Anécdota 104
Anécdota de @mcsauf
De todas las chicas que conozco, soy la única suertuda —nótese el sarcasmo— a la que siempre visita el jodido de Andrés cuando hay fiestas, con o sin piscina. Pareciera que es a propósito... imagino que Andrés recorre un calendario con el dedo y dice... Hmm, esta vez quiero divertirme. Creo que agendaré mis vuelos para cada fiesta y salida que tenga esta chica.
Vamos al grano remontándonos al verano pasado. Había ido a la playa con algunas amigas y, como la mala suerte me persigue, Andrés venía conmigo. Aunque él por lo regular se espanta con el agua, ese día había decidido ponerme una toalla higiénica con todo y bikini, sólo por si las dudas.
El ambiente era tranquilo. Arena caliente, viento salado y el sol brillante. Nada más me faltaba tener junto a mi camastro, a un hombre musculoso abanicándome. Como eso no iba a ser posible, preferí meterme al mar para espantar un poco el calor.
Todo iba de maravilla; las olas no eran muy altas ni había cosas viscosas rozándome las piernas. Mi error fue deducir que el oleaje seguiría igual de tranquilo para una chica con una suerte como la mía.
Fue entonces que, el agua me golpeó por detrás y lo único que pude pensar fue que hasta ahí había llegado mi existencia. Todo se volvió una imagen borrosa de burbujas y extremidades arremolinándose contra el suelo marino. El agua salada se me metió hasta el cerebro y quién sabe a qué otros lugares más. El caso es que cuando me incorporé, golpeada y confundida, no sentí la toalla allí abajo, cubriendo mi cueva de las mil maravillas.
Removí el agua con atención, miré a todas partes e incluso pensé en sumergirme a buscarla. En ese momento vi un pescado ondeándose sobre el agua, pero cuando me acerqué con los ojos entrecerrados, caí en la cuenta de que, era mi toalla extraviada.
Con rapidez magistral la sumergí y me encargué de enterrarla bajo capas y capas de arena como pude. Dudo que hoy en día siga ahí... quizás el mismo oleaje la trajo a flote y algún otro despistado se acercó creyendo que era un pez muerto... y ensangrentado.
N/A: Andsig4 no está muerta, ni excesivamente ocupada, solamente atraviesa un particular desgane para sentarse delante de la computadora. Se le notificará en caso de cualquier cambio. Para más información, llame al 01800 o al número que aparece en pantalla. Gracias.
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