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▶23◀


Mientras subíamos las escaleras, se podían escuchar ruidos extraños, y me percate de algo que no había notado antes, la casa estaba sola. Respire hondo, de un segundo a otro me sentía mareada, algo no estaba bien podía sentirlo por el nudo que se formaba en mi pecho o lo seca que se encontraba mi boca, vi a el Ángel tratando de buscar ayuda pero el solo seguía caminando con una sonrisa malévola en su rostro como si fuera a hacer la mejor broma.

Nos detuvimos en una puerta blanca, la conocía muy bien era la habitación de Annie, los gritos eran provenientes de hay o mejor dicho gemidos. Trague duro, provocando que mi garganta doliera, el Ángel me tomo la muñeca y me prepare mentalmente, no se porque pero sentía la necesidad de hacerlo, cerré los ojos y atravesamos la puerta. No quería ver a Annie teniendo relaciones me negaba a eso.

— Abre los ojos.

Tres palabras fueron necesarias para que mi cuerpo reaccionara, como si tuvieran vida propia, su voz era demandante, y mentiría si dijera que eso no me prendio. Pero todas esas sensaciones desaparecieron al ver lo que tenía enfrente.

Como anteriormente dije Annie si estaba teniendo relaciones, eso no era nada porque ya había escuchado un montón de veces sus experiencias, lo que sí me afectó. Me cayó como un balde de agua fría fue ver con quien lo estaba haciendo, Andrew Williams.

Por fin Annie Brows estaba cumpliendo su sueño, se estaba acostando con el chico que me provocó tantos sueños, el que me acelera el pulso solo con imaginarlo, el que hacía que duraba horas hablando con Tyler para conocerlo. Viendo ese episodio me di cuenta de que por más que lo negara, por más que me dijera a mi misma que no sentía nada, Andrew Williams me tenía atrapada.

Si había algo peor que estar entre la vida y la muerte, era ver al chico que te gusta acostándose con otra y más si esa era tu mejor amiga. Lo único que resonaba en la habitación eran los desenfrenados gritos y gemidos de Annie, el contacto de piel con piel cuando Andrew se hundía en ella, sus respiraciones agitadas, y como si fuera una especie de tortura para mi misma me quedé ahí con los pies anclados al piso, con lágrimas brotando de mis ojos, viendo como los dos llegaban al orgasmo... juntos.

Eso era definitivamente algo que se quedaría en mi memoria. Ya agotados por su magnífico acto se dejaron caer boca arriba en la cama, tratando de normalizar sus respiraciones, Annie con una sonrisa estúpida en el rostro y Andrew con los ojos cerrados.

— Eso ha sido maravilloso. —expresó Annie entre jadeos.

— Uju. —fue lo único que dijo Andrew.

— En tu cara Brenda. —susurró la perra de Annie.

Y como una cachetada ficticia lo entendí, ella lo hizo por ¿Venganza? Mi ira salió a flote.

— ¡¡¡Eres una maldita perra!!!

Intente abalanzarme sobre ella pero una mano en mi cintura me detuvo, con lágrimas en los ojos y con una rabia intensa me volte enfrentando al culpable de esto.

— ¡Tú! —señale—. Tu eres el culpable de esto, ¿Porque me hiciste ver eso? ¿POR QUÉ? —pregunte golpeando su pecho por todo lo que sentía, él era el responsable de yo haber visto esa escena, él me trajo hasta acá—. ¿Sabes todo lo que me dolió ver eso? —inquirí abatida, sin fuerza me deje caer en el piso, derrotada.

Lloré hasta quedarme sin lágrimas, botando todo lo que sentía en pequeñas gotas saladas. Todo a mi alrededor estaba tranquilo, omitiendo que a un lado tenía a la estupida de Annie con Andrew en su cama. El mundo daba vueltas, me sentía pesada. Lo único que escuche antes de perder la conciencia fue el reclamo de Andrew.

— ¿¡Brenda tuvo un accidente!?

Desperté por un olor particular que solo podía desprender una persona, ese olor a azufre y muerte con una extraña combinación a menta solo podía pertenecer alguien que me había hecho pasar uno de los peores momentos.

Estaba sobre algo cómodo y suave, me incorporé de golpe asustada, los recuerdos me azotaron causandome un fuerte dolor de cabeza, el día del accidente, mamá golpeada, el auto colisionando contra un árbol, yo muerta.

— ¡¡¡No!!!

Exclamé asustada.

Abrí los ojos buscando donde me encontraba, esta no era mi habitación, ni la casa del mundo de los muertos, ¿Donde estoy?

