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Llegamos a la cafetería donde solíamos reunirnos, yo pedí un expresso doble y Ney pidió un capuchino con crema y unas galletas de chocolate. Nos sentamos en una de las mesas del fondo para evitar a la multitud, aunque no era necesario, no había mucha gente allí de todos modos.
Estuvimos muy callados al principio, algo inusual ya que siempre teníamos de qué hablar, esta vez era diferente, algo había cambiado. Mis ojos ya no veían de la misma forma al brasileño, lo que hacía, sus gestos, sus ademanes, la forma en que tomaba su café, me despertaba inquietud, una incómoda sensación, como si fuese un extraño o, peor aún, como si ese extraño hubiese cometido algo terrible.
- Alguien le comió la lengua al uruguayo o qué –bromeó Neymar con una breve risa, yo sonreí por cortesía.
- No es nada, todo bien... ¿y tú?
- Pues, bien... Je, je, tenía mucho tiempo sin venir, ya no le ponen tanta crema al capuchino –reímos, era innegable la pasión que sentía el moreno por el dulce.
- ¿Por qué no pides crema con café? Sería mejor –reí, no obstante, el carioca se puso serio, no entendí el motivo hasta que hube analizado con detenimiento lo que acababa de decir.
*/Flashback
Los tres entramos al cafetín y ordenamos nuestras respectivas órdenes, luego nos sentamos en la típica mesa del fondo. Reíamos a carcajadas, la que más resonaba era la del brasileño, la de Leo era más baja, aunque los hoyuelos en sus mejillas se hacían cada vez más profundos.
En el mesón reposaban nuestras bebidas: un expresso doble para mí, un mocachino para Leo y un capuchino con mucha crema para Ney.
- ¡Le hace falta más crema! –exclamó el carioca tomando un sorbo de su bebida, un bigote blanco de nata se le formó graciosamente en la boca. Leo y yo reímos más.
- Deberías pedir crema con tu café, así te sentirías satisfecho –agregó el argentino, las risotadas sonaron más fuerte en ese momento y el moreno le dio un ligero codazo a modo de broma.
Fin del Flashback*/
Claro, ya lo había entendido, eran casi las mismas palabras que usó Lionel aquella vez, veo que no lo ha olvidado.
Volvió a reinar el silencio, un incómodo silencio. No sabía qué decir ahora, de por sí el objetivo estaba arruinado, sin Messi esta salida ni siquiera tenía sentido, es decir, el punto inicial era que Neymar y él se reconciliasen.
- Ojalá Leo estuviera aquí... -mencioné sin pensar, de hecho, eso no tenía por qué haberlo exteriorizado. El moreno ni me miró, sólo tomó un sorbo de su café, aunque sabía que le ha había molestado.
Silencio otra vez. Sinceramente, nunca he estado tan incómodo en mi vida. No pudimos entablar una conversación, sólo palabras vagas, automáticas, de esas que se usan para salir del paso; finalmente, cuando se hubieron acabado las galletas y el café, abandonamos el local.
Conducía en dirección a la casa de Ney, en total mudez, definitivamente, esta cita resultó un desastre. El cielo teñía de naranja, un bonito atardecer, que no pude apreciar debido al tráfico en la vía.
Toqué la corneta en vano, el camión de enfrente ni siquiera se movió, ¡Vaya!, tocará esperar. Miré de reojo a mi acompañante, estaba recostado de la puerta con la mirada fija en el vidrio, diría que se ha quedado dormido de no ser por sus ojos abiertos.
- ¿Quieres que ponga música? –intervine cortésmente para romper ese amargo silencio.
- Es tu auto, puedes hacer lo que quieras.
Prendí el radio y lo primero que sonó fue una emisora con una canción de cumbia argentina. Yo sonreí, un lindo recuerdo había vuelto a mi mente.
- Esta canción le gusta mucho a Leo, ¿lo recuerdas? La tenía de tono de teléfono, menos mal que lo quitó porque la verdad no me gusta nada –reí ligeramente, aunque no le hizo ni pizca de gracia al moreno quien, en un arrebato inesperado, apagó la radio- ¿Qué te pasa? ¿Por qué te pones así?
- ¿En serio no puedes dejar de mencionar a Leo al menos cinco minutos? –expresó con sarcasmo.
- ¿Por qué te enojas por eso? –pregunté estupefacto.
- ¿De qué hablas? No estoy enojado –respondió evadiéndome, yo no pude más.
