¿Quién sabe cuanto tiempo he estado despierto hasta ahora? Las sombras en mi pared no duermen, siguen llamándome, haciendo señas. ¿Quién sabe lo que está bien? Las líneas se mantienen cada vez más delgadas. Mi edad nunca me ha hecho sabio, pero sigo empujando una... No hay nada más que decir ahora, no hay nada mas que decir ahora... Estoy rindiéndome...
Nothing left to say — Imagine Dragons
1 de septiembre de 1973
Habían pasado varias cosas los meses anteriores, el problema de la Cámara de los Secretos fue solucionada al igual que la gata de Filch volvió a la naturalidad. Algo bueno porque ver a Filch mirándome mal no era algo para nada lindo.
Fue un año bastante caótico, pero lo bueno es que era la mejor de la clase en todas las asignaturas, solía ser muy buena prestando atención y siempre entregaba las cosas a tiempo. Era demasiado aplicada en mis estudios, quería no defraudar a mi familia y poder de alguna manera pensar que en algo era buena. Aunque mi madre tiempo antes me había dicho que era una inservible. La había perdonado, pero era como si algo no me dejara avanzar y me recordara todo el tiempo el infierno que había vivido con ella.
No quería que mamá se sintiera peor al recordarle todo eso, así que trataba de guardármelo para mí como siempre lo hacía. Supongo que no era la manera correcta de hacerlo, al igual que sabía que debía hablar con alguien sobre ello, pero por mucho que quisiera se me hacía muy difícil desahogarme con alguien.
Ni con Matt no tenía el valor de hacerlo, ni con James... Los únicos que lo sabían eran Remus y Marlene y fue por esa primera noche en Hogwarts cuando volví de hablar con Minnie.
En este tiempo James, Sirius, Remus, Peter y yo nos volvimos demasiado unidos, incluso nos habíamos puesto un nombre que a decir verdad para nosotros era bastante original.
Los Merodeadores.
¿Y por qué del nombre? Fácil, digamos que porque amábamos merodear por el castillo y hacer de las nuestras, la verdad es que éramos un grupo genial. También me había hecho mas unida a Marlene y Tessa. Las tres éramos un caos, pero siempre nos salvábamos de los líos en los que nos metíamos.
Mia, Kath, Sam y Brooke también eran muy unidas y debía admitir que eran muy buenas amigas aunque Kath y Mia eran un duo demasiado caótico. Marlene y yo siempre competíamos con ellas de manera amistosa.
También descubrimos en segundo año que Remus era un Hombre Lobo, y aunque él creyó que nuestra amistad se iría al traste, estaba muy equivocado.
Pero os preguntaréis seguro como es que descubrí que Remus era un Hombre Lobo, la verdad es que fue muy fácil. Fui la primera en enterarme, se me hacía sospechoso que Remus una vez al mes saliera del Castillo y solo cuando había Luna Llena y que al día siguiente apareciera lleno de heridas. Una de esas noches estaba durmiendo con los Merodeadores y ese día decidí dormir con Remus aunque James me había insistido en que durmiera con él, pero solía moverse a veces demasiado y Remus era tranquilo.
—Castaña, por favor... Prometo no moverme —James me hacía pucheros y yo solo le sonreí mientras me acomodaba en la cama de Remus.
—Buenas noches Potter.
—Claro solo Potter, ¿qué pasa con nosotros? —Sirius era un caso perdido, jamás iba a cambiar.
—Lo siento chicos... Buenas noches —cerré los ojos y cuando pensé que ya me dormiría sentí unas manos que me elevaban— ¡JAMES! —el mencionado se rio a carcajadas y me llevó a su cama.
—Menos mal que tenemos conjuros por todo el cuarto para que nadie te escuche castaña —mire a los chicos para que me ayudaran, pero los tres se estaban riendo de la pequeña escena que habíamos causado James y yo.
—Os odio.
—Nos amas —Peter en estos años se había abierto un poco más con nosotros y eso era genial, porque también era parte del grupo. Era mi mejor amigo y siempre estaría para él pasara lo que pasara.
—Sí muchísimo —les contesté con sarcasmo mientras me acomodaba en la cama de James. La mayoría de las veces dormía en el cuarto de los chicos, me gustaba pasar tiempo con ellos y no sé, era agradable.
—Buenas noches castaña —James me susurro mientras se acomodaba y me abrazaba por detrás.
Después de un rato, al no poder dormir, estuve pensando en Remus y sus salidas que tenía una vez al mes y hoy se suponía que le tocaba irse.
Y estaba en lo cierto, escuché como alguien se movía y se iba del cuarto, espere unos minutos y me deshice del agarre de James. Salí del cuarto sin hacer ruido y justo vi a Remus como salía de la Sala Común.
Estaba a unos cuantos pasos de él, pero creo que se dio cuenta por qué se dio la vuelta.
