir a su habitación para dejar de pensar en la inquilina de la planta baja, quizás le vendría bien una ducha o huir de la casa, cualquiera de las dos era buena idea.
Emily se veía tan...no quería usar la palabra, pero no había de otra: sexy.
Con la camisa que le había prestado, era gris, sin ningún estampado o algo por el estilo, y los pantalones le habían quedado grandes, cosa que hacia que ella se los subiera constantemente. Esa simple camisa gris se había convertido en su favorita.
Se dio una ducha veloz y lavó sus dientes frente al espejo; pues quería tiempo para despejar su mente.
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Emily escuchó crujir las escalones por donde venía bajando Seth.
-¿Estas aburrida?
Emily hizo gesto indicando más o menos.
-Si, aquí no hay mucho que hacer -se limitó a decir, entrando a la cocina y comenzando a lavar los platos en el fregadero.
Nunca había visto a un hombre lavando platos.
Emily se recargó en la barra que estaba junto al refrigerador, Seth siguió su lucha contra la comida en los platos.
-¿Entonces tu estas a cargo de todo?
Él la miró y asintió.
Seth tomó el cartón de leche de la mesa, y un yougurt, se acercó al refrigerador, entonces el bote de yougurt cayó sin que él se diera cuenta, y dio contra el suelo.
Como era de esperarse, Emily se agachó y lo tomó, pero cuando se iba levantando la puerta del refrigerador se le estampó en la nariz.
Profirió un gritó leve de dolor y término en el suelo. Seth había soltado las cosas al sentir que golpeaba algo, cuando cerró el frigorífico con rapidez vio a Emily tendida en el suelo, con un mano pegada a la nariz para sostener la sangre que brotaba.
-¡Lo lamento, no quería pegarte!
Seth se alejó de la cocina en una carrera.
Un torrente de sangre no pudo ser contenida por su mano y escurrió de su nariz hasta la camisa gris de Seth.
Fue cuando volvió él con un rollo de baño.
-Toma.
Emily cogió el papel y se limpió la sangre, después puso la cabeza hacia atrás para que no derramara más, aunque recordaba que una vez le habían dicho que eso no era lo más correcto.
-No quería...
-Esta bien, no te preocupes.
Seth se quedó a unos pasos de ella, mirando como de poco a poco se iba extinguiendo la hemorragia. Para cuándo dejó de salir sangre, la camisa estaba manchada del líquido rojizo y el suelo tenía unas gotitas.
Emily se acercó al lavabo y mojó un pedazo de papel.
-Yo limpio -dijo él.
Le quitó el paño y limpió el suelo de unas pasadas.
Emily no podría hacer eso, le daría mucho asco limpiar sangre ajena.
-Necesitaras otra camisa. Ven.
Recogió los papeles sucios, los depositó en el cesto y siguió a Seth hasta la segunda planta.
El suelo estaba alfombrado, Emily lo sintió en sus pies descalzos, pasaron una puerta cerrada y un baño abierto al cual se le notaba que alguien se había bañado en él.
Seth abrió una habitación, dejando la puerta abierta para que ella pudiera pasar. Estar en el cuarto de él le causaba cierta incomodidad, era la primera vez que entraba al cuarto de un hombre.
Él abrió un cajón y comenzó a rebuscar, mientras ella observaba la cama perfectamente tendida, un póster de autos pegado a la pared blanca y un caballete en la orilla de la habitación, con varios lienzos acomodados en la pared, no pudo ver la obra que estaba ocultada por una manta blanca.
Por la ventana entraba los rayos apagados del Sol, ya que las nubes negras se mantenían bajó él.
-Ten esta.
Le tendió una camiseta negra del mismo enorme tamaño con un estampado en color rojo en forma de calavera.
-Abajo está el baño.
Tomó la camisa ofrecida y salió de la habitación hacia el baño, pero cuando salió de la habitación viró a la derecha para entrar en ese baño, en vez de bajar.
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Se sacó la camisa con facilidad por la cabeza y la depositó en la tapa del escusado blanco.
