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▶36◀

Estaba de mano con mi mejor amigo, me llevó a casa gracias a Dios mamá no estaba, llorare mientras me bañaba parecía un viuda recién llegada del cementerio. Me sentía muerta. Vacia. Agradecía que Tyler siempre estuviera hay para mí. Me ayudo con la ropa y a estar decente. Me encontraba en este lugar por él. Laboulet se encontraba repleto, era un club nocturno cerca de la ciudad. Luego de que Tyler me busco dijo que necesitaba distraerme por lo que aquí estábamos. Las luces de neón cambiaban constantemente: azul, rojo, amarillo, verde. Mareaba. Las personas se movían de un lado a otro restregando sus cuerpos, el calor era tolerable. 

El bartender me sonrió coqueto pero mis ánimos eran lamentables, Tyler pidió dos copas de Vodka. Me tomé la mía, pero me hizo un gesto para que bebiera la otra, de un trago largo deje vacia la copa, con alcohol en mi sistema no me sentía tan miserable pero aún así sus ojos venían a mi mente como las veces que dormía y se apoderaba de mis sueños. Tome dos copas de tequila antes de ser arrastrada por Tyler a la pista de baile. Pasó sus manos por mi cintura pegándome a su cuerpo, me sentí tranquila al aspirar su aroma, deje reposar mi cabeza en su cuerpo, la música era ruidosa pero nosotros nos movíamos lento. 

Tres horas más tarde estaba brincando como loca con mi mejor amigo mientras cantábamos a todo pulmón Bad Girlfriend. Mi mente viajo a ese día que lo conocí: el día de su cumpleaños. Estaba muy tranquila leyendo mi libro cuando fui interrumpida por Annie para ir a su fiesta, sentí los nervios a flor de piel cuando sentí su mirada sobre mí intensa, penetrante. Nuestras manos entrelazadas, cuando por primera vez en una fiesta subí a las habitaciones. Todo comenzó con Annie.

El cuerpo de alguien me saco de mis cavilaciones. Un chico con camisa blanca, con vaqueros y de proporcionado cuerpo choco conmigo.

— Lo siento. Fue mi culpa.

— No tranquila, estaba mirando hacia otro lugar, ¿Como te llamas? —preguntó fascinado.

— Brenda.

— Alex. —dijo con animo.

La mano de Tyler en mi cintura me apartó de él, su mirada de desconfianza me intrigo. No confíes en nadie. Susurró Tyler en mi oído alejándome de él no sin antes disculparme y despedirme. Miré hacia atrás viendo al chico hablar con alguien a lo lejos, una mata de cabello rubio, brillaba por las luces. Volteé cuando miro en mi dirección. ¿Que hacia el aquí? Avise a Tyler pero para ese momento Jake había desaparecido junto con el chico. Bebía tranquilamente, viendo como Tyler bailaba con una chica.

— Es bueno verte.

Un escalofrió recorrió mi cuerpo ante esa voz. Es como el sexto sentido que tiene el cuerpo ante algo que no es bueno.

— Jake, igualmente. ¿Divirtiéndote?

Traté de sonar de lo más normal, pero algo no me gusto en el momento que vi el chico que me chocó hablando con él. Estaba deslumbrante como siempre, una chaqueta de cuerpo junto con una camisa blanca y pantalones ajustados le daban la apariencia de un modelo, su cabello rubio cayendo de manera rebelde sobre su cara cuando pasaba sus manos, como bebía de su vaso despreocupadamente, incluso con un brazo en la barra, lucía bien. Tanta perfección me asusto. 

— Si, pero me sorprende verte sola y no con tu novio.

La sola mención de Andrew me hizo acordar lo que paso, su mirada se encontraba atenta en mis movimientos, mentí de la manera más sutil.

— Esta de viaje.

Si lo se patético, pero se encogió de hombros, por lo que supuse que se la creyó.

— Bailamos. —con una sonrisa angelical me llevó a la pista de baile, nos reíamos de cualquier cosa, aunque me sentía abrumada por su cercanía. Enredó un dedo en mi cabello suelto tensando mi cuerpo. Quería irme de allí. 

Me acerqué a Tyler al ver mi rostro dejo a la chica con la que bailaba para abrasarme le dije que quería irme a casa pero de la nada apareció Jake ofreciéndose. Para no ser descortés acepte ya no habíamos tenido amenazas desde que Cleyton murió.

Mi abuelita siempre me decía que no confiara en extraños, que nada es como aparenta. Se ven caras pero no corazones. 

Recordé sus palabras en el momento que Jake me golpeó con algo fuerte en la nuca dejándome inconsciente.

▶◀

El olor a moho y sangre era repugnante, pestañeé acoplando mi vista a la oscuridad. Moví mis manos pero estaban atadas. Sentí un fuerte dolor en mi cabeza. Recordé porque me encontraba así pero el dolor era demasiado intenso como para pensar. Busqué una salida pero solo hay una pequeña ventana con barrotes que dejaban ver unos pequeños rayos de luz. Me arrastre por el frió piso, como pude mire por al ventana pero no alcanzaba. 

Un dolor en mi pierna me hizo aullar de dolor. Con la poco luz que había pude ver un gran golpe en mi muslo izquierdo. Lágrimas de impotencia brotaban al pensar que esto era culpa de la mafia.

