Las brujas de Villicum
Como una leyenda urbana. Así empezó todo. Como un relato de creencia popular en donde existe la superstición y en ella se encuentran hechos sobrenaturales o inverosímiles. Pero ¿qué pasa si la leyenda es real?
Esta historia se concentra en el país Argentina, en la provincia de San Juan. Aquí existe la leyenda urbana de Las Brujas del Villicum, una localidad ubicada a unos cuantos kilómetros de la capital de la provincia.
Le puedes preguntar a cualquier habitante de la provincia sobre este lugar y contará la leyenda acompañada de alguna anécdota o experiencia que tuvo en dicha locación.
Los turistas no creían estas historias sobrenaturales, donde brujas aparecían entre los grandes cerros que se encontraban en la zona. Eran escépticos. Pero un día, eso se terminó.
Venían grandes planes para la provincia, por primera vez en la historia, se iba a celebrar el Super Bike en Latinoamérica y era un orgullo que se realizara en San Juan, más específicamente, en Villicum.
Tuvieron que construir una pista de carreras en un corto lapso de tiempo, pero los obreros y demás personas que trabajaban en el lugar tenían una sola condición: No trabajar por las noches.
Meses después la pista estaba terminada y los turistas ya se empezaban a ver por la ciudad.
Habían contratado a un guardia para vigilar la zona por las noches. Este aceptó sin problema, sin saber todo lo que le ocurriría en un tiempo tan corto como el de tres días.
Eduardo Valdez de 35 años de edad, empezó a vivir anormalidades desde la primera noche en que pisó ese lugar. Empezó con cosas pequeñas, cosas en otro lugar, la sensación de no estar solo y escuchar pasos cerca de su persona.
Llegó un punto en el que este guardia decidió desafiar a cualquiera que estuviera allí y ahí es donde desató el caos.
—¡Vete! —lo escuchó como un susurro pero con gran autoridad.
—¡No puedes estar aquí, es propiedad privada! —fue la respuesta que Eduardo le dio a esta voz
—¡Ustedes invadieron nuestro territorio! —ahora no se escuchaba como un simple susurro, el hombre se dio la vuelta para ver de dónde provenía la voz, no vio nada y al volver a girar la cabeza las vio. No una, ni dos, eran cinco, cinco personas estaban ante sus ojos, estaban cubiertas por túnicas negras y tenían un olor a putrefacción y hedor increíble. Inmediatamente el guardia se descompuso.
La cabeza le daba vueltas y cada vez parecía que había más seres de túnicas negras.
—¿Qué son?—preguntó con el pánico y temblor denotados en su voz.
En respuesta estos seres quitaron las partes de la túnica que cubrían su rostro, dejando ver así ojos inyectados en sangre, una mirada completamente vacía. Sentían su miedo y él lo sabía.
Empezaron a sonreír y reír de una forma tan macabra que dejaban ver sus dientes, estos estaban afilados como si fueran cuchillas listas para cortar pedazos de carne cruda, su piel sin embargo estaba inmaculada, ningún rostro poseía ninguna imperfección, por lo menos no notable a simple vista y en la oscuridad, cuando dejaron de reír, una de ellas respondió:
—Somos una leyenda, de esas que hablan de brujas —a medida que decía estas palabras se iba acercando al hombre—. Vivimos aquí, es nuestro lugar y está maldito. Cualquiera que venga a molestar se irá de una forma peor en la que vino —con una de sus manos tomó el rostro de Eduardo y le clavó las uñas, eran tan afiladas como se veía que lo eran sus dientes.
Sin esperar demasiado, la autodenominada Bruja empezó a rasgar la carne del guardia, la otra mano la clavó directamente en su estómago, dejando correr la sangre, lo apuñaló y rasgó la carne de su rostro hasta que éste perdiera la vida. Vio sus manos ensangrentadas y probó un poco de ella, al hacerlo, esa piel inmaculada y perfecta que el guardia creía haber visto, se esfumó. Ahora sus rostros estaban completamente diferentes, cubiertos por sangre seca y cicatrices. Sus ojos rojos también desaparecieron, no tenían pupilas, en su lugar solo se podían apreciar las cuencas completamente negras.
Se aproximaron las demás al cuerpo inerte del guardia y empezaron a devorarlo sin piedad alguna, eran seres horribles, destinados eternamente al infierno del que ya formaban parte, el mismo infierno que ellas habían descubierto y al que habían entrado realizando ritos de una maldad tan oscura como las cuencas de sus ojos.
Dejando algunos restos de lo que antes se podía reconocer como una persona. Estas brujas desaparecieron en la oscuridad que les otorgaba la noche. No fueron silenciosas al irse, ya que sus alaridos eran tan fuertes que los podías escuchar desde la distancia.
A la mañana siguiente otro guardia llegó al cambio de turno. Recorriendo el lugar encontró el cuerpo de Ricardo, despedazado y sin pupilas, una expresión de pleno horror sobre su cara sin algunos pedazos de carne y sin sus extremidades, sólo estaba su torso sobre un charco de sangre ya seco.
El guardia recién llegado no se sorprendió al ver el cuerpo, pues éste ya sabía quién había sido el responsable de tal acto.
Lo sabía porque él mismo había presenciado tan macabra acción, él había estado en ese mismo lugar la noche anterior. Aquel guardia regordete y con sonrisa amable era la bruja que le había arrebatado la vida por invadir y molestar en su territorio.
Había vuelto a ver su trabajo, había vuelto por su alma y por la próxima víctima que vendría.
Cuando los encargados del evento llegaron al lugar, sólo vieron la mancha de sangre, el cuerpo ya no estaba. Luego de unas cuantas llamadas a emergencias, la pista estaba rodeada de cinta policiaca y en busca del cuerpo de Eduardo. Para poder hacerlo, el Rally de motos fue suspendido hasta nuevo aviso.
El único lugar en el que no buscó la policía, fue en las cavernas que se encontraban en los cerros alrededor del lugar, no sé si describirlo como suerte o no, puesto que ahí estaban los restos, y también, estaban los seres que se habían encargado de su muerte, desaparición y la perdición de su alma.
Ahora dime, ¿sigues pensando que es sólo una leyenda urbana? ¿sigues pensando que solo son relatos ficticios, sin ninguna verdad en ellos?
Si lo sigues haciendo, intenta cambiar de idea. En el mundo existen cosas, seres que son inexplicables.
No te pido que creas inmediatamente, infórmate y sólo queda esperar a que tú no seas el siguiente...
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