Capitulo 1: Regreso
Organizaba mis maletas para volver de nuevo a Londres, estaba en mi apartamento juntó a mi amigo Harry.
A Harry lo conocí aquí en Nueva York, estudiamos artes juntos, mismas clases, mismos horarios, imposible no estar juntos. El era dos años mayor que yo, alto, cabello café oscuro, ojos azules y tez blanca, de vez en cuando tenía puesto sus anteojos que eran en forma de dos bolas, lo cual le hacia ver como todo un nerd.
Harry: Quisiera ir contigo -se juntó a mi lado-
Caroline: Y yo quisiera que vinieras...
Guarde la última prenda en mi maleta y cerré esta.
Harry: Prometes escribir? -sonrió-
Caroline: Por supuesto -lo abrace-
Harry: Quien me defenderá ahora del estúpido de Malfoy? -hizo puchero-
Caroline: Recuerdas el golpe que te enseñe?
El asintió con la cabeza.
Caroline: Bueno, pues no lo hagas -reí-
Aquel golpe, era uno que John me había enseñado cuando tenía once años y una niña cinco años mayor que yo me molestaba en clases. Por lo que mi hermano me enseño un golpe un tanto agresivo que me condujo a detención por una semana. Tener un hermano problemático tenía sus desventajas.
Harry: Te voy a extrañar tanto enana -sacudió mi cabello como a un perro-
Caroline: Y yo a ti cuatro ojos -reímos-
Fuimos hacia el aeropuerto de Nueva York. El vuelo partía en menos de ocho minutos, por lo que ya debía abordar.
Caroline: Adiós Harry -lo tome fuertemente y lo abrace-
Nos separamos y el me obsequió una sonrisa mezclada con un poco de tristeza. Aborde aquel avión, hice la rutina del boleto, el equipaje y demás.
- Damas y caballeros, les pedimos por favor que abrochen sus cinturones -dijo la sobrecargo- Vuelo número 4, Londres.
El transcurso de regreso probablemente sería eterno, por lo que hice lo que mejor se hacer. Dormir.
Mientras dormía plácidamente en mis sueños, comencé a recordar como estarían los chicos, espero no me hayan olvidado, recordé a John, George, Mimi, y claro, Paul.
John me había contado por carta una terrible noticia, devastadora diría yo. Lo diré en tres palabras, Stuart había muerto, de una hemorragia cerebral en Hamburgo, juntó a una chica que según John me había dicho se llama Astrid y ambos iban a casarse, pero lamentablemente todo fue tan repentino.
Narra John:
No lo puedo creer aún, después de cuatro malditos años, al fin volverá, ella volvería. Obviamente yo la recogería en el aeropuerto, mis ansias por verla de nuevo son inevitables, ¿y como no? Después de mucho tiempo ella regresaría para siempre.
Había llegado al aeropuerto por eso de las siete de la noche. La gente salía de a montón por la puerta principal, el avión ya había aterrizado y no había rastros de hermanita, el tiempo pasaba y la gente seguía saliendo, cielos, ese avión debe ser exageradamente grande. Cada que estoy nervioso o ansioso, muerdo mi labio inferior, bueno, pues en este caso lo hice y comencé a agitar mi pie de manera desesperada.
- ¿John? -dijo una voz femenina detrás mía, esa voz, esa era de...-
Automáticamente mi rostro palideció, mis mejillas se sonrojaron y mi boca se abrió en forma de "O" de tal forma que hasta una mosca podía meterse.
Era ella, parada justo frente a mi, después de tanto, ahí estaba. Había cambiado tanto, estaba un poco más alta, su cabello era más oscuro y largo, tenía un vestido negro que hacia resaltar su, ahora escultural cuerpo, en pocas palabras se veía tan hermosa, a simple vista se veía como toda una "señorita."
John: Ca...Caroline? -balbuce-
Caroline: Hola Jonhy -me abraza-
Juntamos nuestros cuerpos, dios, cuanto la extrañaba, percibí su aroma a flores, era complaciente tenerla.
Caroline: No sabes cuanto me has echo falta -dijo con los ojos cerrados y aún juntó a mi-
Me separe de ella y le sonreí.
John: Vamos, todos mueren por verte
Nos montamos a mi auto y conduje a la a casa beatle. Esa casa la habíamos comprado los chicos y yo cuando éramos tan sólo unos solterones, muchos dirán que somos cuatro mariquitas viviendo en un panal, pero que digan lo que quieran. Todo el trayecto, Caroline me hablo sobre su vida en New York, sobre la escuela de arte, sobre un tal Harry, que según era su amigo, pero eso me puso celoso, ya saben como somos nosotros los hermanos, en fin, Caroline hablaba y hablaba como perico.
Continuara...
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