Lo dejé caer, mi corazón y cuando cayó, se levantó para reclamarlo. Estaba oscuro y yo estaba destrozada. Hasta que besaste mis labios y me salvaste. Mis manos eran fuertes, pero mis rodillas eran demasiado débiles para estar en tus brazos sin caer a tus pies. Pero hay un lado de ti, que nunca conocí, nunca conocí.
Set Fire To The Rain — Adele
A la mañana siguiente estaba en otra posición y sentí unos brazos abrazándome por detrás. Sinceramente, me asusté porque no creía que fuera Marlene, pero de pronto sentí su aroma y estuve más tranquila.
Despacio intenté moverme para verlo y casi suelto un grito del susto. James estaba lleno de golpes por toda la cara, incluso tenía sangre seca. ¿Qué diablos había pasado? Le toqué delicadamente un pequeño golpe que tenía en la mejilla y este hizo una mueca.
—Lo siento —susurré y él abrió delicadamente los ojos.
—Lexi, ¿qué tal si dormimos un poco más? Menos mal que es sábado —él me acerco más a él y noté que llevaba la misma ropa de ayer.
—James, debo curarte.
—Estoy bien, solo quiero dormir un poco más abrazado a ti —me volvió a abrazar.
—James, tu cara no dice lo mismo —él abrió sus ojos— ¿Tan mal fue?
—Al principio si, pero pudimos controlarlo... Cuando terminó, volvimos y Remus nos ignoró... Yo cansado decidí ir a dormir, pero no estabas en nuestro cuarto así que vine y me encontré a Marlene, menos mal que no me interrogó porque nada más verme me dijo sobre tu ataque de pánico... Dijo que te vio muy mal.
—Estoy bien —le regalé una pequeña sonrisa.
—Lo siento por no estar allí.
—No es tu culpa James, pero no vuelvas a hacer una tontería como la de ayer.
—Solecito no te prometo nada, el mes que viene debemos volver —soltó una pequeña carcajada que se había convertido en un quejido y yo solo le mire seria.
Salí de la cama para buscar las cosas que necesitaba para curar a James y al abrir las cortinas ninguna de las chicas se encontraba allí.
—Lexi, ¿estás segura de que estás bien? —James se levantó adolorido.
—Estoy bien... Quédate quieto James —le ayudé a acomodarse en la cama y le quite toda la parte de arriba, automáticamente me sonroje así que decidí centrarme en curarle y no desconcentrarme con el cuerpo de James.
—Duele Lexi —soltó pequeños quejidos, cuando acabé fui con la última parte, su cara.
Menos mal que pude hacerlo sin ninguna complicación de su parte.
—Listo... Ya estás curado —agradecía mis dotes en medimagia, obviamente gracias a Pomfrey que me ayudo a saber todo lo que necesitaba para poderle curar a Remus las heridas.
—Qué haría yo sin mi enfermera la señora Potter —él siempre tan directo. Lo miré sorprendida y sonrojada. A veces solía hacer eso, era una persona insistente cuando quería.
—¿Señora Potter?
—Cariño pensé que ya estaba claro de que nosotros dos nos casaríamos.
—Sueñas demasiado James, los dos sabemos que estoy con Sirius y sigues con eso cuando estábamos solos, ¿por qué?
—Porque te amo, ¿acaso no lo deje claro? Te amo Lex y voy a esperarte todo mi vida si hace falta. Sí, tengo muy en claro que te dañe demasiado con mis acciones, pero tenía miedo, sigo teniendo miedo de que todo se vaya a la mierda, pero eres demasiado importante para mí como para dejar de intentarlo siempre que tenga la oportunidad. Tal vez ames a Sirius, pero también me amas a mí, sonará muy engreído de mi parte, pero sé que me amas Lex. ¿Cuántas pruebas del destino tenemos que enfrentar para que te des cuenta de que siempre seremos los dos contra el mundo? Te amo, te amo como no tienes ni idea... La primera vez que te vi, cuando llegue a mi casa le dije a mi madre que había visto a un ángel y lo primero que hice fue escribirte una carta con solo cinco años Lex —lo vi sacar algo de su bolsillo—. Suelo tenerla conmigo casi siempre —me entrego un pergamino arrugado y lo abrí para empezar a leer.
"6 de mayo de 1965
Querido yo del futuro:
Primero que nada hay que aclarar que Mamá me está ayudando a escribir esta carta, porque obviamente yo no sé escribir perfectamente y no quiero que esta carta tenga errores, porque la leerás tú.
Hoy cuando fuimos al parque conocí a una niña muy simpática, se llama Alexandra Stafford, es una niña demasiado linda, inteligente, amable, divertida y muchos adjetivos bonitos. Tiene el pelo castaño y lo tiene por debajo de los hombros, también tiene los ojos más hermosos que vi en toda mi vida.
Al principio empezamos de una manera un poco fuera de lo normal, porque no creo que todo el mundo vaya tirando de culo a alguien, pero no me arrepiento porque gracias a eso conocí a una niña super amable y divertida, sin duda alguna es un ángel.
Sé que soy muy pequeño tal vez para entenderlo, pero estoy seguro de que ella marcará mi vida para siempre, marcará un antes y un después inolvidable. Lexi es un rayo de luz que va iluminando con su presencia a donde sea que vaya.
