Revoluciones parricidas dentro de mi mente atormentada,
Cadáveres de novias alimentan mi morbo,
Porque no me matas con la furia omnipotente de una canción de cuna,
No descansare hasta que la sangre de las jovencitas libere mi alma odiosa.
Déjenme morir a solas,
Evocando los últimos símbolos del romance inexistente del alba,
Sermones para el demente, dalias blancas para el malvado,
Llorando a solas, voces y aullidos del infierno.
Apetito sanguinolento para la bestia que descansa
A través del sueño atómico de un esquizofrénico.
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