Capítulo 5 - Pelea
El heredero de la familia De miró cómo la marca en la frente del demonio desprendió un fuego infernal, las llamas rodearon el cuerpo del niño por completo.
Ao Bing tomó una posición defensiva mientras mantenía la mirada fija en el aura de fuego, no pasó mucho para que las llamas se dispersaran, revelando un ente completamente diferente. Su cuerpo reaccionó al instante, frunció levemente el ceño y observó con detenimiento al contrario, los aros de fuego, el lazo mágico, la lanza de fuego, sus ojos... esos malditos ojos de sangre.
- ¿Te asuste?, -habló Nezha a modo de broma con algo de burla, - ahora es tu turn-
Sin previo aviso, el lugar se congeló rápidamente, una pequeña capa de hielo comenzó a cubrir las paredes del palacio.
El peli-rubio seguía en la misma posición, había ocasiones en las que se perdía en sus pensamientos, pero esta vez, había llegado más allá; su mente estaba bloqueada.
El azabache expandió un poco más su aura de fuego para poder dispersar la ligera ventisca.
Sin embargo, el mayor lo tomó como amenaza, su mente seguía estancada, sólo estaba actuando por instinto, y su instinto le gritaba que acabara con el demonio que tenía en frente.
- ¿Quieres pelear?, -retó Nezha con una sonrisa confiada, aunque no esperaba que el peli-rubio se lo tomara enserio.
Ao Bing invocó su lanza de hielo y la blandió levemente, provocando una gran ráfaga de aire.
Nezha se cubrió con sus brazos y volvió a dirigir su vista al frente, las habilidades del peli-rubio lo tomaron desprevenido, pero eso no era lo que más le sorprendió; sino el aura que se formaba a sus espaldas, - ¿esa es tu verdadera forma?, ahora si te pareces al Bing de mi dimensión.
El heredero de la familia De frunció el ceño.
-Ni siquiera lo intentes, -dijo el azabache confiado, - no podrás gan- de un momento a otro se vio rodeado de numerosas lanzas de hielo; de no ser por sus reflejos probablemente no lo hubiera contado, - ¡ten más cuidado!, ¡casi me das a mí!
Por su parte, el mayor seguía observando cada movimiento de su oponente, tenía una mezcla de odio y satisfacción, el ser que más detestaba se encontraba frente a él, era tal y como quería, forzar a Nezha a revelar lo que realmente era, un demonio. Sin embargo, no estaba del todo satisfecho, el demonio seguía con esa ridícula mentalidad de niño, si quería ver su verdadero ser tendría que sacar su lado asesino, ese lado que tanto lo caracterizaba.
Antes de que el azabache pudiera reclamarle le lanzó un segundo ataque, no para causarle heridas fatales, sino para provocarlo, antes de matarlo quería sacar a flote su verdadero ser.
Nezha trató de esquivar los ataques, sin embargo, eran demasiadas lanzas en su dirección, rápidamente optó por crear un gran loto de fuego para derretir el hielo. Esta vez decidió responder el ataque, envió un par de bolas de fuego como distracción para después utilizar su lazo mágico.
La seda roja rodeó por completo a Ao Bing, pero justo cuando pensó que ya lo tenía una fuerte ráfaga lo hizo retroceder un poco, volvió a centrar su vista al frente y se puso en alerta.
El azabache abrió los ojos con sorpresa, permaneció inmóvil flotando a pocos metros del suelo, le fue imposible no compararlo con su amigo peli-azul; el peli-rubio había cambiado de forma, ahora era... un dragón.
El reptil rugió con fuerza, el sonido fue lo suficientemente fuerte como para hacer eco en las paredes.
Nezha comenzó a acercarse hacia el dragón hasta quedar a unos pocos metros de él, y por primera vez neutralizo sus expresiones.
Ao Bing soltó un gruñido de molestia, estaba por atacar nuevamente, sin embargo, de un momento a otro se congeló en su lugar.
- Eres más grande que mi amigo Bing, - habló el azabache acariciando el hocico del contrario, - y también tienes un color más claro.
El heredero de la familia De tardó un par de segundos en comprender lo que estaba pasando, simplemente... no lo entendía.
-Sigo sin entenderlo, - volvió a hablar Nezha mientras se acercaba más al reptil, - ¿cómo le hacen ustedes los dragones para tener escamas tan suaves?
