⛩;; S T R A N G E R S
Ficha técnica:
❐ Título: Strangers
❐ Pareja: Hakuji/Akaza x Koyuki
❐ Personajes secundarios: Keizo, Dōma
❐ Temática: Fluff
❐ Palabras: 1079
❐ Sinopsis: En un descuido, una Koyuki de 6 años acaba perdiéndose en el parque, lo que la hace llorar del miedo, sin darse cuenta de que había llamado la atención de ciertos niños.
❐ Parte: 1 de 1
La primera vez que Koyuki vio a Hakuji fue siendo sólo una niña.
Ella paseaba con tranquilidad junto a su padre en un parque cerca de su casa.
Teniendo solo 6 años, la chiquilla se la pasaba en las nubes, mirando de un lado a otro en busca de cosas que se movieran, que brillaran o que parecían mínimamente interesantes.
Los primeros 10 minutos de caminata, pudo divisar una ardilla, unos cuantos pájaros y un montón de flores nuevas muy bonitas.
Iba prestando tan poca atención por donde iban, que no se dio cuenta del momento en el que había perdido a su padre.
Miró a los lados, con rapidez, sintiéndose cada vez más asustada por no ver a su progenitor en ningún lado.
Trató de buscarle, volviendo por donde vino para ver si lo encontraba más atrás. Caminó sola durante un buen rato hasta llegar a un lago que había pasado con su padre antes. Pero tampoco hubo éxito.
La infantil mente de la joven, creyendo que jamás volvería a ver a su padre, hizo que se sentara en un banco cercano y se pusiera a llorar casi en silencio , presa de la impotencia.
Casualmente atrayendo la atención de dos niños que pasaban por ahí, que fueron a socorrerla nada más escucharla.
- Oye niña, ¿porqué lloras? — Preguntó el primero. Un chico rubio de ojos arcoíris.
Ella se quedó callada, mirando fijamente los bonitos ojos del niño.
- ¿Porqué no hablas?, ¿no sabes hablar? — Insistió, esta vez abriendo los ojos con curiosidad.
Ella agachó su cabeza de la vergüenza, evitando cualquier contacto visual con ellos.
- S-sí sé...— Tartamudeó, sintiéndose intimidada por aquellas intensas miradas — Pero mi padre dice que no hable con desconocidos...-
El rubio estalló en risas, hiriendo los sentimientos de la pobre Koyuki que pensaba que se reía de ella.
- Oh, entiendo - Habló esta vez el otro chico, de cabello negro y ojos azules — Él es Dōma, y yo soy Hakuji, pero puedes llamarme Akaza. — Dijo señalándose a sí mismo y a su amigo. — Ya no somos desconocidos, ¿no? — La niña asintió — Entonces, como ya no somos desconocidos, ¿tú quién eres? -
- M-mi nombre es Koyuki -
- ¿Porqué lloras, Koyuki? — Preguntó el chico, sentándose a un lado suyo. Para ese momento, Dōma ya había parado de reírse, y volvía a estar atento a la conversación y sentado al otro lado de ella.
- He p-perdido a m-mi padre — Las lágrimas no paraban de salir del rostro de la joven, haciendo que sus mejillas se empezaran a tornar rojas.
Los dos jóvenes se miraron el uno al otro, asintieron, y Dōma, con una sonrisa, le puso una mano en el hombro:
- Tú quédate aquí con Akaza, Koyuki-chan, iré a buscar a tu padre — Y sin recibir ninguna explicación ni nada sobre la apariencia de quién tenía que encontrar, salió corriendo, dejándolos a ambos solos.
El silencio que se formó fue algo incómodo, ya que la chica sollozaba tanto que le costaba hablar y el chico no sabía que decir exactamente para consolarla. Solo pudo acercarse un poco más a ella y acariciarle la cabeza.
