Anécdota 106
Anécdota de @ari_890
Cuando yo tenía alrededor de doce años, mi hermana mayor estaba por cumplir quince años. Ella tiene familia en un pueblo de mi estado, y digo "tiene", porque no tenemos el mismo padre. El caso es que faltando dos semanas para su fiesta, fuimos a dicho pueblo a invitarlos.
Ya habíamos ido un par de veces antes y la verdad es que había sido muy ameno todo. Por ese entonces yo le gustaba a un primo de mi hermana. Yo lo sabía debido a sus hermanas; el niño jamás me lo había dicho a la cara. Lo cierto es que él no me interesaba ni me interesa.
El punto es que uno de esos días, me metí a bañar sin tener la mínima idea de lo que se avecinaba. Las cosas iban bien, o eso creía yo. Pobre ingenua.
Al terminar la ducha me dirigí a una recámara para vestirme. Sucede que el pueblo donde nos encontrábamos era muy pequeño y las casas, en su mayoría, humildes. La habitación a donde yo había decidido entrar tenía por puerta una ligera cortina.
Fui muy tonta, para qué negarlo. No dije a mis hermanas que vigilaran la cortina. En fin, salí de bañarme, entré a la recámara y me quité la toalla de baño. Busqué mi ropa y demás. Cabe mencionar que yo estaba menstruando, así que justo en ese momento estaba colocando una toalla femenina en mis panties. Estaba completamente desnuda, de cara a la cortina. Error.
En ese momento, el chico que gustaba de mí recorrió la cortina y me vio. Él bajo el dintel de la puerta, yo en pleno acomodo de toalla, y mi dignidad por allá, de brazos cruzadas mirándonos desde una esquina.
Fueron apenas unos segundos. Para cuando la vergüenza se me vino encima, él ya había cerrado la cortina de un tirón y se había ido volando a la sala.
Yo me quedé en mi posición inicial, queriendo que la tierra me tragara y me escupiera siendo otra persona. Ya que no me quedaba de otra, terminé de ponerme la ropa y salí a sentarme a la sala.
Mi mamá había llevado la cámara con nosotros al pueblo, y yo, para distraerme de lo que acababa de suceder, me puse a ver las fotos de mi salida de la primaria, que había sido pocos días antes. Al poco tiempo todos se acercaron a ver las fotos conmigo, incluido el chico mirón. Otro momento de vergüenza.
Hasta la fecha, él aún me habla por Messenger. Intenta cosas que yo no quiero, así que soy cortante o no respondo. Dejo que sus "Hola, bebé", "Hola, bella", se acumulen en el chat de manera infinita.
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