DOCE
Toqué la puerta de su dormitorio mientras sostenia la bandeja de su cena, se me habia hecho raro que él no hubiese salido en todo el día, toqué una vez más y luego escuché su voz.
— Adelante, — Gritó suavemente, sentí la sensación de mariposas en el estómago y solté un suave suspiro.
Abrí lentamente la puerta, con cuídado de no dejar caer la bandeja y le miré de espaldas, estaba trabajando en su lienzo, sonreí ligeramente, cerrando un poco la puerta de su habitación, volteó a verme y torció su boca con una sonrísa amable.
— Me han pedido que traiga su cena, — Dije, mientras me adentraba a la habitación.
— Oh, puedes colocarlo por ahí, muchas gracias; — Sentí su mirada viajar por mi cuerpo y un pequeño escalofrío me invadió.
Coloqué la bandeja de comida en una pequeña mesa que había dentro de su habitación, tomando pequeñas libros y bocetos que estaban ahí, para poder acomodarlos en una esquina.
Pasé un mechón de mi cabello detrás de mi oreja, viendo discretamente a Cole, quien habia regresado a su anterior postura, volviendo a pintar en silencio.
Tomé la agenda café entre mis manos, era ahí donde el pelinegro apuntaba cosas pendientes o donde creaba pequeños dibujos para pintarlos más tarde, y lo más importante, donde yo colocaba mis notas de amor.
Contuve mi suspiro, tomando esta vez otra carpeta, haciendo una mueca al ver una pequeña nota salir de esta, me detuve en seco al ver que era mi nota, la tomé volví a colocar en su lugar y me apresuré a terminar.
Le dí otra vista a su pintura, limitandome a guardar silencio, era simplemente precioso, Cole hacia arte y él mismo lo sabia, sonreí orgullosa, mientras caminaba a la salida de su habitación.
— Bonita noche, — Me atreví a susurrar antes de cerrar la puerta y ver que me volteaba a ver con una cálida sonrísa.
Quise regañarme mentalmente.
Bajé las escaleras mientras reía suavemente a causa de todas las emociones que él me creaba, seguí mi camino apresurada a la cocina para poder ver a Eliza, quien me esperaba con las llaves en mano, algo impaciente.
— Te tardaste más de lo normal, ¿a quién le dejaste la cena?, — Me preguntó curiosa, mientras yo me quitaba el mandil y la coleta del cabello.
Las coletas de cabello siempre me hacian doler el cabello, punto número tres mil que tenia que soportar para ver a Cole y seguir pagando mis estudios, además del estúpido uniforme color negro que teniamos que portar, bufé recordando eso, volviendo a la realidad para sonreír ampliamente, mostrando mi dentadura.
— Cole., — Musité y ella imitó mi acción, sonriendo de oreja a oreja.
— Ya decia yo, apúrate, tonta, — Dijo antes de negar mientras yo soltaba una pequeña rísa, caminando de trás de ella.
.
— Buen día., — Saludé a todas, lo que causó que dejaran de hablar entre ellas, les miré algo desconcertada debido a la tansión que todas creaban en un espacio tan amplio, seguí mi transcurso colocándome por encima el mandil del uniforme.
Le quité importancia mientras empezaba a lavar algunos platos de la cocina, todo estaba callado y solo se escuchaban los susurros de ellas.
"Qué ambiente tan raro hay hoy", pensé, quitando de mi cabeza las ideas, centrándome en lo que estaba haciendo.
—¿Ya te enteraste de lo que pasó?, — Me dijo la pelinegra en un susurro y le miré curiosa, haciendo un pequeño gesto de rareza.
— ¿Qué sucedió?, el ambiente esta muy raro, — Dije de la misma forma y soltó un suspiro, haciendome una seña hacia el patio trasero.
Quité el jabón que tenia en las manos, sintiendo una pequeña presión en el pecho mientras caminaba junto a ella, cerrando con cuídado la puerta de la cocina.
Algo estaba mal.
— Se dice que el joven Cole salió ayer por la noche, al parecer fue de fiesta con sus amigos, alguno de ellos iba manejando, no era él por lo que escuché, pero tuvieron un accidente, — Sentí que mis oídos se aturdían, dejandola de escuchar mientras sentía un ligero mareo en el cuerpo, haciendo que mis piernas dejaran de sentirse.