- Él lo encontrará, estoy seguro. — Koyuki lo miró, confundida, y él trató de mostrar su mejor sonrisa — Dōma puede ser algo irritante y molesto a veces, pero es bastante confiable -
Eso logró calmarla un poco.
- Hakuji-san... -
- ¿Sí? -
- ¿Usted y Dōma-san son hermanos?
- Medio hermanos — Aclaró. — Diferente madre, mismo padre. Tenemos otros 5 medio hermanos por el parque, pero yo solo me llevo bien con Dōma y Kokushibō, mis medio hermanos mayores. — Se notó la molestia en su voz cuando mencionó que tenía más hermanos, así que la chica prefirió callar.
- ¿Y tú? -
- ¿Uhm? -
- ¿Tienes hermanos o hermanas?
- No. Mi madre murió al nacer yo -
Esta vez fue el chico quien prefirió callar, algo impactado ante tal declaración y la facilidad con lo que ella lo decía.
Pero esta vez, no hubo un silencio incómodo, Hakuji se sentía un poco más a gusto a su lado.
A medida que pasaba el tiempo, fueron charlando más y más, hasta llegar a tal punto de que a ambos se les había olvidado la situación en la que estaban, totalmente enfrascados en su conversación con el contrario.
- Y entonces, el idiota de Dōma le dijo a Kochō que ellos algún día se casarían, y yo tuve que agarrar a Tomioka para que no lo matara de otro puñetazo.
A ella le gustaba escuchar las historias de él y su medio hermano metiéndose en problemas, y a él le gustaba escuchar las historias que le contaba su padre a ella sobre demonios y cazadores de demonios.
- Y entonces, según la leyenda, la tercera luna superior atravesó el pecho del cazador de un puñetazo, y aunque logró sobrevivir por unos segundos más, el cazados murió y el demonio pudo huir.
Los ojos de Hakuji brillaban llenos de curiosidad, y a Koyuki se le hacía muy lindo verlo así.
Estuvieron así hasta que más o menos tres cuartos de hora después, Dōma llegó con el lloroso padre de ella de la mano, y este no tardó en ir a abrazar a su hija tan rápido como la vio.
- Oh dios mío, menos mal que estás bien.
Keizo agradeció mil veces a los dos jóvenes, quienes no paraban de decir que no era nada.
- ¿Puedo agradecérselo de alguna manera?
- No hace falta señor, en serio no fue nada — Repetían ellos una y otra vez.
Pero como éste se sentiría mal si no les compensaba de alguna manera, decidió invitarlos a cenar con ellos.
Los niños le pidieron permiso a sus madres, y como estas aceptaron, fueron juntos hacia la casa de Keizo.
Cenaron en el dojo que pertenecía al padre de Koyuki, donde Akaza quedó maravillado, ya que era un gran fanático de las artes marciales y hacerse más fuerte.
Al hombre le gustó la determinación del niño, y después de una cena tranquila donde le propuso a Akaza ser su discípulo, siendo aceptado de inmediato, se despidieron de los jóvenes, quedando solo su padre y ella de nuevo.
- Ese chico me cae bien. Sería un buen futuro esposo, ¿no crees, Koyuki? -
- Dōma-kun y yo sol-
- Hablo de Hakuji-kun, querida. - El hombre dirigió su vista hacia su hija, que se encontraba roja hasta las orejas. Bingo.
- No me gusta Hakuji-kun, papá.
Acto seguido, la chica se fue corriendo a su habitación y se metió en la cama.
Deseando, desde lo más profundo de su alma, volver a ver al chico que se había ganado su corazón.
Nota de la autora:
¡Espero que os haya gustado!
Lo cierto es que quería hacer un One-shot de estos dos y mi rubio hermoso siendo peques, ay. Me imagino a un Akaza chiquito tratando de darle amor a una Koyuki llorando y muero de ternura xD
¡Nos vemos el siguiente martes!
Atte: @DenkiShinsou en colaboración con Color_Club
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