Ao Bing lo miró con una mueca extrañada, era más su confusión que su enojo, no lograba entenderlo, el mocoso estaba demasiado cerca... ¿qué acaso no temía perder un brazo? Bastaría con abrir un poco la boca para tragárselo entero. - ¿No tienes miedo de perder una extremidad?
El azabache soltó una pequeña risita, - ¿porqué lo tendría?
-Somos enemigos.
- También amigos.
El heredero de la familia De frunció el ceño y miró al demonio a los ojos, Nezha lo miraba con una sonrisa en el rostro, una... cálida sonrisa. Poco a poco fue disminuyendo de tamaño hasta volver a su forma humana.
- Lo admito, fue divertido, - habló el menor volviendo a su forma de niño, - pero debes de tener más cuidado, pudiste haberme matado.
Ao Bing hizo una mueca de disgusto.
- En fin, ya es un poco tarde, espero que no te moleste si me quedo aquí, - dijo Nezha acostándose en un sofá lejano.
El peli-rubio comenzó a acercarse lentamente con pasos firmes, observó por unos segundos al demonio, el cual estaba con los ojos cerrados. Si la alimaña podía transformarse a voluntad se dificultarian las cosas... ¿porqué no simplemente acabar con él de una vez?
Empezó a reunir una cantidad considerable de energía en la palma de su mano, su brazo se había puesto tan frío como el hielo; no esperó más tiempo y dirigió su ataque al contrario, al diablo su plan de sacarle información al mocoso, lo mataría de una buena vez.
Antes de que el ataque pudiera llegar al demonio, algo, o mejor dicho, alguien lo detuvo.
El heredero frunció el ceño molesto.
-Necesito hablar a solas con usted joven príncipe, - pidió Yasha amablemente.
- ¿Otra vez tú?, - habló Nezha abriendo los ojos y mirando de reojo al mayordomo.
- Me sería de gran ayuda si pudiera retirarse por unos minutos joven Nezha; - dijo Yasha fingiendo amabilidad y cortesía.
El azabache alzó una ceja; - ¿que es tan confidencial para que yo no pueda escuch-
- Vete, - interrumpió Ao Bing casi gritando.
- Está bien, está bien, - respondió Nezha parándose y dirigiéndose a los pasillos cercanos; - tampoco es para tanto, ni que fuera un secreto celestial o algo así.
Una vez que los mayores estuvieron solos, el heredero de la familia De habló con un tono molesto, - ¿y bien?, ¿se puede saber porqué demonios te entrometiste?
- No lo hice con el fin de perjudicarlo, - respondió el mayordomo tranquilamente, - entiendo que el demonio puede llegar a ser... molesto, pero no debería rendirse estando tan cerca, es cuestión de un par de días para que el crío le diga todo lo que quiera saber.
-Da igual, eso mismo podría saberlo haciendo hablar al original.
- Él también es el original, joven príncipe, no importa si es de otra línea temporal, no volverá a tener otra oportunidad como esta; escuché que se llevaría a cabo otra carrera esta noche, ¿qué tal si lo llev-
-Sé lo que hago, -interrumpió Ao Bing.
-Solo durará un par de días, después de atar los cabos sueltos todo volverá a la normalidad, -dijo el mayordomo, - y con normalidad me refiero a nuestra normalidad.
El dragón no dijo nada y simplemente se fue, sabía perfectamente lo que era mejor para su beneficio, no necesitaba que el sirviente de su padre le dijera qué hacer.
- ¡Sorpresa!
El peli-rubio miró al menor con una mueca de disgusto y superioridad, - ¿qué tontería se supone que haces?
-Sólo quería sacarte un susto, - respondió Nezha metiendo las manos en los bolsillos, - amargado.
El mayor frunció el ceño, no era un amargado, simplemente..., de un momento a otro se le vino a la mente algo interesante, - ven.
El azabache levantó una ceja, - ¿a dónde irem-
-Cállate y sígueme.
- ¡Oye!, ¡esas no son formas de hablarme!, -se quejó el menor.
Sin embargo, el peli-rubio lo ignoró y siguió caminando.
Nezha frunció el ceño, si había algo que detestaba era que lo ignoraran, rápidamente tomó su verdadera forma y se interpuso en el camino del mayor.
-Escúchame bien, que seas el Bing de otra dimensión no te da derecho a tratarme como se te dé la gana, -dijo el azabache poniendo un dedo sobre el contrario.