— Sigues teniendo pesadillas con el accidente.

Más que una pregunta sonó como afirmación, en la esquina de la habitación se encontraba el Ángel, inspeccionando detalladamente mi cuerpo, tenía su mirada en mis piernas desnudas, pero al hablar me miró a los ojos.

— ¿Como sabes eso?

— Vi tu sueño.

— ¿Como viste mi sueño?

— Lo se todo.

— ¿Como sab...

— ¡Quieres cerrar la boca por un momento! —me ordenó, quedé pasmada, no esperaba eso. Se veía enojado, solo así pude detallar que su rostro se contrajo, sus iris se oscurecían y en su espalda sobre salían ¿Alas?—. Aquí lo importante es porque no me habías dicho que te quedaban dos días para tomar una decisión.

— ¿¡Qué!? Me quedaban tres días. —exclamé desesperada.

— Pues ahora te quedan dos, pequeña. Y debes tomar un decisión a menos que quieras pertenecerme. —contestó tranquilo. Tenía una sonrisa malévola, pero sexi, que le daba un aire oscuro a todo su cuerpo.

Ignoré eso y me senté en posición de indio.

— ¿Qué me pasó? —inquirí tratando de calmarme.

— Te desmayaste, intente despertarte pero es como si te hubieras sumido en una especie de sueño en el cual solo mandaban tus pensamientos, al ver que no despertabas no tuve otra opción que traer a mi casa y cuidar de tí, intenté dormir pero tus pensamientos no me dejaban.

Quedé impresionada, no me esperaba eso, me sentí feliz de que se preocupara por mi, pero luego recordé lo que me hizo y se me pasó.

— ¿Por qué me hiciste ver eso? —pregunté con los ojos llorosos al recordarlo, el sabia a lo que me refería.

Desvió su mirada.

— Debías sentirte atraída por tu vida humana, estas formando parte de este mundo y no es tu hora, pero no tenía en cuenta que te quedaban tres días. —me miró con ese hermoso color dorado, provocando corrientes eléctricas en mi cuerpo.

— Ah.

Fue la única palabra que logre articular, me dio una sonrisa lasciva y se acercó a mí, por instinto, retrocedi gracias que la cama era gigante si no caería al piso. En menos de un pestañeo ya estaba encima de mi acorralandome solté un grito por la sorpresa y lo mire.

¿Porque sentía una ganas inmensas de besarlo?

«Es algo que ni yo mismo se»

Abrí la boca dejando escapar un ligero suspiro, todavía no me acostumbraba a que estuviera en mi mente.

«Ni yo me acostumbro a que tú estés en la mía»

«Carajo»

Me sonrió sin despegar los labios y se separo de mi, hice un puchero pero no lo noto pues me había dado la espalda dirigiéndose supongo a la salida.

— Vístete, tengo que mostrarte algo.

Dicho esto se marchó dejándome sola y fue ahí cuando sentí frío mire mi cuerpo y estaba en ropa interior, me sonroje y por instinto recordé lo de hace segundo, había algo bueno. Todavía seguía teniendo sentimientos.

Ya cambiada me permití observar el lugar donde me encontraba, y debo decir que era maravilloso, era un habitación grande, con una cama gigante y con paredes de color crema pero si veía al techo no encontrarias muros si no estrellas. Era una especie de vidrio que te permitía ver el cielo, era de noche, quiere decir que me queda poco tiempo.

Me diriji a la misma puerta por donde había salido el Ángel no sin antes arreglar mi cabello, y salí al pasillo. Dios esta casa era más grande que la mía.

Mamá.

Debo ver como se encuentra. Recorrí el extenso pasillo hasta que llegue a la sala y me sorprendí al ver al Ángel muy tranquilo sentado en unos costosos muebles leyendo y bebiendo ¿Whisky?

¿Eso era posible?

— Pues si me ves haciéndolo es porque sí.

Ignoré su comentario y me senté enfrente de él, no tenía nada que hacer así que tomé una copa, el sabor amargo paso por mi garganta refrescandola, tragué aliviando el sabor, me crucé de piernas y mire lo que tenía en frente.

La verdad no me había permitido ver detalladamente al Ángel de la muerte pero estando ahí sentado tan tranquilo, relajado bebiendo de su vaso, lo hacía parecer incluso normal, no un ser superior, sino un chico común en un lindo lugar, pero nada aquí era normal, porque estábamos en medio del mundo de los muertos y él era su Rey.

