▶29◀
[Escuchen la canción cuando avise]
Tres meses han transcurrido desde que volví a casa, y dos desde que cambie cosas en mi vida.
He experimentado muchas cosas en estos meses, nos encontramos a 29 de septiembre, se acercan los días festivos. Juntos con ellos el Día de Halloween. A las del comité de la escuela se les ocurrió la maravillosa idea de hacer un fiesta, tengo intenciones de ir pero es dentro de un mes y necesito un disfraz. La escuela sigue igual llena de víboras que no tienen nada que hacer con sus vidas, el dinero no le es suficiente.
¿Recuerdan que prometí hacer sonreír a mamá por ella, por mí? Pues también le he dado sustos de muerte ja, en estos meses he hecho desde salto en bungee hasta paracaidismo y en todas esas locuras me acompañaban mi madre, imaginen su cara cuando vio el vacío, fue épico. Pero hay algo que todavía no hago y esa es la razón por la que estoy en este momento tocando la puerta de mi mejor amigo.
— ¿Maldición Brenda ya no puedo dormir tranquilo?
Tragué en seco al verlo sin camisa y con un mono de chándal colgando de su cintura. Pasé de largo hasta llegar a su habitación donde había cosas que ni quiero decir.
— Disculpa el desorden y las... cosas —emití un sonido con mi boca en señal de respuesta. Sonrió como quien no rompe un plato—. ¿Y qué haces aquí a estas horas? Ya es tarde.
— Pues... —me paseé por la habitación para hacer drama. Supe que se estresaba por su tic con el pie—. Quiero que me lleves a las carreras. —solté. La habitación se sumió en un silencio sepulcral.
Por un momento creí que Tyler dejó de respirar, pero solo estaba sumido en su mente, sus recuerdos.
— No. —su voz reflejaba indecisión y muy en el fondo miedo. Lo mire suplicante.
— ¿Por qué?
— Que pregunta es esa Brenda, vienes a mi casa a decirme que te lleve a las carreras ¿Sabes lo estúpido que suena eso?
— Tyler no... —no hablé por que continuo.
— Tú —me apunto—. Sabes perfectamente como son esas carreras clandestinas, ¡Me sacas de esa mierda para luego tu entrar en ellas! No soy capaz de hacer eso. —expresó tomando mi rostro. Miré sus hermosos ojos deleitándome por ellos.
— No va a pasarnos nada. Confía en mí y si tu no me llevas buscare las maneras de ir. —resoplo.
— Has cambiado tanto desde que saliste del hospital. —susurró.
— Quiero volver a ser como antes.
— Me doy cuenta. —expresó alejándose en busca de ropa.
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[Escuchar ahora con el volumen alto]
Nos tomo veinte minutos llegar a las afuera de la ciudad, según Tyler hay se realizaban para que la policía no los descubriera. Lo que eran carreteras se convirtió en arena cuantos más nos alejábamos de la ciudad a la distancia se podía divisar unas luces. Ya más de cerca pude ver una extensa vía con curvas peligrosas. Según lo que Tyler me había explicado el lugar donde estábamos iba a ser para una construcción para conectar con la ciudad pero por falta de recursos dejaron el trabajo a medias.
El nombre "Carreras clandestinas" o "Carreras peligrosas" le sentaba de maravilla a lo que tenia en frente, era como las escenas de Rápidos y Furiosos pero más realistas, chicas con ropas diminutas se paseaban de un lado a otro con tragos, autos de todos los modelos se estacionaban en líneas hombres de 30 o chicos de 19 años reposaban en ellos con gatas a los costados. El ruido de las voces y música se mezclaban dándole al lugar ese tono fiestero pero peligroso. En la carretera se veía el humo de los autos al arrancar. Al momento de bajarnos de mi auto algunos nos miraron y otros ni pendiente, creó que se les hacia normal ver tantos rostros. Mi mejor amigo en ningún momento me soltó la mano mientras me daba instrucciones de como actuar, según el en este lugar por la mínima cosa discutían o se retaban. Mi intención en todo momento fue ver que era lo que llamaban Carreras clandestinas nunca quise competir aunque era buena con los autos según mi madre lo llevó en la sangre. A unos metros de donde estábamos parados observe a un hombre que no pasaba los 40 años apoyado en un Camaro amarillo, tenia el cabello hasta los hombros con ropa negra y chaqueta de cuero dándole un aire punk y rockero, esta con un chica linda bebiendo y riendo.
— No mires a alguien por mucho tiempo.
Me recordó Tyler observando a su alrededor a la defensiva, su presencia emanaba rudeza y poder, nadie se metería con el en su sano juicio, inevitablemente mi mirada se posó en el mismo hombre como si la mirada le pesara me observó, me demostré indiferente aunque estaba asustada por dentro, vi como apartaba a la chica de un manotazo haciendo que ella lo insultara sin darle importancia dio largos pasos hasta quedar en frente de nosotros.
— Vaya vaya pero que a quien tenemos aquí el gran Tyler Collins. —su voz daba miedo era rasposa y demandante. Tyler a mi lado se tenso haciendo de su agarre más fuerte, lastimaba pero callé.