Como una señal del cielo una voz retumbo en el lugar.

— ¿Como te sientes?

El chico lindo, atractivo, moja bragas de toda la escuela ahora lucia como un monstruo sus ojos azul mirándome con un odio intenso. Retrocedí por inercia. La luz que entraba por la puerta le daba a su figura un aspecto tenebroso. 

— ¿Qué esta pasando? —no le daría el gusto de verme derrumbarme. 

Como si nada pasara se acercó a mí de lo más tranquilo, acarició mi mejilla antes de quitarme las cadenas. Tomó mi mano y me saco de esa habitación. La luz del lugar me cegó por un momento dejándome descolocada. Pasó un extenso pasillo hasta llegar a un cuarto con un intenso olor a formaldehído en palabras comunes: Formol.

Me asustaba el chico amable que me llevaba de la mano. Le llevé la corriente buscando una manera de escapar esto no me gustaba. Mi corazón se detuvo al ver el cuerpo de una chica en una cama emanando un fuerte olor a muerto. Grité ante la descabellada imagen. 

— ¿La recuerdas Brenda? 

Su voz era sombría, fuerte, demandante exigía respuesta, pero yo pensaba en que tenia un muerto frente a mi mirándome con los ojos abiertos, atormentaba. 

— ¿Que es esto? —mi voz salio distorsionada.

Con voz calmada dijo— Te contare una historia Brenda, —lo mire cautelosa—, yo tenía una hermana era mi soporte en la vida lo único que me daba alegría, hermosa, llena de energía. Quería lo mejor para mí, me decía que estudiara y saliera adelante que con 17 años no podía quedarme estancado en la miseria. Tenía un mejor amigo, eramos inseparables, el uno para él otro, no habían engaños ni traiciones entre nosotros, nos compartíamos las chicas y luego nos reíamos por como se iban llorando. El estudiaba en una preparatoria lejos de la mía pero eso no impedía nuestro contacto, nuestras casas no quedaban lejos, conocíamos todo del otro algo que teníamos en común: no contábamos con nadie. Un día el llego diciendo que conoció a una chica dos años menor que el, me contó que la usaría y luego la dejaría como hacia con todas, con el pasar de los días lo veía distinto más cambiado, una noche nos emborrachamos y me contó que se había enamorado cuando le pregunte de quien me dijo que era la misma chica que quería usar y dejar. Me dijo que la sacaría de su vida yo lo apoye en todo momento. Una tarde llegando de la escuela escuche sollozos en la parte de arriba, subí apurado. Era mi hermana en el suelo llorando desconsoladamente, cuando me dijo lo que pasó la ira me segó completamente. ¿Sabes por que lloraba? —preguntó mirándome. Yo negué atrapada por lo que contaba —. Había sido usada y golpeada... por mi mejor amigo —en sus ojos vi un atisbo de tristeza—. Cuando lo encontré le reclamé el aceptó todo en mi cara, el muy desgraciado había utilizado a mi hermana como su forma de olvidar su enamoramiento, parecíamos perros salvajes peleando, teníamos un dicho que era "pelear hasta morir". En el momento que el saco un cuchillo venia corriendo mi hermana para detenernos, se interpuso en el medio evitando que saliera herido.

— Dios mio. —dije llevando mis manos a la boca en estado de shock. 

— El cuchillo atravesó su cuerpo, la tenia en mis brazos mientras se desangraba, pero algo dentro de mi me decía que esa no era ella que fuera a casa corriendo a abrasarla y decirle que todo estaba bien, deje el cuerpo de la chica hay tirado, el camino a casa era largo pero no me importo corrí todo lo que pude, subí a su habitación y la realidad me golpeo. Ella había ido a detenerme pero termino dando su vida por mi. Pase días sumido en el alcohol ahogando mis penas en él, no iba a la escuela y la casa era un asco. Una mañana decidido a ver al que mató a mi hermana llegué a su escuela a la hora de salida. Caminaba creyéndose un santo el solo llamaba la atención por su aspecto pero al lado de él estaba una chica de cabello ondulado, mirada iluminada y proporcionado cuerpo, las miradas no se apartaban de ellos, subió a su auto de mano con la chica, yo me encontraba en un trance quede flechado por ella. 

— Después de eso los seguí en todo momento, podía ver como ella era maltratada, ultrajada y usada, pero algo reflejaba en esa chica: quería ser libre. Ella lo ayudaba a enterrar los cuerpos que el dejaba, pertenecía a una banda de delincuentes igual que yo. Una tarde ella salio de su departamento destrozada, había sido golpeada hasta más no poder, yo mantenía mi distancia hasta que la vi caer al piso derrotada, el dolor era evidente en sus ojos. La ayude su voz quedando en mi mente. Me había propuesto venganza por la muerte de mi hermana, cuando enfrente a mi mejor amigo le hice soltar toda la verdad, descubrí que mi hermana había sido enterrada en un bosque desolado que nadie frecuentaba. Antes de matarlo, le pregunte quien lo había ayudado pero el se negó a decirme lo amenacé con su zorra una rabia imponente brotó de el, saque mi arma apuñalandolo. Todavía recuerdo claramente la última palabra que salio de sus labios antes de morir.

— ¿Cual?

— Brenda.


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