Y estoy muy feliz de conocerla, estoy feliz de saber que no será la última vez que la vea.
No sé que más escribir así que supongo que hasta aquí acaba esta pequeña carta. James mayor, espero que en el futuro Lex siga a nuestro lado y sea feliz, porque se lo merece más que nadie.
Es una niña fuerte y estoy seguro de que hará grandes cosas, ella es muy valiente y espero de verdad que siga con nosotros porque por lo poco que la conozco es una persona que no me gustaría perder nunca.
Cuídala.
James Fleamont Potter de cinco años".
Con lágrimas en los ojos vi a James.
—Mi yo pequeño tenía razón, marcaste un antes y un después en mi vida y no sabes lo feliz que me siento por eso.
—James... —iba a decirle algo, pero Marlene nos interrumpió.
—Chicos dejar de hacer lo que estéis haciendo, Peter os necesita —rápidamente nos levantamos y vi a Marlene con una sonrisa divertida, voltee los ojos y cuando estuvimos listos salimos de allí para ir al cuarto de los chicos.
Al entrar vimos a Remus sentado en una esquina llorando. James tenía una expresión triste y entró lentamente en la habitación. Remus tenía muchas heridas por la cara y algunas gotas de sangre secas, me sentía horrible al verlo así. Me acerqué a él con cuidado, estaba demasiado enfadada con Sirius, él no tenía el derecho a decirle a Severus como entrar. Remus había confiado en nosotros.
—Remus, ¿estás bien? —él asintió soltando una risa sarcástica.
—Estoy bien James, casi mato a Snape, pero estoy bien —noté sarcasmo en su voz— ¿Dónde está Black?
De pronto sentí como alguien se acercaba y vi a Sirius con una mirada de pura tristeza adentrarse en la habitación. Remus al verlo se levantó y lo miró furioso, yo me coloqué al lado de Remus agarrándole con cuidado del brazo.
—¡CÓMO PUDISTE HACERLO!
—Remus...
—Ni me hables, tú mejor que nadie sabías lo mal que me sentía en cada transformación, te confié mi secreto porque pensé que no lo dirías y metiste a una persona inocente a la boca del lobo... ¿Qué hubiera pasado si James no hubiera aparecido? ¿Viste como deje a James? Casi mato a James por tu culpa —exclamo él furioso, yo me limité a ver a Sirius con decepción.
—Remus, por mí no te preocupes... Estoy bien... Te lo prometo —James se colocó en medio de ellos, yo seguí con mi agarre en el brazo de Rems, él me miro de reojo para luego centrar su vista en Sirius de nuevo.
—No James, casi me convierto en asesino... Casi mato a Snape y casi te mato a ti y solo porque al señor Black le pareció buena idea enseñarle a Snape como entrar al Sauce Boxeador.
—De verdad que lo siento mucho Remus... Sé que un lo siento no arreglara nada, pero de verdad que lo siento.
Hasta este punto todos estábamos llorando, no quería que este fuera el fin de los Merodeadores.
—No me sirven tus disculpas Black... ¿Sabes que por tu culpa Lexi sufrió un ataque de pánico y tuvo que ayudarla Marlene? Si no hubieras hecho esa tontería todo estaríamos bien.
—Remus mi ataque de pánico no es culpa de Sirius.
—Si lo es —miro de nuevo a Sirius— Eres un maldito idiota —se acercó peligrosamente a Sirius y James se interpuso. Yo tiré de Remus con cuidado, para que no pasara nada más, ya las cosas estaban mal para que empeoraran aún mas.
—Calmaros los dos... Porque Lexi en estos momentos no está bien y como le vuelva a ocurrir un ataque de pánico será culpa nuestra —todos dirigieron su mirada hacia mí.
—Lo siento Lexi, de verdad que lo siento —Sirius estaba llorando, todos estábamos llorando.
—Escuchame bien Sirius, si alguna vez necesitas algo, siempre estaré para ti... Pero vuelves a lastimar a Remus de cualquier forma y te mataré con mis propias manos Black.
Los chicos me miraron sorprendidos y yo no deje de mirar a Sirius.
—Lex... No lo dices en serio, ¿verdad? —me miro Sirius triste y sorprendido.
—Lo digo muy en serio Black —de pronto me estaba encontrando demasiado mal.
—Lexi... —Peter me habló, pero era como si su voz se desvaneciera.
—Mierda —distinguí la voz de James, últimamente estaba demasiado débil, será porque no dormía lo suficiente, pero esto me estaba pasando factura.
—Lexi —se oyó la voz preocupada de Remus.
Sentí los brazos de Remus rodeándome hasta que de pronto todo a mi alrededor se volvió negro y caí en un sueño bastante profundo.
Todas las cosas que dijiste, nunca fueron verdad, nunca fueron verdad. Y los juegos a los que jugabas, siempre ganabas tú, siempre los ganabas tú... Pero le prendí fuego a la lluvia, la vi caerse mientras tocaba tu cara. Pues, ardía mientras yo lloraba, porque la escuché gritando tu nombre, tu nombre.
Set Fire To The Rain — Adele
NOTA DE AUTORA
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