Al día siguiente regresé a mi clínica a la hora adecuada para abrir, Sam ya estaba en el lugar.
-Hola buenos días.
-Buen día doctora Jenny, es lo mejor que obtendrá de mi.- ambas reímos.
-Anoche llegó un lobo
-¿Un lobo salvaje? ¿Quien tiene uno como mascota?- amabas esperábamos por el café en la cocina.
-No se si era mascota. Llegó solo, bueno. Al menos eso creo.
-¿No tendrá la rabia?
-Le extraje algo de sangre anoche, lo revisaré. Aún así debo llamar a Protección animal.- asintió
-Muero de hambre, no desayuné.
-Dejé algo de cena, cómela. Está en el refrigerador- tomé mi café -Voy a verlo.
Me dirigí a la jaula para verlo y estaba su plato lleno aun, también el agua.
-Eres exigente Campeón- sus ojos seguían en mi. -Pero...- a medida que me acercaba podía notar como la venda que había puesto en su pata fue removida por sus dientes.
¡Mierda! Había olvidado poner el bozal antes de irme.
Dejé mi café a un lado. -¿Me dejas verte precioso?- tendí mi mano y este posó su pata sobre este. Estaba sana.
Totalmente sana, incluso pensé que me había confundido de lugar, pero era esa.
-Sanas rápido amigo. Creo que te iras hoy entonces- la acaricié, era tranquilo y calmado.
-Oye Sam, llama a Los de protección, ya sanó, podemos dejarlo ir con ellos.- asintió
-No encontré nada en el refrigerador- um -Literalmente nada- mi ceño se frunció.
Me dirigí a este y en efecto, no había nada en el, -¿Segura no lo comiste tu?
-No, apenas puse la cafetera antes de que llegaras. ¿No habrá sido un ladrón?- negué entre risas.
-Un ladrón se comió mi cena, y organizó la cocina antes de irse sin robar.
-O te la comiste toda y solo soñaste haber dejado.
-Tiene mas sentido. Pediré el desayuno para ambas, llama a PA.
Estos se hicieron presente una hora después, fue una locura. El lobo cual hasta ahora no se había mostrado agresivo lo hizo apenas llegaron. Me miraba con tristeza con esos hermosos ojos amarillos, luego se cerraron no pudiendo luchar contra los calmantes que le suministraron.
Le colocaron bozal y los vi perderse por ls calle, sentí extraño pero espero puedan ayudarlo. No era mi responsabilidad.
-¿Que harás hoy en la noche?
-Iré a tomar algo con unos amigos. ¿Tu?
-Veré películas de vampíros en casa- esta sonrió.
-Duro con Van Helsing.
El tiempo de trabajo fue rápido ya que me mantuve ocupada la mayoría del tiempo, fue bueno de alguna manera tener tantos pacientes y lo mejor de todo es que no había ninguno de gravedad, solo chequeos de rutina o visitas por continuidad.
Me fui a casa luego de pasar por mi cena, había elegido 3 hamburguesas con la intención de desayunar con una al día siguiente, espero no comer mas.
También papas fritas y soda, acomodé todo y fui a darme un baño rápido, puse las palomitas y organicé unos dulces en mi mesa, luego regresé a la sala para buscar mi computadora.
Debía cerrar las cortinas.
Algo llamó mi atención, esos ojos amarillos y brillantes me observaban a la lejanía y me hizo estremecer.
Vivo en el 4 piso y el notarlos desde aquí me da dos opciones, la primera que es de un predador, la segunda que estoy viendo cosas.
En algún momento dejé de observarlos y estos no aparecieron más, veo cosas. Es un hecho.
Coloqué la película y comencé a comer, me encantaba el misterio, lo oculto. Sin duda es mi género favorito para ver, leer, investigar. Mi madre decía que debía ser medico forense en lugar de veterinaria pero también amos los animales. Me gusta cuidar de ellos.
En algún momento de la noche me quedé dormida, agradecí haber terminado lo que comería pues cuando desperté la mañana siguiente no había desastre.
La clínica no abría hoy por ser sábado, a menos que no sea por una emergencia con alguno de mis pacientes, así que me esperaba un día de limpieza.
Despolve, lavé ropa y acomodé. Cuando el hambre vino a mi noté que eran pasadas las las 3 así que me coloqué un abrigo sobre mi pijama y luego de tomar mis llaves salí de mi apartamento para almorzar.
Apenas había dado dos pasos cuando me encontré cara a cara con él.
Llevaba unos pantalones jeans que le quedaban de maravilla, camisa blanca por fuera del antes mencionado y zapatos bajos, su cabello corto descansaba en parte de su frente y su lindo rostro era adornado por esa majestuosa sonrisa.
-¿Que haces aquí Garret?
-Quiero hablar
-No creo que sea el momento
-Lo es, hace 3 meses me pediste un tiempo para pensar sobre nosotros. Creo que al menos merezco que termines conmigo como una adulta y no que te encierres como lo haces.
-Por eso te pedí distancia. No me entiendes- lo vi reír
-Se lo que te gusta, admiro lo que haces.
-No solo es saber lo que me gusta, no tenemos nada en común. Yo digo vampíros y tu dices Marvel. Yo quiero acampar y tu no puedes alejarte de la ciudad- froté mi frente con incomodidad. -Este no es el lugar para hablar sobre esto.
-Si esto es por lo de acampar vamos al maldito bosque y listo- reí con sorna.
-¿Por que? ¿Porque yo? ¿Porque quieres estar conmigo?
-No podemos echar 3 años de relación por la borda. Nos conocemos desde mucho antes incluso, nadie te conocerá como yo lo hago.
-Dices estar comprometido con esto. ¿Que hay de tus padres?, me conoces, claro. Pero ¿y yo? No se si te avergüenzas de mi o de ellos al no presentármelos.
-Vamos con ellos- negué
Este tomó su teléfono y lo vi marcar.
-Hola Mamá- escuchó -Si todo bien. Llamo para avisarte que llevaré a mi novia a cenar mañana- una estupida sonrisa se escapó de mis labios -Si, nos vemos, un beso.- cerró la llamada -¿Y bien?
-Bien
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