El heredero de la familia De frunció el ceño también, pero luego de ver el rostro del menor su mueca de disgusto se convirtió en una de satisfacción, el demonio estaba enojado, tal y como quería, ver a Nezha sacar su otro lado. Aunque a decir verdad... estaba decepcionado, el demonio no estaba ni cerca de parecerse a su versión de hace tres mil años.
-Te estoy hablando, ¡deja de ignórame!
Lejos de enojarse, Ao Bing sonrió internamente, ¿solo era eso?, ¿para sacar de quicio al demonio solo tenía que fingir que no existía?, sin decir nada volvió a seguir caminando.
- ¡Oye!, - gritó Nezha sacando sus aros de fuego y su lazo mágico para bloquearle el camino al dragón.
Ao Bing estaba por reclamarle, sin embargo, tuvo una mejor idea, con un ligero toque congeló la seda roja y siguió su camino. Sonrió discretamente, nunca imaginó que hacer algo tan simple como esto fuera a causarle tanta satisfacción.
Aun así, antes de llegar a la puerta principal tuvo que detenerse de mala gana, si alguien de fuera veía al demonio en su verdadera forma los rumores no tardarían en llegar, prefería ser precavido a tener que lidiar con molestias más tarde. -Deshaz tu transformación.
- ¿Ahora si hablas?, - habló Nezha de brazos cruzados.
- Deshaz tu transformación.
-No, gracias.
-No es una sugerencia.
El azabache sintió que su cabeza comenzaba a calentarse, estaba casi seguro de que en cualquier momento su cabello empezaría a desprender fuego.
-Jefe, el vehículo está listo.
Ao Bing alzó una ceja, no le había pedido nada a sus hombres.
El hombre de traje hizo una pequeña reverencia, -está tal y como lo pidió, se agregó un compartimiento extra para su acompañan-
- ¿Quién te dijo eso?, -interrumpió el peli-rubio.
-El mayordomo de su padre me pidi-
-Vete.
El hombre volvió a hacer una sutil reverencia y se retiró en silencio.
- ¿No querías una explicación?, ¿por qué lo corriste?, -interrogó el menor; - quien te entiende.
-Eso no es asunto tuyo.
- ¡Para ser Ao Bing eres un engreído!, - gritó Nezha molesto mientras se dirigía a la puerta principal, - disfruta tu aburrida vida.
- ¿Se va tan pronto joven Nezha?
El peli-rubio rodó los ojos.
- ¿Y tú que quieres?, -preguntó el azabache todavía algo molesto.
Yasha sonrió falsamente, - nada en especial, solo pensé que el joven príncipe ya lo había llevado a recorrer el vecindario.
Nezha bufó, - ¿ese engreído?
-Como sabrá, el señor Ao Bing es alguien muy ocupado, solo... ha tenido un día pesado, -contestó el mayordomo.
Por su parte, el heredero de la familia De frunció levemente el ceño, Yasha se estaba tomando demasiado encerio su papel de buena gente, ¿para qué molestarse en decir tantas mentiras?
- ¿Entonces que decide joven Nezha?, - preguntó el mayordomo calmadamente.
El nombrado lo pensó un poco y después habló...
Ao Bing bufó molesto, de haber sabido que Yasha propondría la misma tontería hubiera interrumpido la conversación.
- ¿No vas a hacer que camine esta cosa?
El peli-rubio miró de reojo al azabache, el cual estaba de brazos cruzados sentado en el asiento del copiloto, - encendere el auto cuando me plazca, y si no estás de acuerdo puedes bajarte.
Nezha bufó levemente, - no estoy aquí por gusto, - todavía conservaba su verdadera forma, ya que en su cuerpo de niño no alcanzaba a ver a través del cristal.
-Yo tampoco, -respondió mentalmente el mayor.
Volvió a mirar por la ventanilla de su lado izquierdo, bufó con molestia y encendió el motor del auto, solo esperaba que esta pérdida de tiempo acaba cuanto antes...
En otra parte, Li Yunxiang conducía a toda velocidad por las calles de Donghai, tenía el ceño fruncido.
Todavía no podía creerlo, el tipo de pelo azul... ¿cómo demonios podía confiar en el Ao Bing de su mundo?, un pequeño flashback apareció en su mente, haciéndole recordar la sucedido.
Le había advertido al peli-azul sobre la familia De, había tratado de advertirle los riesgos, sólo quería devolverle el favor tratando de hacerle un bien; ¿y cómo se lo agradecía? Frunció aun más el ceño, no solo no le creyó, sino que también le dijo que debería disculparse, ¿él?, ¿disculparse? No había hecho nada que mereciera disculpas, lo único que había hecho era responder los golpes que le enviaban.