—No eres muy astuta Lexi —salí de mi escondite y él me sonrió.
—Bueno y tú no eres muy sigiloso.
—¿Qué haces despierta?
—Pues quiero saber lo que hace mi mejor amigo, porque una vez al mes llegas lleno de heridas —me crucé de brazos.
—Lexi...
—No me lo ocultes Lupin, somos mejores amigos, puedes contármelo... No voy a juzgarte si eso piensas.
—Sé que somos mejores amigos, pero no quiero que después de eso pienses lo mismo que yo cada vez que me pasa.
—Remus...
—Soy un Hombre Lobo Lexi... Soy un monstruo —lágrimas comenzaron a salirle, no lo aguante más y lo abrace.
—Remus no eres un monstruo, eres el chico más maravilloso que he conocido, me alegra saber que hayas podido confiar en mí y dejarme saber de tu secreto... Pero que seas un Hombre Lobo no significa que seas un monstruo, eres mi mejor amigo, eres mi confidente, el único que me entiende y que siempre está allí con una tableta de chocolate para animarme... Te quiero Remus y que seas eso no significa que voy a dejarte de querer, eres mi mejor amigo Remus y nada ni nadie nos va a separar... Siempre estaré allí para ti, así que desde hoy iré con Madame Pomfrey para que me dé pequeñas clases para poder curarte cada vez que te pase, eso hasta que podamos encontrar una solución, podría estudiar sobre cómo convertirme en animaga.
—Eso es muy peligroso a esta edad y es ilegal.
—Me da igual, por ti Remus hago lo que sea, no estás solo... Me tienes a mí, y también tienes a los chicos.
—Lexi tiene razón —Remus y yo nos asustamos al escuchar a James, me giré y vi a los demás parados enfrente de nosotros con una sonrisa.
—Oh vamos Remus, ¿en serio pensaste que te dejaríamos? —Sirius se acercó a él.
—Jamás vamos a dejarte solo, ya se nos ocurrirá algo, pero hasta entonces debes saber que siempre vamos a estar a tu lado Remus —James también se acercó.
—James tiene razón, somos un equipo —Peter también se acercó y los cinco nos abrazamos.
Ese día nuestra amistad se reforzó aún más y desde ese momento estuvimos pensando varias ideas para estar con Remus en sus transformaciones y yo estaba aprendiendo con Madame Pomfrey Sanación.
Ahora nos encontrábamos los cinco en el tren de camino a Hogwarts, estábamos demasiado emocionados por ir la verdad.
—Buenas —Marlene entro junto a Tessa y estuvimos todos hablando de todo lo que haríamos este tercer año en Hogwarts.
Matt ya había terminado Hogwarts y se había ido a América con su novia Amelia, estaba muy feliz por él, pero obviamente lo echaría demasiado de menos.
Una vez que llegamos todos ya estábamos vestidos con nuestros uniformes y fuimos a las carrozas para ir rumbo al castillo. En la carroza de enfrente se encontraba Mia, Kath, Brooke y Sam y nos saludaron al igual que nosotros a ellas.
Tyler, Andrew, Asher, Jade, Oliver y Alexander estaban en otra. Y supongo que Finn y Michael estarían en otro con sus amigos.
También en estos tres años hicimos grandes amigos, entre ellos, Amos Diggory, que era un chico muy encantador de Hufflepuff. Alice Fortescue, que era de Gryffindor al igual que Frank Longbottom. También conocimos a Regulus y Helena, que eran de Slytherin y eran hermanos de Sirius. Helena era mas callada, pero era agradable al igual que su hermano mellizo Reg. Severus, Barty, Evan y Lucius también eran de Slytherin y entre ellos los que me caían bien eran Severus, Barty y Evan. Aunque el último era demasiado serio, pero cuando entraba en confianza era bastante agradable. Barty, bueno él era un caso aparte porque estaba loco. También conocimos a Fabian y Guideon Prewett, eran gemelos y de Gryffindor. Eran demasiado graciosos y me llevaba muy bien con ellos. Aparte también conocimos a Reece Jones, que era de Hufflepuff y también a Jake Brown que era de Ravenclaw.
Pensándolo muy bien habíamos conocido a varias personas a lo largo de estos años y era bastante divertido. Matt tenía razón, mis años en Hogwarts se estaban pasando volando y cada día era una aventura diferente.
Con la mochila en mano, ella sale de casa muy temprano. Dice adiós con la mano y con una sonrisa distraída. Veo como se aleja, una vez más me invade la tristeza y tengo que sentarme un rato. Tengo la sensación de que la pierdo para siempre y no llego a entrar en su mundo. Me alegro cuando puedo compartir su sonrisa, que niña más divertida. Siempre se me escapa de las manos, intento retener cada minuto, el sentimiento que contiene y siempre se me escapa de las manos.
Slipping Through My Fingers — Mamma Mia
NOTA DE AUTORA
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