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▶33◀


Estaba terminando de armar mi maleta con las cosas necesarias el pronostico decía que haría calor, por lo que metí ropa cómoda y elegante. En una valija estaban los zapatos y en otra la ropa, guardé mis cosas personales y todo lo necesario.

Andrew: Estoy afuera.

Respire hondo antes de bajar las escaleras, me encontré a mamá a final de estas. Solo nos quedamos mirando antes de sumergirnos en un abrazo con lagrimas incluidas.

— Confió en ti, pero no quiero verte sufrir de nuevo, te quiero hija. Siempre estaré para ti.

Fueron sus palabras antes de subirme al auto con Andrew. Llegamos al Aeropuerto, enseñamos nuestros pasaportes y demás. Un jet privado nos esperaba mientras recorríamos la pista. Lo miré asombrada por lo grande que era. Nos ofrecieron champan y bocadillos. Seria un viaje un poco largo por lo que me acosté en la habitación que tenia el jet quedando dormida en el momento que arrancamos. Volar era increíble solo me había montado en un avión dos veces en mi vida y sentir esa sensación era impresionante. Los pequeños placeres de la vida.

Besos en mi cuello me despertaron de mi gran sueño. Gruñí en respuesta para quien fastidiaba. Un mordisco en mi labio inferior me sobresalto. Fui a reclamar al causante cuando me beso haciendo espabilarme ¿Como un beso inocente puede terminar tan intenso? Me senté a horcadas sintiendo su cuerpo hacer contacto con él mio.

— Detente nos escucharan.

En respuesta sostuvo mis caderas enviando electricidad al sur de mi cuerpo, me froté contra el sintiendo su fuerte respiración ante el acto. Me volteo en la cama hasta quedar encima de mí, repartió besos por mi cuerpo. En menos de un segundo mi torso estaba desnudo, el cierre de mi pantalón me advirtió de lo que venía, me alcé un poco permitiendo sacarlo. Su boca beso por encima de la tela de mis bragas un gemido escapo de mis labios ante la sensación. Posó su rostro frente a mi dejándome admirarlo. Uní mis labios con los suyos en un beso, sentía sus manos recorrer mis curvas hasta posarse en mis bragas su dedo tocó el centro de mí vagi*a disfrutando de la tortura movía sus dedos de un lado a otro. Moví mi mano hasta su miembro en el momento que lo presione introdujo sus dedos en mi zona intima, cayo mi gemido con un beso mientras entraba y salia. Relamí mis labios en el momento que tuve mi orga*smo.

— Falta poco para aterrizar. —me informo antes de besar mis labios y salir.

Jadeé en busca de aire, recosté mi cara en la almohada calmando mis sentidos. Me vestí nuevamente antes de salir y sentarme frente a él, la aeromoza me dio mis emparedados junto con el jugo que le pedí. Sentía la mirada del causante de mi estado, intente evadirla mirando por la ventana disfrutando del paisaje, era de noche pero se podían observar las luces de las ciudades. Me mordí el labio recordando lo de hace minutos. Posé mi vista en él. Me sonrió de lado.

Cuarenta minutos después estábamos en la camioneta dirigiéndonos al hotel. Las Vegas era grandioso podía mirar los enormes edificios pasar de nosotros, me sorprendió que hubieran lugares abiertos a estas horas de la noche.

Quede en shock en el momento que bajamos del auto. Un edifico gigante se posaba ante nosotros, el hotel parecía un castillo de lo gigante que era. Luces amarillas resaltaban su estructura, una gran fuente relucía a la distancia, saqué mi móvil grabando la vista mientras Andrew reía. Las enormes puertas nos dieron la bienvenida, grandes sofás estaban a un lado de nosotros, las luces amarillas dándole un estilo victoriano.

— Reservación a nombre de Andrew Williams. —informó a la recepcionista mientras esta buscaba en su computadora. Nos tendió una tarjeta.

— Disfruten su estancia en Bellagio.