En ese preciso momento, cuando se encontraba descamisada y conservando el brasier negro de tirantes, la puerta se abrió y ella lanzó un gritó agudo, acto seguido, se cubrió con la camisa y en su rostro se moldeó un gesto de asombro combinado con miedo.
Seth se quedó inmovilizado con la perilla del baño en su mano. ¡Le había dicho que usara el baño de abajo!
¿Por qué se la ponía tal difícil?
Emily no pudo mover un sólo músculo, estaba hecha piedra en su protectora posición.
Creyó imaginar el momento en el que él se acercaba hacia ella. Pero las cosas no estaban en su mente, si se había acercado porque ahora lo tenía a escasos centímetros de ella.
-Te dije que usaras el baño de abajo -dijo él, mirándola fijamente.
Seth acercó su mano a la barbilla de ella y la hizo mirarlo.
-No he podido conseguir hacer el tono de pintura de tus ojos.
Ella se estremeció de estar tan cerca de él, podía sentir todo el calor que emanaba, pero ella seguía dura como piedra, se negaba a quitarse la camisa del pecho. Y a él no parecía molestarle eso.
El baño se sentía más pequeño con él adentro.
-Seth -se quejó en un susurró lastimero.
-Perdóname por lo que voy a hacer.
Emily se encogió aún más al escuchar eso, se arrepintió profundamente de no haberle azotado la puerta en la cara cuando tuvo oportunidad.
Los labios de Seth bajaron a ella con lentitud, pero esta vez no retrocedió, y tampoco hubo interrupciones indeseadas. Emily se tensó cuando sintió los labios de él chocar contra los suyos, un suave toque. Seth le sostuvo la barbilla mientras sus labios tocaban los de ella, con lentitud y tranquilidad, sus labios exploraban los de ella por primera vez.
Pero él se sentía el peor pecador del mundo; no por besarla, si no porque ella no traía más que la camisa interpuesta.
Emily abrió los ojos y vio los párpados cerrados de él, no sabía si se veía tierno o daba risa.
Las manos de Seth la rodearon por la cintura, por lo tanto, los brazos de Emily quedaron estrechos de espacio entre él y su propio pecho. Sus latidos iban en aumento aunque el beso fuera lento y cálido, una mano de Seth pasó por detrás de su cuello, con firmeza. Poco a poco, y sin darse cuenta ella fue bajando la camisa negra y esta cayó al suelo.
Emily reposó sus manos en el pecho de él, era más duro de lo que esperaba.
La abrazó contra él, como si quisiera comprobar que ella era la mismísima Emily. La chica que había conocido en un elevador por obra de Dios, y días más tarde la había encontrado en el gimnasio.
Emily cerró sus manos con fuerza sobre el pecho de Seth, no era su primer beso pero era primero que la hacia sentir algo que no sólo fuera amor.
Él retiró sus labios y la miró fijamente, los dos tenían el rostro teñido de color rojo y parecía que Emily se iba a desmayar.
-Eres preciosa.
Al escuchar esas palabras, alzó las cejas y recordó a Mason, sintió una culpa inundándola como la lluvia había hecho con las calles; estaba saliendo con Mason y besar a Seth no era correcto.
-¿Hice algo malo? -formuló él con sus brazos rodeándola.
-Tu no.
Emily se separó de él y le dio la espalda para añadir algo de dignidad al ponerse la camisa que había recogido del suelo.
-Te veías hermosa sin ella.
Sintió mucho calor al escucharlo, le gustaba más ese Seth, sincero y cálido pero a la vez conservaba su seriedad.
Se le escapó el aire cuando los labios de Seth la interceptaron con fuerza. Pero por más que le remordiera la conciencia, lo beso de nuevo.
Con más intensidad que la primera vez, llenándola de energía nueva. Seth la empujó contra la pared rugosa del baño sin llegar a ser brusco, la aprisiono con cuidado con sus dos manos a los lados de ella y la beso con más pasión.
Emily lo atrajo hacia ella por el cuello de la camisa, le asustaba que una pequeña parte de ella ( esta vez sin Renne ) le pedía que se acercara más a él.
-¿Por qué no me habías besado antes? -dijo entre beso y beso.