— Cleyton —me sorprendió lo fría que salio su voz al responder. Su mirada asesina lo hacia ver peligroso—. Sigues igual, un simple rata de alcantarilla. —abrí los ojos ante las palabras que uso Tyler ¿No se suponía que no debía hablar con nadie? Pues el insultaba.
La sonrisa de hombre se amplio dándole un aspecto malévolo.
— Sigues igual de crecido, creyendo que el mundo es tuyo tan patético. Dime sigue consumiendo, te puedo dar un poco si quieres.
La sangre en mi cuerpo hirvió al escuchar eso, ese imbécil no sabe con quien se metió.
— Te puede llevar toda tu mierda lejos de aquí. —mascullé. Prendió un cigarrillo seguido de llevárselo a la boca. Me escrutó el cuerpo mientras se le formaba una sonrisa en el rostro.
Viejo asqueroso.
— La guardería no es aquí niña.
— La casa de reposo tampoco. —su mirada de odio me basto para sonreír.
— Tu perra tiene agallas. —expresó a Tyler.
No le dio tiempo de darle la última calada a su cigarrillo cuando mi mano impacto en su rostro, algunos nos miraron sorprendidos, pero no me importaba odiaba que se expresaran así de mí.
Vi como levantó su puño en dirección a mi cara inmediatamente la mano de Tyler quedo a centímetros de mis ojos, con su mano detuvo el golpe que venia hacia mi. Le agradecí mentalmente por eso. Escuché gruñidos y groserías antes de que Tyler terminara en el suelo repartiendo golpes. Estaba sorprendida, la música se detuvo escuchándose solo los golpes secos y los gritos de las personas que apoyaban a Cleyton. Con la ira brotando en mi sistema tomé al tal Cleyton de los cabellos levantándolo de un tirón. Los gritos de protesta no faltaron, tenia intenciones de golpearme pero la sorpresa era evidente en su rostro hasta yo me sorprendí por la fuerza.
— ¿Quieres resolver estos a los golpes o como debe ser? —pregunté retadora.
Escupió la sangre de su boca pasándose la manga de su chaqueta para quitar los restos, se le veía el pómulo derecho rojo y cortes en el labio y la ceja.
Mi mejor amigo le rompió la cara. —expresé orgullosa a mis adentros.
— ¿Quieres una carrera pequeña golfa? —contuve las ganas de golpearlo, observe a Tyler detrás de su espalda mirando suplicante, pero no había vuelta atrás.
— Si.
— Hagamos esto más interesante —su lengua se arrastro por su boca. Que asco—. Si tú ganas te quedas con mi auto —espere el resto—. Si yo gano —me sonrió de lado—, te llevó conmigo y me quedo tu auto.
— En tu puta vida la tendrás. —expresó Tyler dándole frente, pero yo me metí en esto y lo resolveré. Tomé su mano haciendo que me mirara, su hermoso rostro tenía un golpe en la ceja y labio junto con un morado en el pómulo.
— Tranquilo —susurré en su oído. Sentí que se estremeció—. Echó es un trato.
Levanté mi mano y barbilla, su gran brazo me atrajo a su cuerpo haciendo que forcejeara.
— Te haré gritar, preciosa. —me dijo al oído ante de ir a su auto.
Mi respiración era dificultosa pero debía controlarme. Abracé a mi mejor amigo, me tomó por sorpresa el beso que me dio a la orilla de mis labios. El momento pensé.
Arranqué el motor para posicionarme en la línea de carrera. Rece a Dios, a los Santos, a la Virgen Maria, al Santo Pomelo, a papá y todos los Dioses. Sentía que esto saldría mal. Mamá me caería a madrasos antes de arrancar si me viera. Me imaginé en mi ataúd con rosas a mi alrededor. Ya valí. Si salía victoriosa no pasaba nada, si perdía terminaría con un viejo verde, sin un auto y con mamá cayéndome a coñazos. La primera opción era más tentadora.
«Si eres dramática»
Una voz resonó en mi mente la misma de cuando algo saldría mal.
— ¿Están listos? —preguntó la chica de los banderines. Presione el acelerador en respuesta.
Miré a mi izquierda donde estaba un Cleyton sonriente. Lo ignoré poniendo atención a frente. Solo debía llegar a el otro extremo luego de pasar una curva. Suena fácil, sino fuera por que la mayoría de los autos terminaba dando vueltas en el aire. Me abroché el cinturón de seguridad.
—En sus marcas...
Tu puedes.
— Listos...
Hazlo por ti, demuestra que eres invencible.
Super Sayayin ¿Entonces?
— ¡Fuera!
No respondí a mis pensamientos, en el momentos que arranqué a toda velocidad mi auto dejando el polvo por mi rápida salida.
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Fin.
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Se la creyeron jajaja. Se puso buena la vaina.
¿Que les pareció? ¿Todo da vueltas locas no? jaja. ¿Fue buena la decisión de Brenda?
Esperó les gustara, ya estamos cerca del desenlace de la historia, gracias por el apoyo.
Se les quiere babys.
ADELANTO
"— Esa es mi habitación —señalo una puerta al final del pasillo, me dio paso a lo que era mi habitación."
- Pris.
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