Un botones llevaba nuestras maletas hasta el ascensor, presiono el botón 38 mientras se cerraban las puertas, una sonrisa dibujaba mi rostro mirando a través de los cristales. Las puertas se abrieron. El dependiente paso la tarjeta por la cerradura dejando nuestras cosas, recibió la propina y se marchó.

Sentí una manos en mi cintura y un aliento cálido en mi cuello.

— Sabía que te gustaría. 

— Gracias. Es maravilloso —besé sus labios—. Esto es gigante —brinqué sobre la cama observando un detalle importante—. Hay una sola cama.

Sin hacerme caso se empezó a desvestir, pasó su polo por encima de su cabeza, miré el cierre de su pantalón mordiendo mi labio.

— Quieres hacerlo tú. —lo fulmine con la mirada al saber su intención, me acorralo en la cama.

Hay señor dame fuerza de voluntad ante semejante hombre.

— Me voy a duchar.

Se fue al baño mientras yo armaba una barricada con las almohadas. Busque mi pijama y mis cosas en la maleta. El olor a jabón lleno el lugar. Me volteé observando al dueño de mis sueños húmedos con un toalla enrollada en su cintura y su cabello mojado goteando el piso y su cuerpo. Tomé mis cosas y me encerré en el baño calmando mis pensamientos. Lavé mi cabello, seguido de mi cuerpo, cepille mis dientes y me coloqué mi pijama. Salí observando el lugar con cautela, el estructurado cuerpo de Andrew reposaba en la cama mientras tecleaba su móvil. Camine a paso lento hasta llegar a la cama. Reacomodé mi barricada antes de acostarme. Las luces se apagaron, su brazo rodeó mi cintura. Lo quité incomoda.

— Este es mi espacio el tuyo es ese. —señale a horcadas en la cama. Su mirada me recorrió el cuerpo haciéndome tragar duro. 

Su mirada si es intimidante.

— Con esa pijama de estrellas estas más follable. —mordí mi labios al sonrojarme —si era crudo con las palabras—, sin saber que hacer me acosté pero de nuevo fui invadida con sus músculos— Eres mía y puedo tocarte cada vez que quiera —todo mi cuerpo ardió con sus palabras, recuerdos del pasado llegaron a mí—. Mañana compraremos un vestido en la noche tengo una reunión con la mafia rusa.

A la mañana siguiente compramos un hermoso vestido rojo de seda junto con tacones.

La tela roso mi cuerpo, el escoté daba una mejor vista de mis pechos, la espalda era descubierta, mi cabello caída en hondas por mi espalda de una manera elegante, me coloqué los tacones. Mi maquillaje me hacia lucir años mayor, estaba pintando mis labios cuando se posó detrás de mí. Un collar de oro rodeó mi cuello. Pasé mis manos por él. Ya lista me giré la enfrentarlo. El aliento quedo atascado en mis pulmones. Lucia un traje de Armaní negro, ajustado en los perfectos lugares dando la impresión de modelo, el color negro resaltaba sus ojos haciéndolos más feroces. Esta hermoso. Me tendió su mano que gustosa acepte.

— Compórtate esta noche, no te separes de mí y no hables con nadie.

Una limusina nos esperaba fuera para llevarnos a lugar de reunión.

▶◀

Un ostentoso hotel lleno de hombres y mujeres de alta gama saludaban a Andrew como si lo conocieran de toda la vida, en la entrada fuimos recibidos por fotógrafos. Al parecer se trataba de una fiesta de parte de un importante empresario ruso. Tomé un copa de champán. Estaba acostumbrada al dinero, pero veía esto innecesario tanto lujo para una simple fiesta. Música clásica llenaba el lugar dando un aspecto refinado.

— Querido Andrew, un gusto verte. Espero estés disfrutando de la fiesta. —un hombre regordete que rondaba los 40 años con voz calmada, saludaba a Andrew. Me he dado cuenta que no toman en cuenta a las mujeres, todos los hombres que han saludado a Andrew ni me tomaban importancia, solo murmuraban.

Machismo.

— Señor Solovióv un gusto verle. —asinto Andrew en su dirección. Bebí de mi copa mirando a otro lugar.