La voz de ella lo volvió loco, no podía pensar bien y sabía que si no paraba ahora, no lo haría después.
-La misma pregunta te hago a ti -respondió mirándola con unas sonrisa.
<Me sonrió>
Seth se retiró unos centímetros.
-Me diste mi primer beso -confesó bajando la mirada.
-¿En serio? -preguntó incrédula.
Asintió.
-¿Sabes porque las personas cierran los ojos al rezar, o para llorar, incluso soñar y besar?
-No se.
-Porque sabemos que las cosas más bellas de la vida no pueden ser vistas más que por el corazón.
Era definitivo, Seth tenía su lado poético y romántico.
-Eso es muy lindo -dijo realmente conmovida.
Se quedaron en un silencio que no resultó incómodo. Entonces se escuchó el claxon de un auto, lo ignoraron al principio pero después se repitió. Después de varios pitidos incesantes.
Bajaron las escaleras para ver de que se trataba, se suponía que nadie transitaba las calles. Se asomaron por la ventana y Emily peló los ojos al ver el auto de vidrios oscuros, donde su padre iba al volante.
-¿Lo conoces?
-Es mi papá.
Seth volvió a la mirada al coche, entonces un hombre alto bajó del transporte y pisó la acera.
<¿Cómo sabe que estoy aquí?>
-¿Ya te vas? -formuló Seth tratando de que su tono no sonara apagado.
-Creo que si.
Tomó sus pertenecías, después caminaron hasta la puerta, Seth apoyó su mano en la perilla y la miró.
-Gracias por haberme traído anoche.
-A ti.
Ella se acercó y le dibujó un besó en la mejilla en signo de despedida. Le sostuvo la puerta para que saliera y él salió detrás de ella.
El hombre los vio y avanzó por el camino de cemento para encontrase con ellos.
-Hola.
Emily lo saludó con la mirada, y Seth detrás de ella.
-Mucho gusto -dijo Seth acercándose al hombre para estrechar su mano.
-Gracias por hospedar a Emily; soy Frank.
-Seth.
-¿Nos vamos? -dijo Frank rodeando a Emily por los hombros.
Ella asintió.
Vio como Seth se hacía pequeño hasta desaparecer por la lejanía. Volvió la vista al frente, podían conducir gracias a que Frank había echo no sabía que para levantar el auto.
-Que lluvia, ¿he? -inició su papá.
-¿Cómo sabías que estaba ahí? -inquirió de golpe.
Frank levantó la cámara con una mano.
-¿Me estuviste espiando? -su tono era más rudo.
-No espiando, más bien siguiendo.
Gran parte del tramo fue puro silencio. Frank la miraba de reojo sin para de conducir.
-¿Quién es ese Seth?
-Un amigo.
-Yo creía que era tu entrenador.
-Si, también.
<Tengo un papá acosador>
Frank asintió y volvió su vista al volante.
-¿Usaron preservativos por lo menos? -inquirió con la mirada sería.
-¡Por Dios, papá!
-Sabes que si vas a tener relaciones sexuales deber usarlos...
-¡No hicimos nada! -exclamó.
Emily miró a otro lado, podía sentir la sangre hirviendo en su cara. Todo indicaba que a su papá le gustaba tocar ese tipo de temas.
-¿Te puedo preguntar algo? -dijo su papá.
-Preferiría que no -artículo, las preguntas de él era muy incómodas.
-Entonces tu pregúntame cualquier cosa.
-¿Lo que sea?
-Lo que sea -afirmó.
De sus mil preguntas, escogió una.
-¿Cómo conociste a mamá?
Frank sonrió con melancolía adherida.
-Antes de conocer a tu mamá, yo era paparazzi, y ella iba por el mundo con su carrera de modelo en todo su apogeo, justamente coincidimos en una pasarela, ya no recuerdo la marca. Al final de su presentación, ella salió hacia la limosina que la conduciría a una cena importante y yo aproveché para sacarles unas fotos. Pero ya sabes como es tu mamá, cuando me vio, me jaló dentro de su limosina y pues...de ahí vienes tu.
-Sin detalles -se adelantó a Frank.
-Recuerdo que después de que...ya sabes...tu mamá y yo...