Definitivamente mi vida se ha vuelto un completo caos desde ese accidente, ¿Enserio quería volver? Si lo hacía no sabía ¿Cómo trataria a Annie? Por qué se supone que ella no me vio en el hospital, ni cuando estaba haciendo sus cosas con Andrew, pero y Tyler ¿Iba a dejar a mi mejor amigo solo? ¿Y mamá y papá?

— ¿Estas lista? —estaba tan perdida en mis pensamientos que no me fije que me hablaban.

— ¿Perdón? —cuestione.

— Si te perdono. —lo mire con los ojos entrecerrados.

¿Me está tomando el pelo?

— ¿Estás lista para irnos? —repitio divertido.

Refunfuñe y asentí.

Se levantó de su asiento elegantemente, dejo su libro y su copa en una mesita que tenía al lado me pidió la mano y se la ofrecí.

No para lo que piensan, mal pensadas.

Me miró a los ojos y desaparecimos. En un pestañeo ya nos encontrábamos en otro lugar, trate de salir de mi embelesamiento pero su mirada era tan intensa que era incapaz de romperla estando a centímetros, pero el ruido de máquinas nos hizo reaccionar —bueno a mi— Me solté de su agarre, carraspee mi garganta y me fije el lugar donde estábamos.

Paredes blancas sombrías, olor a muerte, pasillos largos. El hospital.

Sabía a dónde nos dirigimos, ¿Recuerdan la última vez que estuve aquí? Fue gracias a la visita de Annie, esa fue la última vez que estuve en esa habitación y solo me quede parada en la puerta, aun no tengo el valor suficiente para verme a mi misma.

El Angel solo empezó a caminar y como varias veces solo lo segui, abundaba un silencio incómodo en el cual no sabes que hacer ni que decir, me detuve bruscamente al ver la puerta con el cartel  "Personal Autorizado"  él lo notó me dio un asentimiento de cabeza y la abrió, recordaba el pasillo a la perfección dos habitaciones a la derecha me encontraba yo. Y en efecto era así no quería mirar pero lo hice al ver a mi mejor en el sofá al lado de mi cama con mis dedos entre sus manos llorando.

Esa escena me partía el corazón —que se supone tenía— en dos. La última vez que lo vi así fue hace 5 años cuando sus padres pensaban divorciarse, gracias a Dios no lo hicieron y arreglaron todo, pero desde ese día no lo había visto tan destrozado.

— Ty. —dije colocando mi mano en el vidrio y con las lágrimas al borde de salir.

En ese momento sabía una cosa mi mejor amigo me hacía valiente, porque gracias a él yo misma atravesé la puerta de esa habitación y me senté en el borde del sofá, observando su hermoso rostro cubierto de lágrimas, sus ojos rojos y sus pestañas empañadas por ellas, lo hacían ver vulnerable, el mismo chico que se prometió ocultar lo estaba dejando salir... por mí. Sin poder evitarlo yo tambien llore y lo abracé, un escalofrio le recorrio el cuerpo haciendo que temblara, inconscientemente deje escapar una sonrisa, sentí un mirada penetrante logrando que sintiera calor quemándome justo donde miraban. Mis labios. Miré al Ángel que se encontraba de pie en la entrada de la habitación mirando la escena sin expresión alguna ¿Acaso no tenia sentimientos?

— Brenda. —el susurro de Tyler me hizo mirarlo, tenía los ojos iluminados, viendo en todos los rincones de la habitación.

Le di un beso en la mejilla, provocando que él sonriera, me encantaba su sonrisa.

— Sí Ty soy yo.

Pero como todo lo bueno se acaba el momento fue interrumpido. Creí que sería una enfermera o un doctor debido a la hora, pero era todo lo contrario. Era Andrew, se encontraba a medio entrar, es como si su cuerpo no fuera capaz de asimilar lo que veía, se quedó mirando mi cuepo, que por lo menos ya no tenia moretones, pero aún así se encontraba horrible, no tenía color, estaba inexpresivo, le faltaba todo, pero más que nada le faltaba vida.

Cerró la puerta a su espalda y corrió a abrazar a su amigo, Ty se levantó apresurado y sin dudarlo lo abrazó, sí que se querían.

— La extraño tanto. —fue lo único que logró articular Tyler entre sollozos.

La escena conmovia a cualquiera que la viera.

— ¿Porque no me lo dijiste? —inquirio Andrew demandante, su presencia intimidaba, a mi todavia me hacía encogerme y eso que no me veía.

— ¿Creí que no querías saber de ella? —le respondió Tyler sorprendido.