— Y esta bella dama —expresó en mi dirección. El cuerpo de Andrew se tenso—. Un placer conocerla Alek Solovióv.

— Brenda Calvins.

— Tenemos negocios de que hablar. —masculló Andrew. El señor asintió antes de darle una última mirada a mis pechos—. No hables con nadie. —susurro en mi oído antes de besarme he irse.

Deposite mi copa vacía en la bandeja tomando otra, si estaría aquí aburriéndome por lo menor me alcoholizaría. 

— Que hace una mujer tan bella, sola en este tipo de fiesta. —un joven muy apuesto, con cabello castaño, ojos azules y enfundado en un traje caro, me hablaba. Sus intensos ojos recorrieron mi cuerpo.

"No hables con nadie" Las palabras de Andrew llegaron a mi mente al igual que sus ojos llenos de furia. Pero si el hacia lo que quería ¿Porque yo no?

«Estas loca»

«No ahora»

— A que mala educación de mí parte soy Alik Solovióv. —sonreí ante su educación.

— Brenda Calvins. 

— Y dime Brenda ¿De donde eres? —preguntó. Tomo de su vaso, su manzana de Adán se movió al pasar el liquido por su garganta.

El chico era apuesto y estaba bueno. No era ciega.

— Los Ángeles. —respondí.

— ¿Porque sera que su apellido me suena?

— Mi madre es diseñadora de moda.

«Cierra la boca» 

— Cara Calvins, excelente modista tuve el gusto de conocerla, diseño varias prendas para mi madre.

— ¿Es su madre aficionada por la moda? —su mirada era atenta en cada movimiento que hacia.

— Efectivamente, viaja de Rusia a los Estados Unidos para cada desfile.

— ¿Es familia del señor Solovióv? 

— Si, es mi padre.

Una mano rodeo mi cintura jalandome a su cuerpo de manera posesiva.

— Alik un gustó volver a verte —sus palabras lanzaban veneno—. Veo que ya conociste a mi mujer. —casi me ahogo.

— Andrew, no sabia que esta hermosa dama te pertenecía.

Ni que fuera una propiedad, imbécil. —me provocó decirle

— Si nos disculpas debemos retirarnos. 

Fui arrastrada hacia la salida por Andrew, no entendía su mal humor no hice nada malo. La limusina estaba esperándonos, abrió la puerta para mí a tropezones entre. Un vidrio oscuro nos dio privacidad. Por instinto me asuste.

— Que demonios te dije. —mascullo con los diente apretados. Retrocedí pero me agarro subiéndome a sus muslos—. No tienes idea de lo enfermo que me sentí al verte con ese imbécil —tomo un puñado de mi cabello lastimándome—. Eres mía. 

Beso feroz mis labios hasta el punto de volverse doloroso, saboreé el sabor a alcohol.

— Suéltame Andrew. —forcejeé pero un golpeé me hizo cerrar la boca. Quede en shock. 

Me había golpeado.

— Lo siento, pequeña. —dijo besando mis labios, estaba helada.

▶◀

En el momento que llegamos al hotel me alejé lo más posible de él. Estaba impactada por su actitud solo hable con ese chico no hice nada malo. Deje caer el agua de la regadera en mi cuerpo sintiéndome un estúpida por permitir que me golpeara. Unos golpes en la puerta me alertaron mi cuerpo tembló.

— Ábreme Brenda.

— ¡Déjame sola!

— ¡Maldición, abre! —mis manos temblaban mientras tocaba la manilla—. Se trata de Tyler. —miles de pensamientos arremolinaron a mi mente. Abrí sin importarme estar desnuda.

— ¿Qué pasa con Tyler? —sus ojos recorrieron mi cuerpo, pude ver como su mirada se oscurecían, mi cuerpo ardió por su tacto. Tapé mis senos con mi brazo sintiéndome cohibida. Entró en el baño, se quitó el bóxer quedando desnudo ante mí. Tomó mi cabello con rudeza enrolló mis piernas en su cintura, el agua cayó sobre nosotros en él momento que me recostó contra los azulejos. Gemidos salían de mi boca ante el deseo. Sabía que en cualquier momento lo haríamos pero no estaba lista. Lo separe de mí en busca de aire.

