Capitulo 5: Dejalo ser
Cuatro días después
Los días pasan con tranquilidad, o al menos así es del todo. Aunque suene mal decirlo, pero, sigo ignorando a Paul, y seguiré.
Hice la rutina mañanera, sólo que está vez, gracias al terrible clima, me puse mi abrigo negro y un vestido del mismo. Además, de que hoy iría a visitar a mamá al cementerio.
Baje directo a la cocina, donde, como de costumbre estaban los chicos. Gracias al cielo Paul no estaba.
John: ¿Y de quien es el funeral? -dijo entre risas-
Caroline: Iré a ver a mamá -dije cabizbaja-
Sin decir más, John igual bajo la vista y hizo una expresión de "lo siento"
John: Quieres que vaya contigo?
Caroline: No gracias -me levanté- Volveré pronto
Me despedí y salí. Camine hacia el cementerio que estaba detrás de Strewerry Fields, no sin antes comprar una bella rosa blanca.
Ya en el cementerio, busque la lápida de mamá, una vez que llegue, me puse en cunclillas frente a esta dejando en medio la rosa.
Caroline: Hola mamá -dije- No sabes cuanto me haces falta, han pasado tantas cosas -rodee los ojos- John y yo estamos bien, te extrañamos demasiado, Mimi nos cuida bien, es como nuestra segunda mamá -reí leve- Al pequeño Julián le hubiese gustado conocerte...
Quede admirando con melancolía aquella lápida. Entonces sentí que algo o alguien estaba a mi lado.
- Era un gran mujer -dijo aquella persona-
Esa voz era masculina y la reconocería donde sea. Gire mi cabeza, y justo a mi lado estaba el.
Caroline: Si, lo era -dije sin mirarle-
Me levanté y me puse a la altura de este.
Caroline: ¿Que haces aquí? -dije cortante-
Paul: Pues es un cementerio, todos podemos entrar... -sonrió-
Caroline: No creo que este sea un lugar para bromear -dije sería y molesta-
Paul: Si, lo siento. Vine a ver a mamá, creo que ambos vinimos a ver a nuestras madres -dijo tímido-
Sonreí levemente, comencé a caminar y Paul imito mi acto siguiéndome a mi lado.
Caroline: Ella también era una gran mujer -rompí el silencio-
Paul: Ambas eran mujeres que nunca debieron irse, pero todos tenemos destinos diferentes -dijo con las manos en los bolsillos de su negro abrigo-
Suspire y mire al frente de la nada. Algo en mi me obligaba a abrazar a Paul fuertemente y nunca soltarlo, ambos compartíamos el mismo dolor, las mismas pérdidas, pero resistí a ese instinto, no podía, simplemente no podía, aún tenía cierto dolor provocado por el dentro de mi.
Paul: Apuesto a que estaría orgullosa de ti
Caroline: Estarían -recalque-
Paul se detuvo y me miro frente a frente, no me contuve y también le mire, directo a los ojos.
Paul: No sientas dolor pequeña -acaricio mi mejilla-
Por alguna razón, no le quite su mano de mi mejilla, ¿que rayos pasa conmigo?
Caroline: Tu no conoces mi dolor -baje la vista-
Paul: Lo conozco, y puedo decirte que no estas sola
Caroline: No estamos solos -susurre-
Paul: Mi madre decía que los milagros ocurren todos los días y aveces sólo tienes que...
Caroline: Dejarlo ser -interrumpí-
El me miro por segundos con una sonrisa que se complementaba con dolor.
Paul: Si -susurro muy leve-
Entonces bajo sus manos hasta las mías y lentamente las acercaba hacia mi.
Me clave en sus avellanas, y sin pensarlo dos veces me aleje, agache la cabeza y el igual. Y así sin decir nada y sin cruzar mirada, salí corriendo de ahí, las lágrimas inundaban mi, ahora, soledad.
¿Qué rayos pasa contigo Caroline? No le detuve en ninguno de sus actos, sólo me contuve y miraba sus ojos con profundidad. Cuando mire esas avellanas pude sentir confianza, NO, olvídate de todo y recuerda lo que el te hizo Caroline, olvídalo, olvídalo.
Por dios Caroline, ¿por qué tienes que tener un corazón tan blando e inocente?
Eso y más dije en mis adentros.
Imaginen que el de la foto (multimedia) es Paul a lado de Caroline.❤️
Buenas noches, queridas lectoras. :)
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