-Lo se, continúa.
-Me dejó a mitad de la nada, en la calle. Meses después, Liana estaba en todas las revistas y pagaban muchísimo para quien consiguiera una foto de ella y su barriga.
Para cuando todo estaba en los medios, yo ya sabía quien era el padre de ese bebe.
Frank volteó a ver a su hija y se llevó una sorpresa al verla con los ojos llorosos, pero ningún lágrima caía de ellos.
-Continúa, por favor -pidió Emily con la voz cortada.
-Yo no sabía que hacer, no sabía si estaba listo para ser padre. Unos días después fui a visitar a la polémica modelo embarazada. Ella parecía más asustada que yo, aunque el las entrevistas demostrara lo contrario. Le ofrecí todo mi apoyo y recuerdo que le dije que yo podía hacerme hacerme cargo de ti en caso de que ella no lo hiciera. Pero ella quería criar a su bebe.
Nos casamos y naciste tu.
Emily tenía una mano presa a los nervios de su boca, ya no tenía uñas en esos dedos.
-¿Quieres que siga? -preguntó él.
Emily lo había abandonado hacia rato, Renne era quien temblaba en el asiento copiloto.
-¿Hija?
Renne tenía la mirada perdida en el camino que era recorrido, por su mente pasaban horribles recuerdos de cuando había aparecido en Emily, lo confundida que estaba y el dolor que le generaba tener tan lejos a Liana.
-¿Emily? -insistió.
-Soy Renne -dijo en un gruñido.
Frank la miró con preocupación.
-Detén el auto -ordenó a su papá.
-No puedo, esta...
-¡Detén el auto!
Frank bajó la velocidad y se orilló a la acera.
Renne salió a la inundada callé con agua que le llegaba poco abajo de la rodilla.
Comenzó a caminar, enfurecida e indignada por todos los años de sufrimientos.
El carro avanzada pegado a la acera, a la velocidad de Renne.
-Es más fácil si subes al auto -le hablo desde el interior.
-¡¿Dónde estuviste todos estos años?!
Frank se restregó la ceja con fuerza.
-¡Mejor vete por donde llegaste!
-Eso decía tu abuela -dijo Frank torciendo la boca.
Le comenzaba a cansar el avanzar entre agua fría y se estremecía cuando sus piernas eran tocadas por cosas que desconocía. Pero eso no era su mayor problema, lo peor de todo es que Emily había besado a Seth, ese chico religioso y recto. A Renne le gustaba Mason y eso era todo, Emily no podía ir por ahí con quien fuera porque ambas tenían a Mason.
Algo baboso se pegó a su pierna, pero el orgullo le era mayor.
-Sube ya -ordenó Frank con tono firme.
-Yo no soy Emily, no me puedes hablar así.
¿La doble personalidad de Emily también contaba como su hija?
-Claro que puedo. Tu vives en Emily y no ella en ti -dijo, no sabiendo si era lo correcto.
Renne trazó un plan para demostrarle lo contrario. A partir de ahora, ella tendría el control y no Emily, tal vez se pudiera fingir que era su otra personalidad para alejar a Seth. En definitiva, era la mejor idea que había tenido por mucho.
Miró a su padre en el auto y entró de mala gana.
-Llévame a casa.
Frank negó para el mismo con la cabeza y reanudó la marcha. Ya debían empezar con las psicoterapias e hipnosis, en cuanto antes, mejor.
-Por cierto....Emily te mintió hace rato, Seth y ella; ya sabes.
Frank miró a Renne, ¿podía creerle?
-No se -dijo a propósito.
Renne soltó una risa burlona.
-Lo dice el que tuvo sexo salvaje en una limosina.
Ahora la flecha apuntaba a otro lado, Frank sintió un bochorno en todo el cuerpo y su piel blanca se coloreó de rojo.
Renne se volvió a reír de él.
-Voy a hablar con tu mamá -fue lo único que pudo decir.
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Hola!, gracias por haber leído el capítulo :)
Renne le cambia muy bien el juego a su papá, hahaha.
No olviden votar y comentar sólo si lo merezco, nos vemos pronto!
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