-¡Esto es traición!- la voz potente del Tercero me hizo tensar. Estaban tan cerca de mí que el solo escucharlos hacía mi cuerpo vibrar.
-¿Ven como se acercaron a ella apenas vieron amenaza? No a ustedes, a alguien ajeno a la manada. ¿Así pretenden cuidar de este lugar? Acaban de mostrarnos sus prioridades- dijo con desdén mientras dedicaba una mala mirada.
-¡Es una de sus líderes!- habló entre dientes el Primero
Algo que robó totalmente mi atención fue el hecho de varios vampíros acercarse al padre de mi pareja, de manera protectora.
-Nena, necesito que tires a matar si en algún momento me alejo, a quien sea que se te acerque- dijo seguro mientras tomaba mis manos indicándome usar mis garras.
-Esto es traición- el Quinto dió un paso al frente y en segundos se convirtió mientras sus ropas quedaron desechas en el suelo.
-Abran los ojos, los mantuvimos seguros por años, tenemos un nuevo acuerdo con los vampíros.- habló el exlíder -Solo debemos entregarles a las humanas, juraron no venir aquí luego de eso.- todo pasó demasiado rápido, cuando lo noté el lobo blanco había arrancado la cabeza del antiguo líder mientras los demás se lanzaban sobre el grupo de más de 15 vampíros, las personas corrían con miedo y cuando dos de ellos se abalanzaron contra quien me protegía mis garras hicieron presencia por inercia.
Vi como el Primero desgarraba la garganta del primero de ellos y antes de que el otro lograra alcanzarme la mano del Sexto cual era el único que no se había convertido, lo tomó y clavó sus garras en el para luego lanzarlo al Tercero y este desmembrarlo.
El Primero volvió a su humano acercándose nuevamente a mí, veíamos a los vampíros caer decapitados en apenas segundos de que los lobos se les acercaran, pero en algún momento escuchamos los gritos de una niña, luego la notamos siendo arrastrada por un lobo negro, era aquel negro con ojos zafiros.
Quien estaba a mi lado corrió tras él y me vi sola en medio de aquel desastre, debía esconderme. Caminé hasta colocarme detrás de la tarima improvisada pero la sombra de alguien acercarse me hizo tensar.
-Sabía que no te quería- dijo seguro -¿Viste como no dudó en dejarte sola apenas notó al Séptimo?- mis dientes dolían por apretarlos. -Después de todo no es malo el acuerdo con los vampíros- escuché mi nombre ser llamado, era él. Había regresado pero su voz estaba cada vez más lejos. -Te dejaría morir, pero debes ser convertida- dijo con malicia mientras se me acercaba.
Trató de tomarme pero arañé su brazo y vi sus ojos tomar un dorado intenso antes de ir contra mí. Por instinto moví mis manos hasta cubrirme y cuando intentó golpearme realicé un movimiento con la mano hasta que mis garras tocaron su piel sensible.
Mi frenesí fue tan grande que cuando di con la carne bajo la piel de su cuello volví a realizar el movimiento que lo logró cortar y la sangre me salpicó.
Cuando fui consiente de lo que había echo aquellos ojos zafiros me miraban a lo lejos, el tumulto era aún mayor y me vi corriendo de él, porque me perseguía. Me perseguía a mí.
-¡Mierda!- chillé cuando caí, la sangre en mis rodillas y el ardor me hizo saber lo perdida que estaba. El lobo se acercaba a mi de manera amenazante pero antes de que me atacara aquel pardo saltó sobre mí y lo embistió con un fuerte golpe.
Lo escuché chillar cuando los dientes del otro se enterraron en su carne y gruñir en forma de amenaza. Ver aquello me ponía los pelos de punta, los ojos del otro estaban tan vividos que me hacían temer con solo eso, verlos.
Varios vampíros se acercaron con rapidez pero sería una estupidez para mi correr lejos del Primero, acabarían atrapándome y dañándolo si iba tras de mi. Mi alma volvió al cuerpo cuando divisé aquel lobo blanco abrirse paso entre los árboles y arrancar la cabeza de cuajo del vampiro más cercano, hizo aquello con tal facilidad que no podía parar de mirar.
El Primero continuaba mordiendo y recibiendo mordidas de aquel lobo negro hasta que los vi caer por aquel risco que conocía. Mi corazón se detuvo por un momento y corrí por inercia hasta el lugar.
No veía nada, solo el fondo y una oscuridad inminente. -¡No!- no había notado lo cerca que estaba del borde hasta que la mano del Quinto tomó la mía evitando que cayera.
-¡Él...
-Lo se- dijo -El está bien, está bien- noté al Sexto saltar como si solo fuera una cerca y algunos segundos después su voz resonó con fuerza.
-Está vivo. Apenas- aquello hizo que mis rodillas temblaran -El traidor se fue- dijo por último.
Los demás, algunos de ellos, se acercaron mientras apilaban cuerpos como si fuera paja, aquello me dio un malestar horrible que me hizo desear vomitar.
Luego noté al Sexto regresar con El Primero sobre el hombro, aquello parecía como si no pesara, pero el hombre pesa. Lo he tenido sobre mí, pesa demasiado. Lo dejó sobre el suelo y su vista fue a la mía.
-Nena- dijo con un hilo de voz -¿Ves como eres terca? Te dije que no usaras vestido.-me regañó y aquello me hizo reír. -Andas enseñando el culo- bromeó. Cosa que cambió en el instante que lo vi desplomarse contra él suelo. Y aquellos ojos hermosos cerrarse generando un enorme desespero en mí.
Muerte
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