— ¿Él esta bien?, — Tragué en seco y ella me miró preocupada, haciendo una mueca antes de hablar.
— Aún no se sabe, quizá lo traigan del hospital o quizá no, dicen que habia pocas probabilidades de que siguiera vivo, — Dijo y sentí las lagrímas picar mis ojos, mientras un ligero dolor en mi pecho aumentaba, haciendo que me costara trabajo respirar.
— Espero que esté bien, — Susurré y ella asintió, con un gesto de tristeza en su rostro.
Barbara era mi otra amiga en el trabajo, ella y Eliza eran las únicas que se llevaban bien contigo, de ahí en fuera todas eran algo pesadas.
.
Las horas pasaron volando y ni una señal de Cole se hacia presente, había estado aquí desde las once de la mañana y según el accidente rondaba de las dos a cinco de la mañana, estaban por ser 6 de la tarde, y yo seguía preguntandome una y otra vez cúando vendría, solte un suspiro, mirando la entrada de la casa, con la esperanza de verlo entrar con esa sonrísa tan amable y cálida.
Salí al patio trasero y miré la piscina, negando ligeramente mientras sonreía, pasando mis manos por mis brazos, recordando aquella noche que caí junto a él al agua.
Escuché un ruído proviniente de la puerta y casi corrí para asegurarme de que fuera alguna señal, me acerqué a la puerta de la cocina, poniendome de puntitas para poder mirar a la sala, haciendo una mueca mientras ví a la rubia entrar.
Lili nuevamente, bufé y negué mientras le veía mal, Barbara me miró mientras hacia una mueca de igual manera, llamandome para que ambas fueramos a ofrecerles algo.
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Habia pasado ya un rato desde que la familia Reinhart habia llegado, los cuales se habían decidido ir al ver que no habia nadie aún en la casa de los Sprouse, lo cual me llevó a saber que ellos tampoco sabían en donde estaba Cole, bufé mirando como faltaban tan solo ocho minutos para mi salida.
No sabia nada de Cole, según Eliza me habia contado que escuchó a Dylan decir que Cole estaba bien, solo que habia un pequeño detalle, ciertamente el 'pequeño detalle' me tenia muy nerviosa, no había estado poniendo tanta atención debio a que mis pensamientos y preocupaciones a Cole no me dejaban en paz.
Suspiré frustrada mientras pasaba una mano por mi cabello, escuchando la puerta principal ser abierta, mientras todos los de la casa se quedaban en total silencio.
— Camina cariño, con cuídado, amor, — Decía pacientemente la madre del pelinegro, pasé al lado de todas las chicas de servicio, incluso empujando ligeramente al guarda espaldas, quien estaba en primera fila observando a él.
Sentí que mis ojos se aguadaron al ver la escena, era Cole, mi Cole, pero tenía vendas en sus ojos.
Aquellos ojos que me hacian suspirar estaban llenos de vendas al rededor de su cabeza.
La señora Anastacia me hizo una señal y caminé rápidamente hacia ella, para escucharla con atención mientras Cole solo tomaba su mano con fuerza y caminaba lentamente, parecía un pequeño bebé aprendiendo a caminar.
— Ayudalo a subir, cielo, necesito que alguien este con él ahora, puedo pagarte más, pero necesito que estes con él esta noche, tengo papeleos que hacer acerca de todo esto, — Dijo en un tono de voz bajo, asentí, mientras ella me ponía la mano cálida de Cole sobre la mía, sintiendo como él apretaba de esta mientras con su otra mano intentaba buscar equilibrio.
— No se preocupe, no es y tampoco será nada, Señora, — Respondí mientras sentía un pequeño nudo en la garganta, mirandole unos segundos para regresar mi vista a Cole.
Tenia una angustia tan grande al verlo de esta manera, acaricié su mano con delicadeza, intentando dar una sonrísa de tranquilidad a su madre, quien se veía bastante cansada.
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alóh, ¿qué tal les pareció el capítulo?, por aquí viene lo más doloroso que a lo mejor lo imaginaban pero tal vez no de esta manera.
en fin, espero les haya gustado el capítulo. <3
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