— No estoy lista. —me bajó pegando su frente con la mía. Pequeñas gotas recorrían su cuerpo, su cabello alborotado por mis manos. Contuve mi deseo, pero me fue imposible al bajar la vista y ver su gran amigo. Me relamí los labios. Pero deseché esa idea.

— Cleyton golpeo a Tyler. Dijo que quería a la pequeña zorra que le robo su auto. 

— Ese cabrón le partiré la cara cuando lo vea. —soltó una risa ronca.

— Le partirás la cara. Sabes —pasó su dedo por mi labios—, yo se de algo que te puedo partir hasta llevarte al éxtasis. —introdujo su dedo en mi boca, lo chupe de lo más sucio, mientras escuchaba su pesada respiración—. Nos vamos dentro de dos horas. —salio de la ducha dejándome preocupada y encendida.

Tamborilear los dedos en el asiento del jet se había hecho mi distracción, llevábamos rato en el aire, mis pensamientos estaban torturándome no se como se encontraba Tyler. Debía a encontrar una solución.

— Te dejaré en casa al llegar a Los Ángeles —dijo Andrew—. Debo resolver este asunto.

Quería estampar su cabeza contra el vidrio.

— Yo voy contigo.

— No, te dejo en casa y no me discutas.

— Te recuerdo que yo fui la causante de este problema por lo que yo debo resolverlo, así que iré contigo. —estaba cerca de su cara pero no me importaba debía entender que hiria. Tomo un puñado de mi cabello besando mis labios agresivamente.

—No. —mascullo, dándome la espalda. 

Una hora después ya estábamos en su casa. Subí a mi habitación dejando mis maletas, me cambie a algo cómodo y practicó, amarré mi cabello en una cola alta y me puse unos zapatos bajos. Me dirigía a la cocina por algo de comer cuando escuche una voz conocida.

— ¡Tayler! —chillé brincado a su cuerpo. Con un agarre fácil me atrapo. Di un beso en su mejilla observando su rostro tenia un ojo morado y el labio y ceja roto, lágrimas arribaron a mis ojos por ser la culpable de su estado.

— Estoy bien mariposa no llores.

— Lo siento mucho. —expresé hundiendo mi cara en su cuello, su aroma me tranquilizo.

— Resolveremos esto —me bajo de su regazo para dirigirse a Andrew que veía la escena con los brazos cruzados—. Dijo que la quería verla hoy a la media noche en el desierto. —el cuerpo de Andrew se tensó —. Debe ir, sera la carnada. Espera mi llamada.

— No la llevaré a ese lugar es peligroso, buscaré un manera.

Tomó un vaso de Vodka en el mini bar. De un solo trago lo ingirió sirviéndose otro.

— Iré.

— ¡Que no joder! —no retrocedí ante su carácter.

— Iré y tu no lo impedirás —me dirigí a la puerta pero unos brazos me cargaron—. Suéltame, ¡Qué me sueltes! —chillé.

Tyler estaba conteniendo la risa mientras Andrew me tiraba en una silla.

— Llámalo dile que estarán hay.

Dos horas después estábamos en dirección al desierto seguidos por camionetas brindadas. Andrew estaba vestido con un traje mientras un hombre manejaba. Tyler iba en la camioneta de atrás. En menos de una hora la casa se había llenado de gorilas con ametralladoras, Andrew no me dejo opinar en ningún momento. Yo solo veía y callaba. Y de cierta modo prefería estar así, nunca había estado relacionada con un mafioso. Lo de hace 2 años no era nada comparado con esto. Andrew era dos años mayor que yo, no entendía que hacia en la escuela si lo suyo era la mafia. No sabía por cuanto tiempo estaríamos en esto pero mientras estuviera con Tyler podía salir adelante.