- ¡Por favor, Neymar! ¡Ya basta de todo esto! Es obvio que el simple hecho de que mencione a Leo te molesta, incluso la broma en el café... ¿Por qué mejor no me dices qué tienes contra él?
- ¡No tengo nada contra él! –gritó enojado.
- ¿Entonces fue por la pelea?
- ¡No! ¡¿Hasta cuándo vas a insistir con esa maldita pelea?!
- ¡Hasta que ustedes dos me expliquen qué fue lo que sucedió esa noche! –dije alterado, por ello lo siguiente lo expresé sin pensar- ¡¿Acaso tiene que ver con lo que pasó en las duchas hace meses?!
- ¡¿Qué?! ¡¿De qué carajos hablas?! –volvió a exclamar exaltado, sin tener idea de lo que acababa de mencionar, hubiese dejado las cosas hasta allí, pero ya empecé, y quiero respuestas.
- ¡Lo que pasó al inicio de temporada! Leo y tú hablaron en las duchas sobre algo qué pasó, algo qué Leo te prometió que no volvería pasar y sobre lo que nadie se debía enterar... Quiero saberlo ahora.
- ¿Por qué tanto interés en eso? Fue un asunto bobo –recalcó Neymar ahora más calmado, evadiendo mi interrogante.
- No parecía un asunto bobo entonces... Dime la verdad, ¿eso tiene qué ver con la desaparición de Leo? –aseveré con decisión mirándolo fijamente a los ojos.
- ¿Desaparición? O sea, ¿Messi falta unos días y ya ha sido secuestrado?... Estás exagerando –contestó con desgano desviando la mirada.
- Yo nunca hablé sobre un secuestro... -agregué, el brasileño tragó saliva por un instante, luego volteó a verme con ojos desafiantes.
- ¿Me estás acusando de algo, Luis? Dejémonos de indirectas, di lo que piensas, ¿crees que yo tengo algo que ver con la ausencia de Messi? ¿Crees que lo tengo amordazado en el sótano de mi casa? ¿Crees que le hice algo malo, eh? –siguió desafiándome, acercándose con mirada sombría y semblante aterrador, si con ello buscaba intimidarme... lo logró- ¡Dilo Luis! ¡Dilo!
Abrí mi boca por un momento para contestarle pero no salió palabra alguna, así que la volví a cerrar, sintiendo pesar interno por haber perdido contra Neymar... Por haber caído en su juego.
El camión finalmente se movió y pude transitar libremente, haciendo un recorrido más que incómodo, con el silencio como sonido de fondo acompañado de algunos bufidos de rabia del brasileño. Me mantuve pensativo por unos instantes, la actitud de Neymar era más que sospechosa, la forma en la que se ha estado comportando desde la noche de la pelea, es razón más que suficiente para deducir que, efectivamente, está relacionado con la desaparición de Leo.
Llegamos a su casa y me estacioné momentáneamente en la entrada, obviamente, el menor se bajó casi de inmediato, no esperaba que me invitara a entrar, no después de lo que pasó, aun así, se detuvo un instante para despedirse.
- Que pases buenas noches Luis –dijo el moreno con voz seca aunque manteniendo la cortesía.
- Igualmente Neymar –le respondí serio.
- Aún no me has dicho lo que piensas sobre si estoy relacionado con la falta de Messi –agregó, manteniendo el mismo tono.
- Yo sólo sé que conozco que a Leo, y él no desaparecería así como así.
- Entonces creo que no lo conoces bien –decretó con una mirada maliciosa, no entendía nada y eso sólo me llenó de más enojo y frustración.
- A lo mejor tienes razón, últimamente pareciera que no conozco a mis amigos tan bien como yo pensaba –inquirí mirándolo fijamente a los ojos en busca de alguna señal de culpa, sin embargo, lo único que obtuve fue una media sonrisa.
- Las cosas cambian, Luis.
Otra vez esa frase, pero cuánta razón había en ella. Observé al brasileño alejarse de mi vehículo y entrar en su casa. Yo arranqué inmediatamente, aún pensativo sobre todo lo que acababa de pasar y el sinfín de interrogantes que se aglomeraban en mi cabeza, aún estaba renuente a aceptar que Neymar era el principal inculpado en este lío, aunque desconocía qué clase de motivos tendría para secuestrar o hacerle daño a Messi. Tenía un presentimiento muy fuerte de que, de alguna u otra manera, estaba enlazado con aquella conversación en las duchas de hace unos meses... Esta era mi pista para empezar a atar los cabos sueltos, era muy vaga, mas era lo único que tenía... Por ahora...
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