Andrew se separó de Tyler y se acercó a donde yo estaba, se sentó en el mismo lugar donde estaba Ty hace minutos, se veía perdido en sus pensamientos, era una especie de momento intimo en el que solo estaban ellos dos, pero lo que no sabían es que tenían a dos almas viendo todo, el Ángel miraba detenidamente todos los movimientos que hacía Andrew, me sentí triste al ver que no le respondía a Tyler y recordé que ayer se estaba revolcando con Annie, con ganas de marcharme de allí, empecé a caminar en dirección a la salida pero su voz me detuvo.

— Ella es la única que ha tenido el valor de encararme, es la causante de mis pesadillas y sueños, no se que demonios me ocasionaba esta chica, pero me traia loco, dure un puto mes sin saber de ella —expresó con rabia—. Me vengo enterando ayer por la zorra de su amiga que había tenido un accidente, creí que no quería ir a clases o trataba de evitarme, nunca pensé que estaba aquí y tú —miró a Tyler—, no me dijiste nada, ahora entiendo tu faltas a clases, tus cambios de humor, incluso peleaste con tu novia. Todo por Brenda.

Tyler tenía una mirada inquietante, se rasco la nuca y carraspeo la garganta. Ocultaba algo. Lo conocía demasiado como para no darme cuenta.

— ¿Qué ocultas Tyler? —cuestiono Andrew mirándolo serio.

Al parecer el tambien lo conocía bastante.

Tyler suspiro abatido y se secó las lágrimas que le resbalaban aun.

— No soy nadie sin Brenda, me verás fuerte y valiente, me creerán invencible, me verán sonriente, sere el mejor de clases, con unos padres que arreglan sus problemas en la cama, el mejor del equipo de fútbol, bueno en la cama para las chicas, pero la verdad es y siempre será que sin Brenda, sin esa chica malhumorada, valiente, quisquillosa, sin la chica que le encanta el chocolate y me pide helado siempre, sin la que le encantan los autos que tengo por que los compró pensando en ella, solo porque sí joder ¡Solo pienso en ella! —suspiro—. Sin Brenda Calvins no soy nadie, la amo, es mi mejor amiga y si ella no regresa no se que sera de mí, te tengo a ti y a Emma, pero sin Brenda mi vida no tiene sentido —sollozo—. Me voy a hundir en la misma mierda de la cual ella me sacó.

A este punto parecía un río de tanto llorar, oír la palabras de mi mejor amigo me dieron mucho que pensar, ¿Estaba haciendo lo correcto?, ¿Como reaccionarian ellos si despertara en este momento? ¿Se sorprenderán?

Espera estoy pensando en volver, ¿Voy a volver? Si vuelvo todo sería distinto, Tyler se alegraría al igual que mi madre, Andrew ni idea y Annie era un caso pendiente. Debía demostrarles al resto de las personas quien soy, debia darles cosas interesante de qué hablar no toda esa mierda que se inventan. Si regresaba iba a ser la Brenda Calvins de antes, pero en una versión mejorada. Cumpliría lo que tenia pensado antes del accidente. Voy a volver. Pero antes debo despedirme de papá.

Tome una decisión y voy a cumplirla.

Me concentré, pensé a dónde quería ir y después de dos intentos aparecí donde deseaba. El mundo de los muertos. Busqué a papá, en los lugares donde se podía encontrar, pero nada ¿Dónde podía estar mi padre? Ya rendida y cansada por tanto caminar me diriji a mi casita, fuí a abrir la puerta cuando sentí la misma sacudida de hace dos dias, me incorpore normalizando mi respiración y me voltee, supongo que por instinto,los cuales no fallaron. Hay estaba él en todo su esplendor, con su cabello dorado alborotado, sus ojos profundos, su estructurado cuerpo, su presencia gritandote "Alejate" pero en mi caso lo menos que quería era alejarme. Nos quedamos detallandonos por unos minutos hasta que el rompió el tranquilo silencio.

— Tomaste una decisión.

Me relamí los labios antes de responder, acto que el no paso desapercibido.

— Sí.

— Bien, paso por tí mañana antes de que se te agote el tiempo.

Quede sorprendida.

— ¿Es una especie de cita angelito? —wow ¿Cuando me volví tan atrevida?

Sonrió lascivo.

— Tomalo como quieras.

Y así desapareció, dejándome sola en medio de la noche, frente a mi casa.

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Capitulo largo mis amores como prometí. Espero les guste.

Atrapada se encuentra en un concurso, me encantaria que fueramos más, poco a poco. De todas formas gracias por el apoyo.

Dejen sus votos y comentarios.




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