Soltó un bufido, necesitaba despejar su mente, de pronto una idea cruzó por su cabeza, miró el reloj de reojo, si se daba prisa tal vez podría llegar a tiempo...
- ¿Qué estás esperando?, -habló el peli-rubio de brazos cruzados.
Ya había estacionado el vehículo, y ahora mismo se encontraba fuera de este, sin embargo, el demonio seguía adentro, ¿lo estaba haciendo a propósito para sacarlo de quicio?, porque si era así le faltaba muy poco para logarlo.
Nezha bufó como respuesta, miró de reojo al dragón y luego volvió a mirar la puerta de su costado, presionó disimuladamente la puerta con el brazo, pero no tuvo éxito.
Ao Bing rodó los ojos con molestia, ahora entendía el problema, se dirigió al extremo opuesto del auto y jaló la manija de la puerta.
-Gracias, -contestó el azabache más por obligación que por gusto mientras salía del vehículo.
Una vez afuera pudo apreciar mejor el lugar, era... horrible y hermoso al mismo tiempo, estaba lleno de cosas metálicas, las cuales opacaban el paisaje natural, pero, por otra parte, el lugar también estaba lleno de vida con esos rayos y luces de colores.
El heredero no se molestó en responder, y rápidamente se dirigió a las gradas cercanas, siendo seguido por el más bajo; aun así, tan pronto como llegó se recargó en una pared cercana; las gradas en donde estaban eran las mas altas de todo el lugar, y con la oscuridad de la noche sería imposible que alguien pudiera verlos.
Por su parte, Nezha observaba el lugar algo curioso y confundido, - ¿y qué se supone que veremos aquí?
-Mira la pista.
El azabache dirigió su vista a lo lejos con algo de duda, pero una vez que divisó las cosas a lo lejos su mirada se iluminó, - ¿qué son esas cosas?
-Motocicletas, -contestó el peli-rubio de mala gana, sabiendo que el mocoso no dejaría de molestarlo hasta que le respondiera.
Ambos pasaron los próximos minutos así, Nezha observaba entretenido la carrera, mientras Ao Bing ignoraba todo a su alrededor y se centraba en sus propios pensamientos.
- ¿Ese no es tu amigo?
El mayor miró de reojo la pista, observó vagamente a los participantes, pero luego de unos segundos se arrepintió de haberlo hecho.
-Es Yunxiang, - afirmó el azabache con la mirada fija en la carrera, - va en el primer lugar, ¿por qué cuando acabe la carrera no lo saludas para ver cómo est-
-Vámonos.
Nezha alzó una ceja, - apenas empezó.
- De una vez te aviso que no voy a esperarte, - contestó el heredero de la familia De marchándose.
El azabache bufó levemente y siguió al contrario de mala gana.
El transcurso del camino de regreso marchaba tranquilo, demasiado tranquilo para el gusto de Nezha, el cual comenzaba a desesperarse.
- ¿Esta cosa no puede ir más rápido?, -preguntó el menor.
Ao Bing estaba por responder, pero al final decidió no hacerlo.
-La motocicleta de tu amigo es muy rápida, ¿por qué no te consigues una?, -volvió a preguntar Nezha, - hasta una tortuga iría más rápido qu-
Sin previo aviso el automóvil aceleró de golpe, provocando que se estampara en el asiento.
Ao Bing recorrió varias calles cercanas a máxima velocidad, seguía manteniendo sus expresiones neutras, aunque podía notarse el ceño levemente fruncido, mantuvo la velocidad el resto del viaje hasta llegar a la mansión De.
Pasaron un par de segundos en silencio, hasta que el menor comenzó a reír.
- ¡Eso fue increíble!, - gritó el azabache, - ¡hazlo otra vez Bing!
El heredero cambió su ceño fruncido por una mueca de confusión.
-Eso fue divertido, no seas así, ¡demos otra vuelta!, -dijo Nezha entusiasmado.
Sin embargo, el nombrado no dijo nada, su emoción poco a poco fue disminuyendo, lo más seguro es que fuera su forma de decir que no; justo cuando estaba por abrir la puerta sintió que el vehículo comenzó a moverse.
Ao Bing miró discretamente al demonio por el retrovisor, para posteriormente volver a centrar su vista al frente.
Por primera vez en todo el día, el ambiente dejó de ser tenso.
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