Llegamos a nuestro destino, a unos metros de nosotros se encontraban varios autos, podía divisar a Cleyton junto con un montón de criminales. Había descubierto que Tyler los conocía porque pertenecían al barrio más peligroso de Los Ángeles, eran un banda que no tenia recurso y usaban las carreras como medio para conseguir dinero y poder comprar su droga. Tenían familia pero no les importaba su vicio estaba primero. Sentía tristeza por esa mujeres que andaban con ese tipo de hombres, desgraciadamente sabía como se sentía.

— Señor es una trampa. —escuché decir a Eliot el guardia de confianza de Andrew. Intercambio unas palabras con Andrew antes de que este bajara con un arma en su cinturón tapada por su saco. Escuche una puerta cerrarse, deslumbre a Tyler saliendo de la camioneta de atrás seguido por guardaespaldas. Eliot cuidaba de mi mientras los demás se encargaban.

La luna reflejaba la sombra de la figura amenazante de Andrew que caminaba con tranquilidad hacia Cleyton dándole un aire peligroso y misterioso. El cuerpo de Cleyton tembló al ver de quien se trataba, intentó ocultarlo pero fue visible. Andrew parecía un real mafioso, lucia profesional, confiado de lo que hacia. 

Era el Rey.

Solo bastó un paso de Tyler para que ocurriera la masacré, balas iban de un lado a otro. Los hombres de Andrew dispararon en dirección a los hombre de Cleyton dejándolo sin respaldo. Tyler y Andrew corrieron a cubrirse detrás de unos contenedores mientras disparaban a quienes intentaba atacarlos. Un grito escapó de mis labios al ver que abrían la puerta de la camioneta, solo basto una bala en su cerebro para que cayera inerte en el piso manchando todo de sangre, mi cuerpo se descompuso y unas ganas de vomitar me invadieron. Eliot tomó su arma saliendo del auto, varios hombres intentaron atacarme pero no lo lograron. En el asiento delantero relucía una arma cargada, todo a mi alrededor era un coas lagrimas salieron de mis ojos al ver a Andrew herido busqué al causante con la mirada. Mi cuerpo se lleno de cólera al ver la sonrisa engreída en el rostro de Cleyton. Sin pensarlo tomé el arma, bajé del auto gritándole a Eliot que me cubriera. Sin que se diera cuenta grité a su espalda.

— Baja el arma. —miró sobre su hombro, una carcajada brotó de sus labios al verme. Pude ver a Andrew enojado pero no me importaba.

— Pequeña zorra, ¿Donde esta mi auto? Baja eso te harás daño. —sonreí maliciosamente.

— Esto es por Tyler, imbécil. —escuché el cañón disparar pero nunca vi el humo salir. Un dolor en mi brazo, me hizo protestar.

Andrew lo había matado. Solté el arma al ver lo que iba a hacer, iba a matarlo. Quería matarlo.

Un jalón en mi cabello me hizo reaccionar. 

— Te dije que no salieras del auto. —lagrimas caían por mis mejillas.

— Lo iba a matar. —balbuceé. Un sonrisa malévola dibujó su rostro. Me soltó de un empujón dejándome caer en el asiento. 

— Hay maldad en tu cuerpo, cariño. Acéptalo. 

— Tu eres el monstruo, no yo.

— No empieces algo que perderás.

Al llegar a casa, me ocupe de curar su herida fue un rocé de bala pero igual necesito sutura. 

Luego de ese acontecimiento todo se volvió tranquilidad para los demás, porque yo debía lidiar con la escuela, los cambios de humor de Andrew y sus estúpidas fiestas.



▶◀


Hola, hola. ¿Un nuevo capitulo en tan poco tiempo? Sii.

Ya estamos llegando al final de la historia, ya estoy editando los últimos capítulos y probablemente en lo que resta de semana los valla subiendo, estoy muy emociona y triste pero valió la pena.

Tengo nuevos proyectos en camino (inserte carita pervertida), ya les avisare de que trata.

Buenas noches, días o tardes. 

Un beso gigante.

Buuu.


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